lunes, 14 de agosto de 2017

El viaje


Abierta sobre la cama, todavía vacía, la maleta sonríe amenazante. El muchacho la contempla con una asfixiante sensación de vértigo en el estómago. Tanto tiempo como lleva soñando con el viaje, tantas noches en vela, tanta ilusión. Y ahora... ese miedo que a traición se le cuela entre las tripas, ese miedo que implacable martillea sus sienes. Pero no puede echarse atrás, ya no. No habrá otra oportunidad, lo sabe. Es este su momento y debe aprovecharlo. Marchar, descubrir el mundo, volar lejos muy lejos del hogar y un día, tal vez, regresar.

<<¿Listo? nos vamos, prepárate>>, muy suave y muy bajito le reclama una voz al otro lado de la puerta. Su corazón entonces se acelera, lo siente latir sin control y una inoportuna sensación de claustrofobia lo asalta por sorpresa. Nunca le gustó la oscuridad, sólo fingía ser valiente pero no es ya tiempo de arrepentimientos ni lamentos. Resignado, muy asustado, respira hondo del modo en que ha practicado durante los últimos días, la angustia cede poco a poco, se desviste, murmura una plegaria triste y dolorida y al fin, con una pirueta digna del mejor contorsionista, se acurruca dentro de la vieja maleta y cierra los ojos.

Imagen: Eduardo Úrculo.

sábado, 5 de agosto de 2017

Cuenta la leyenda


Nunca mueren los viejos rockeros, cuenta la leyenda y no seré yo quien la desmienta. Al contrario. Casi podría asegurar que sea cierta. Tampoco quiero engañar a nadie y debo añadir por eso que morir tal vez no mueran pero envejecer... ¡ay! envejecer, vaya si lo hacemos.
Dejen que les cuente mi historia. No es una gran historia y nada tendría de particular si no fuera por el único y chiquitísimo detalle de que es la mía. Convendrán conmigo que, aunque insignificante, esta circunstancia resulta para mí fundamental. Aunque, tal vez... tal vez en el fondo sí lo sea. Una gran historia, digo. No sé, ustedes juzgarán. Pero, discúlpenme, a punto estaba ya de andarme por las ramas. Es esta dichosa tendencia mía a divagar que en cualquier momento me asalta. Y es que me encanta conversar aunque muchas ocasiones de hacerlo no tenga, esa es la verdad. Gajes de la vejez, ya les dije que, lenta pero despiadada e inmisericorde como suele, sin apenas darte cuenta, derrotado y solo el día menos pensado te deja. En fin, el caso es que creo haber avivado ya una pizquita su curiosidad y prometo no aburrirles si me brindan, generosos, su atención. 
Verán, todo comenzó por culpa de una joven. Lo sé, lo sé, no es un arranque muy original pero... es lo que sucedió. Una joven, les decía, que despertó un sentimiento hasta entonces desconocido para mí. Nada importa ya su nombre así que permítanme mantener el secreto. Magia, luz, belleza. Todo en torno a ella parecía siempre gravitar. Un soplo de felicidad me acariciaba el corazón cada vez que sonreía. Su mirada me hacía soñar, me ahogaba de amor y en mi infeliz inconsciencia, joven e ingenuo como era, a toda costa decidí lograr que ella me quisiera y con ese fin tracé un plan magistral.
Corrían los años cincuenta, el rock and roll despertaba con fuerza y yo, un muchacho hasta entonces tímido y del montón que nunca en nada había sobresalido, me aferré con pasión a aquella oportunidad. El cambio en mi apariencia resultó fundamental, debo reconocer: largas patillas, brillantina en el pelo, elaborado tupé, ropa ligeramente extravagante y... ¡voilá! patito feo de golpe transformado en bello cisne. Estrategia infalible.
Aunque nunca hasta entonces había la música entrado en mis planes, no cantaba mal y yo lo sabía. La vergüenza y los nervios me mataban pero recuerden que había una chica por conquistar y nunca hubo ilusión más poderosa en este mundo. Fue así que un día, en un baile de verano, quizá fuera la noche de San Juan siempre tan misteriosa y hechicera, tuve un impulso que para siempre cambiaría mi vida: abracé con descaro mi guitarra, subí sin pensarlo al escenario y, bueno, no es que quiera alardear pero... ¡fabuloso! no encuentro otra expresión. Aquel pueblo de casitas blancas junto al mar, la última luz del día desvaneciéndose en el horizonte, mil acordes fugitivos entre la brisa a la deriva, público enloquecido, electricidad en cada aplauso, martillazos en mi corazón. Sus ojos... ¡Ay!, aquellos ojos clavados en los míos.
Deseé con toda la fuerza de mi pobre alma enamorada que los relojes  se parasen, que se detuviese el tiempo y ese momento durase para siempre. Hace ya tanto de todo aquello.
En fin, ¿qué puedo decir? Me convertí en una estrella sin apenas darme cuenta y lentamente mi vida se disolvió en el caos. Rocé una felicidad que, de golpe, escapó de entre mis manos. Ella dijo que nunca podría quererme, el aire a nuestro alrededor en ese instante se congeló, murió el romance y yo me obligué a olvidar. No sé  por qué pero eso hice y hube de aceptar al fin que lo que una vez creí posible no lo era en realidad. Mudo de estupor, ni siquiera lloré.
Pasaron los años. Alegrías, penas, victorias, derrotas, simulacros de amor... Ruido y silencio.
Nada queda ahora. El tiempo se arrastra muy lento y todo me es ajeno en este limbo donde habito, aunque quizá tan sólo ocurra que demasiado cansado estoy ya de vivir sin ella, eterno enamorado de quien nunca volverá.
A pesar de todo, apagado, vacío, viejo y decrépito como estoy, para siempre ausentes quienes alguna vez mi mundo y mis sueños compartieron, algo superior a mi voluntad, más grande que yo mismo, me retiene aquí. Música y recuerdos se cuelan por alguna grieta del tiempo para susurrarme quién fui, para devolverme una gloria antigua. Exiliado de un lugar al que nunca podré regresar, en  ocasiones es brutal la soledad que siento e infinita la nostalgia por todo lo perdido.

Pero esperen, creo que estoy haciendo que suene peor de lo que es y no es eso. No, en absoluto. No pretendo despertar su compasión. Sólo ocurre que a veces me abruman los recuerdos y sueño la historia de un amor que nunca fue. Impenitente romántico en el fondo, ya ven. Pero no. No deben sentir lástima. Yo soy el Rey. ¡Todavía! ¡Siempre! Y sin embargo.... Los años, este cansancio infinito, tantas pequeñas humillaciones cotidianas, sin tregua me hacen dudar si este tipo vestido de blanco que salta todavía cada noche al escenario y mueve sus caderas maltrechas al ritmo de un inmortal "King Criole" soy yo mismo, mi fantasma o mi más fiel, entregado y devoto imitador.

viernes, 4 de agosto de 2017

Carta sin destino


Un ejército de hombres derrotados, de hombres sin rostro, sin sueños, sin futuro, tristes autómatas al cuidado de nadie que por una quimera imposible con furia lucharon un día, recorre mis entrañas. Sobre mí siento su llanto, su herida, el grito atronador de su cólera y su desgarro. Suplican desde su abismo mi ayuda. No deseo traicionarles. Aún así tampoco logro alcanzarles. Sé que no lo intento. Quisiera comprender qué me ocurre, cual fue el maléfico embrujo que en algún momento, sin apenas darme cuenta, secuestró mi voluntad para convertirme en esta marioneta sorda e insensible que ahora soy. Imploro con estas palabras un perdón que no merezco y a cada instante los pienso, torturado por la culpabilidad y la vergüenza que serán para siempre mi condena.
Firmado: El corazón roto de la vieja e inclemente Europa.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en  la imagen de Pedro Riverol Sicilia.

lunes, 31 de julio de 2017

Chicos y Chicas. Soledad Puértolas - Reseña.


Once relatos componen el último libro de Soledad Puértolas "Chicos y Chicas". Once relatos donde la autora, con el trasfondo común de las relaciones familiares y sobre todo de pareja, atrapa a sus personajes en algún punto conflictivo de sus vidas para mostrarnos su fragilidad, sus miedos, sus sentimientos, sus contradicciones, sus incertidumbres, sus desencuentros... Todos ellos son relatos deliberadamente inconclusos que no ofrecen un desenlace al lector, que le sitúan frente a escenas o anécdotas de otras vidas, sin juicios ni explicación, como si el tiempo se hubiera detenido en ese momento.
Con una prosa sencilla, sobria pero también elegante y muy cuidada, nos permite la autora asomarnos a instantes concretos, a recuerdos, a sueños, a deseos, a  problemas cotidianos en la vida de hombres y mujeres absolutamente normales y corrientes, que continuarán luego su camino fuera del foco del lector y cuyas motivaciones sólo a él corresponde imaginar.

Capturan estos relatos momentos de vida que simplemente suceden. Vidas de repente trastocadas por un detalle, por un hallazgo, por un encuentro inesperado. Muy presente en todos ellos la importancia del azar. Vidas aparentemente normales donde quizá nada sea lo que parece.

domingo, 23 de julio de 2017

Al filo de un quizás nace la esperanza


Sssshhh... Silencio. Dejad que duerma. No la despertéis. ¿No veis que sueña? Miedo, soledad y tristeza a las puertas del sueño a su suerte abandonados; un beso lejano en sus labios de algodón un día olvidado; un recuerdo, un suspiro, una caricia, una ilusión...; junto al suyo, el rítmico latir de un gastado corazón; una sombra del pasado -derrotada y malherida, siempre enamorada- que entre sus sueños -confiada, dulce, pícara- invisible cada noche se desliza... No, no la despertéis. De mi absurda esperanza tened compasión, dejad -os lo ruego- que duerma. Tal vez,  conmigo sueña.


Microrrelato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la fotografía de Geir Mosed.

lunes, 17 de julio de 2017

Cortejo en la Catedral - Reseña.


Publicada originalmente en el año 1.893 y recuperada ahora por "D'Epoca Editorial" en una preciosa edición ilustrada por Charles E. Brock, "Cortejo en la Catedral" de Kate Douglas Wiggin es una novela corta narrada en forma de diario que, siguiendo las huellas de sus protagonistas, a través de sus anotaciones y siempre desde el punto de vista de ambos (recurso este muy original) nos lleva a recorrer los parajes más pintorescos de la Inglaterra del S.XIX de catedral en catedral.
 Una lectura diferente, amena, ligera, llena de detalles y situaciones insospechadas, incluido un pequeño homenaje a Jane Austen y su obra "Persuasión".
Relato de un romance sin demasiadas pretensiones pero mucho sentido del humor, en el que en todo momento predomina la ironía y el tono de comedia.

Divertida, desenfadada, pícara. Una historia cautivadora que se lee de un tirón y deja al terminar una sonrisa en los labios.  

martes, 11 de julio de 2017

Triste sirenita

Acurrucada en la arena, lloraba triste la sirenita. Se sentía tan sola, tan perdida en ese mundo desconocido y ajeno de pronto tan árido y hostil. Echaba tanto de menos su casa... el olor a sal, las algas, los corales, el hondo y rítmico latido del mar. ¡Ay, el mar!, ¡cómo le dolía su mar!. Con él soñaba. Soñaba despertar en mañanas plácidas, suaves y benignas, nadar en las tardes de sol hasta que el ocaso tiñera de naranja el horizonte, hasta ese instante en que poco a poco el agua cambiaba de color: del verde al azul, del azul al añil y por último casi al negro, dejarse mecer por aquellas olas brillantes, blanquísimas y juguetonas que tan bien todavía recordaba; soñaba con playas de arenas blancas, pescadores remendando sus redes bajo la última luz del día, la aventura misteriosa de algún velero espectral, la romántica voz de un vapor en alta mar... Soñaba la libertad.
Todo lo había perdido tras un espejismo de amor del que ya nada quedaba salvo infinitas promesas rotas y un bello príncipe tornado en cruel Barbazul. Tarde se dio cuenta... "Encontraré el camino de regreso", se dijo, al adentrarse lentamente en aquel mar bravío de aguas oscuras y profundas que tanto la había añorado, decidida a no flaquear esta vez. A cada paso se hundía más y más. Su alma, libre al fin, sonreía.


Este relato fue seleccionado entre los finalistas del "II Premio Nacional Narrativa Breve Villa de Madrid" y aparece publicado en el libro editado por la entidad AEPE. Junio 2.017.

sábado, 8 de julio de 2017

Un cuento de amor


Una advertencia de otoño hay en la luz y un halo de melancolía tiñe de romanticismo los colores del parque. El momento es perfecto y el muchacho no duda. La mira con dulzura, toma su cara entre las manos, la besa... Y es aquel un beso tierno, apasionado, mágico. Un beso de cuento. El beso de un príncipe a su princesa. Un auténtico beso de amor. En ese instante comprende ella que está enamorándose. Y sonríe. Enamorada, sí, pero... no de él. ¡Lástima! No es este mi cuento, se dice con cierto remordimiento. Y tras un segundo echa a correr.


Microrrelato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ en homenaje a Ernesto Ortega y su "Microenciclopedia ilustrada del  amor y el desamor".

jueves, 6 de julio de 2017

Elizabeth y su jardín alemán - Reseña.


"A veces la felicidad se esconde tras las verjas de un jardín, lejos de un marido que no te entiende y cerca de tus libros más queridos...".

Publicado por primera vez en 1.898 "Elizabeth y su jardín alemán" es un relato que contagia serenidad y optimismo. En forma de diario narra la autora -Elizabeth Von Armin- el paso de las estaciones a través de las plantas y flores de su jardín, la felicidad que en su cuidado encuentra, su lucha por convertir una finca casi abandonada en el jardín que siempre soñó tener, los juegos con sus hijas, la vida al aire libre, la importancia que da ella a la soledad, su modo de entenderla...
En tono irónico, descarado y burlón en ocasiones, cuenta la autora su indiferencia por una sociedad que siente completamente ajena y de la que por todos los medios procura distanciarse, su relación con un marido ("El Hombre Airado") que ni la entiende ni lo pretende, su desinterés por la rutina doméstica, la felicidad que encuentra en las más pequeñas cosas: libros, naturaleza, amigos, libertad...
Escrita de un modo sutil y delicado, muy sensible, las ideas que subyacen en la historia son, sin embargo, tremendamente rompedoras. Evidente resulta la crítica a la sociedad de la época, a la educación y el papel de las mujeres y evidente es también la reivindicación de un imprescindible espacio de libertad personal.

Un libro original, elegante, ocurrente y muy agradable de leer recuperado ahora por Lumen en una bellísima edición. 

domingo, 2 de julio de 2017

Lloran las rosas

Hace rato que ha anochecido y la luna fría y pálida, casi recién nacida, que ahora flota en la penumbra apenas ilumina un cielo que la niebla vuelve fantasmal. Ha sido un día triste, doloroso. Todo el pueblo ha querido despedir a Jaime y muy pequeño se ha quedado el cementerio que -a veces olvidado, siempre misterioso- en lo más profundo del valle, al borde de un riachuelo de aguas lentas y apacibles, yace. Conmocionados, incrédulos e impotentes todos, sobrecogidos, incapaces de hallar palabras de consuelo para una mujer con el corazón en pedazos y dos pequeñinas de trenzas rubias que, aferradas a la mano de su madre, apenas alcanzan todavía a comprender la fractura  irreparable que acaba su mundo de sufrir.
Oculto entre las sombras, incapaz de abandonar su protección, ha contemplado un hombre la escena maldiciendo, con el angustioso desconsuelo de lo irremediable, los años perdidos, el miedo y el orgullo que siempre, una y otra y otra vez, sin remedio arruinan su vida. Al fin, cuando todo queda en silencio y soledad, cuando sólo el rumor del agua y el lamento del viento rompen la quietud de la noche, se aproxima a la sepultura. Con los ojos a punto de estallar en lágrimas e infinita ternura sobre ella deposita entonces una rosa roja: frágil, bella, solitaria, herida... Tras los árboles, mientras tanto, siempre implacable, el invierno acecha.

Ángel de ojos tristes


A veces sucede que un ángel del cielo, tratando de comprender el misterio de los mortales, tanto al filo de su nube se acerca que cae a la tierra.  De inmediato, en lágrimas, su memoria entonces se deshace. Condenado a vagar por el mundo, reirá, amará, sufrirá y tal vez, sólo tal vez, hallará la alegría. Muy al fondo de sus ojos celestes, sin embargo, oculta en su mirada más profunda, si miráis con atención, encontraréis siempre la sombra de una decepción inexplicable. Un recuerdo, un silencio y un  lamento que entre sus sueños late. Un eco de eternidad que, al despertar, inalcanzable, etéreo, fugaz como una estrella, en el aire raudo se deshace.


Relato para los Viernes creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la imagen de Icy and sot

martes, 27 de junio de 2017

Un héroe cansado

"Un accidente" eso es lo que todos dirán, estoy seguro. Pero no. No lo ha sido en absoluto. Y tal vez sea esa incomprensión lo que en el fondo más me duela. Una eternidad sobrevolando bajo esta mágica capa de súper héroe los abismos del mal, del dolor, de la miseria; contemplando a vista de pájaro la fragilidad de la vida, tanto desconsuelo... Imposible era salir indemne, deberían saberlo. El desengaño y la frustración, también la soledad, hace ya mucho tiempo que devoraron mi alma. Nadie se dio cuenta, sin embargo. Soy bueno disimulando. Pero hay días, muy de vez en cuando, en que la desesperación y este cansancio infinito que de un tiempo a esta parte siempre me acompañan al fin me vencen y, sí, ya sé que soy inmortal -eterno hombre de acero- pero esos días, días como hoy, encaramado unas veces a la más alta azotea de la ciudad, al campanario de cualquier iglesia olvidada y ya sin nombre otras, cruzo los dedos, retengo con esfuerzo las lágrimas que arrasan mis ojos, contemplo retador el vacío, a él me lanzo y con conmovedora ingenuidad murmuro: tal vez hoy... 

domingo, 25 de junio de 2017

Lágrimas de espuma


Entristece la belleza del mar. En su más profunda oscuridad devora el silencio las horas y en un instante eterno, entre algas, arrecifes y corales que nadie a contemplar alcanza, parece el tiempo haberse detenido. Llora el océano su derrota y para tanto dolor y pérdidas calladas como en su fondo yacen no halla consuelo. Una lúgubre sepultura, donde sólo horror, vergüenza y muerte laten, es ahora su corazón. Refugio eterno de recuerdos, olvidos y fantasmas que en las más feroces noches de tormenta al mundo espantan con su rabia y su desgarro y hacia playas de arenas calmas los gritos ahogados de un naufragio de mil sueños imposibles, implacables, arrastran. Vidas sin tiempo. Futuro perdido. Tiempo a la deriva antes de vivir huido. Eterno fugitivo que, oculto entre olas y lágrimas de espuma blanca, las huellas de incontables ilusiones y mil rotas esperanzas a los pies de un mundo siempre a su tragedia indiferente tristemente deposita: un gemido, un lamento, el ojalá melancólico y desolado de la historia que pudo ser, de la historia que al fin nunca fue. De un delito que no cometió todos entonces -apenas un instante conmovidos- al mar culpan. Y le llaman asesino.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la imagen de Cyril Rolando.

miércoles, 21 de junio de 2017

No somos refugiados. Agus Morales. Reseña.


"Un nuevo mundo está naciendo: un mundo en el que llevan ventaja los que nunca se entretuvieron con la poesía".

"No somos refugiados", libro escrito por el reportero Agus Morales y recién publicado por la editorial "Círculo de Tiza", sigue los pasos en un recorrido por prácticamente los cinco continentes de quienes, por diferentes causas, en algún momento de su vida se vieron obligados a abandonar sus lugares de origen. Son los desterrados de la violencia y junto a ellos nos hace caminar el autor a través de un relato estremecedor que, si bien trata de explicar los orígenes de la situación, se detiene, más allá de cualquier otra consideración, en la vida y la historia de personas concretas. Nos cuenta su dolor, su desamparo, sus ilusiones, sus esperanzas... Nos adentra en sus vidas con respeto y humildad para hacernos entender que más allá de ese momento traumático que irremediablemente para siempre cambiaría su historia, siguen siendo las mismas personas que antes eran: médicos, ingenieros, niños, padres, maestros, poetas, pobres, ricos... personas. Más allá de su condición de refugiados, personas.
Es este un libro que nos obliga a ponernos en la piel del refugiado, a sentir su miedo, su rabia, que interpela directamente al lector con preguntas muy incómodas: ¿qué harías tú?, ¿cuáles son tus líneas rojas?, ¿por qué serías capaz de matar?, ¿es violencia la indiferencia...? y nos enfrenta directamente a nuestra apatía y egoísmo.
Un libro que relata la historia de un éxodo y de un fracaso. Que habla de guerra y dolor, de miedo y soledad, de vergüenza y rabia, de la inmensa crisis de derechos humanos y dignidad a la que hasta ahora ninguna respuesta ha sido capaz de dar Occidente.
Un libro -realmente éste lo es- imprescindible.

lunes, 19 de junio de 2017

Y el día termina

Sin beso de buenas noches, sin sonrisas, sin magia, sin caricias, ahogados de improviso en la rutina, repleto el corazón de reproches sordos y marchitos... Indiferentes, insomnes, muy juntos y  muy solos, dos náufragos desvalidos en el silencio de la noche a la deriva. Así, espalda contra espalda, a mil besos de distancia, para  ellos el día termina.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

domingo, 18 de junio de 2017

Quimera


Mi vida siempre estuvo hecha de apariencias más que de verdades. Es cuanto puedo decir. Nadie en mi alma se adentró jamás y, sin embargo, mucho de mí todos hablaron. Cuentan que alguna vez fui la casquivana musa de un pintor de escaso ingenio y muchos aires de grandeza; que el corazón de un  joven músico -inclemente como siempre he sido- en mil pedazos un mal día destrocé; que una leyenda de amores contrariados, de cuando en cuando, a mis ojos se asoma y un mundo de orgullo e inquietantes secretos arrastra mi sonrisa. Un juguete en manos del azar, caprichoso y enigmático: tan sólo eso es lo que he sido. Y nada importa lo que digan. Atraparme, no podrán jamás. Soy misterio y fantasía, un suspiro, una ilusión, el más dulce verso escapado de labios de un poeta, un bello sueño que sólo entre tus sueños habita.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la fotografía de Joel Meyerowitz.

lunes, 12 de junio de 2017

Colegas

Lo que usted diga, doctor Frankestein -y seguro usted lo sabe mejor que nadie- difícilmente habrá de ser aceptado por esta escéptica y miope comunidad de mal llamados científicos que a ambos nos ha tocado en suerte. Tan soberbios y engreídos todos... Sí, amigo mío, también yo he sufrido su desprecio, su gélida incredulidad. Es por eso que hoy, con la esperanza de que a través de estas líneas sienta la calidez de la mano que le tiendo, le ruego prosiga sus investigaciones. No desfallezca. Mucho más propicio a nuestro genio, querido colega, habrá de ser el futuro.
Con admiración y respeto, le saluda:
 Henry Jekyll.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

miércoles, 7 de junio de 2017

Elena Fortún. Oculto Sendero -Reseña.


"Oculto Sendero", novela hasta ahora inédita de Elena Fortún, podría ser considerada el testamento literario de una autora en su momento muy conocida por la famosa serie de relatos infantiles que tenían a Celia como protagonista e hicieron de ella una de las escritoras más populares en España durante los años veinte y treinta del pasado siglo.
Es "Oculto Sendero" una novela de carácter autobiográfico. Tras el personaje de María Luisa se esconde la propia autora para romper a través de ella secretos y tabúes que nunca en la vida real se vio capaz de afrontar.
Pero sobre todo es ésta la historia de una mujer incomprendida; de una mujer con inquietudes intelectuales, que ama la belleza y sueña ser artista; de una mujer que nunca quiso unirse a un hombre, que a pesar de ello hubo de hacerlo, que con todas su fuerzas anhela ser dueña de sí misma.
Dolor, culpabilidad, desdicha, impotencia... se dan la mano en esta historia de mujeres diferentes arrolladas por un mundo -primeros años del siglo XX- que no las comprendió; de mujeres que se negaron a seguir los dictados de una feminidad convencional y opresiva, decidas a ser libres a pesar del inevitable desgarro que sabían ello supondría. Una novela que, sin hacer en ningún momento referencia expresa a la homosexualidad,  aborda con claridad el tema de la identidad sexual y deja tras su lectura un inevitable poso de melancolía.
Pero es también ésta una novela que por momentos (la parte sobre todo dedicada a la infancia de la protagonista narrada en el mismo tono de los cuentos de Celia) resulta tremendamente divertida. Magistral siempre Elena Fortún a la hora de atrapar las voces de su tiempo: las voces de los niños, de las madres, de las sirvientas... el costumbrismo y el ambiente de una época que lentamente, muy poco a poco pero de forma irremediable, se adentraba en la modernidad.

Irónica, dulce, desgarrada, luminosa, dolorida, conmovedora... Una novela que hace al fin justicia a la vida de su autora, a pesar de que en algún momento ella misma, al parecer, podría haberla querido destruir.

martes, 6 de junio de 2017

Destino Vagabundo

  La noche se desploma triste sobre la ciudad; una advertencia de lluvia humedece el aire; el viento, frío y punzante, hiere sin piedad y la gente camina con prisa, ansiosa por regresar a casa antes de que el cielo -de golpe tan pesado y gris- derrame sobre el mundo su amenaza.
En el rincón más oscuro de una placita sin nombre -ajeno al bullicio de los transeúntes- un hombre de aspecto descuidado, ojos grises, cabello enmarañado, sonrisa reseca y agrietada ahora, atractiva quizás en otro tiempo; un hombre completamente aterido y desamparado, prepara con cuidado su refugio de cartón mientras piensa -con más ironía que amargura- que  nada tiene de romántico en noches como ésta dormir a la luz de las estrellas.  Es un hombre sin edad, sin sueños, sin futuro. Un hombre que apenas existe y que arrastra sin saberlo el rumor de una leyenda de amores desdichados y flaquezas devastadoras. Duele su soledad, duele su resignación y su indiferencia, el halo de fatalidad que lo acompaña. Junto a él, siempre cerca, muy cerca, casi ya una extensión de su propio cuerpo, una vieja guitarra. Un instrumento también herido, algo maltrecho y desportillado que, aún así -siempre escudero fiel- al viento susurra cada noche bellas melodías, ecos lejanos de un tiempo antiguo que, tal vez, sólo en sueños existió.
"¿Qué importa saber quién soy, ni de dónde vengo, ni por dónde voy...?".
 ¡Cuántas ilusiones y derrotas!, ¡cuántos secretos!, ¡cuántos enigmas guardan sus cuerdas...!
Tan ensimismado en su tarea el músico está, tan absorto en sus pensamientos, que no ve a la joven que a él se acerca y esa presencia inesperada le sobresalta. Ella se inclina un momento y, sin apenas detenerse -tratando de paliar quizás ese desasosiego que la vista de la indigencia en las almas sensibles provoca- deja caer unas monedas que tintinean alegres sobre la acera y por un instante desafían la negrura de la noche. El hombre levanta la vista y de pronto, estupefacto, desconcertado como nunca estuvo, la sonrisa agradecida que sus labios ya dibujan se congela en su rostro. Su corazón se detiene. Un escalofrío -nunca sabrá si de horror o alivio- recorre su cuerpo. Tiembla. Toda su piel bañada en sudor. Apenas respira. Burbujas de miedo alborotando su alma. Incontrolables, las lágrimas desbordan sus ojos y en ese momento tan sólo desearía acurrucarse en un rincón y morir de vergüenza. Pero ella no lo ha reconocido. Su harapiento disfraz de hombre invisible lo salvó por esta vez. Un golpe de suerte que quizás no se repita. Debe marchar, bien lo sabe. El riesgo es demasiado grande y sin embargo... Su corazón aletargado despertó en el peor momento posible y anhela volver a verla con cada fibra de su ser. Tanto tiempo ha pasado y está tan bonita...
"Tú me desprecias por ser vagabundo y mi destino es vivir así...". Notas lejanas que, insistentes, martillean sus sienes y aunque cierto es que al rumor de la música sangran menos las heridas, no lo hacen hoy.
Tendrá cuidado se dice una y otra vez en un intento desesperado por convencerse de que nada malo ocurrirá, incapaz de renunciar al extraño sentimiento que late en su pecho, algo que no se atreve a llamar esperanza, algo hace mucho tiempo olvidado -amable y cálido- que enmascara un instante un dolor antiguo, un pasado implacable que antes o después siempre lo alcanza.
Lentas, las horas pasan y caen y el amanecer lo encuentra insomne y derrotado, empapado en lágrimas y lluvia. Batalla perdida. Mucho tiempo atrás, en el naufragio de una vida antigua que apenas recuerda, aprendió que de nada sirve rebelarse contra lo inevitable, llorar lo que no fue ni será y esa certeza le hace entender al fin que jamás podrá arriesgarse a que la muchacha pase de nuevo frente a él y en sus ojos vislumbre, quizás, el alma gastada y herida del hombre que un día fue y al que durante un tiempo hermoso y feliz alguna vez ella llamó papá. 
"¿Qué importa saber quién soy, ni de dónde vengo, ni por dónde voy...?",  nítida y cristalina, una y otra vez, emerge la melodía desde algún pliegue de su memoria (¿quién cantaba aquello?. Ya no recuerda...).
"Tú me desprecias por ser vagabundo y mi destino es vivir así...".
 Inoportunos e inclementes, atronadores, casi burlones, los acordes del viejo bolero resuenan en su mente y en melancolía enredados lentamente se diluyen. Amarga sonrisa fugaz. Frío y tristeza en los ojos. Lágrimas lentas de cristal.


Este  relato aparece publicado en el libro "Relatos con Banda Sonora" publicado por el colectivo "Valencia Escribe". Primera edición abril 2.017.

lunes, 5 de junio de 2017

Eterna condena

La coge con sus propias manos y la parte en dos. Dos mitades exactas y simétricas de una misma pieza. Contempla su obra con cierta pesadumbre mientras se dice que no ha sido aquello venganza sino justicia. Imposible era dejar impune tamaña osadía y única culpable de su desgracia ha sido esta raza vanidosa e imperfecta que desgajada entre sus manos ahora se encuentra. ¡Desafiar a los dioses! ¡Pecado mayor para los hombres no existe! Vagar en busca de su otra mitad, esa que desconcertados ya no encuentran, será para siempre su condena. Tristes naranjas incompletas que, a fuerza de amor, la ofensa a un dios, desde ese instante, redimir anhelan.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Un tipo con suerte

No soy un cleptómano, ¡qué ocurrencia!, y me ofende terriblemente que de mí hayan llegado a imaginar tal cosa. Simplemente soy un tipo con suerte. Un coleccionista, si precisan catalogarme de algún modo. Un coleccionista de extravíos ajenos. Sí, me gusta esa expresión y pronto verán como a la perfección me define.
 Aunque no lo crean, cada día, en cada esquina, los más insospechados hallazgos salen a mi paso. Esta ciudad está repleta de tesoros. Al parecer, sin embargo, poca gente los detecta y no entiendo por qué ni cómo es posible que a todo el mundo pasen tan inadvertidos, que nadie se percate de la existencia de semejantes maravillas cuando a mí, a cada instante, me asaltan por sorpresa. Sólo es cuestión de andar alerta y con los ojos bien abiertos para no perder la oportunidad. Nunca se sabe lo que uno habrá de precisar en estos tiempos inciertos. Ya ven, hoy ha sido este magnífico libro que con veneración sostengo entre mis manos, algo malherido y deshojado, cierto es, pero regalo inesperado de los dioses para el lector impenitente y obsesivo que, a pesar de todo, aún habita en mí. Hace unos días ese colchón tan acogedor y blandito con el que casi tropiezan al entrar, todo está manga por hombro, bien lo sé y ya me disculparán ustedes pero no esperaba visitas a estas horas, ni a éstas ni a ninguna en realidad -cierta belleza existe, sin embargo, entre las ruinas de este caos ¿no creen? a mí al menos así me lo parece, cierta armonía diría- Incluso, escondida por algún rincón, me acompaña una encantadora y traviesa familia de ratoncitos que hace algunas noches encontré a punto ya de desfallecer de frío -inmisericorde invierno este que vivimos- y que desde entonces entretiene mi soledad. Nunca imaginarían lo simpáticos y divertidos que pueden llegar a ser estos animalillos, aunque algo tímidos y asustadizos también, no lo niego.
Por cierto, mi nombre es Ernesto, se lo dije hace un momento ¿recuerdan? -ER-NES-TO- y que yo sepa no padezco síndrome alguno así que dejen ya de llamarme Diógenes, háganme el favor.

Este relato aparece publicado en el nº 34 de la Revista Valencia Escribe.
          https://www.yumpu.com/es/document/view/58598263/ve-34-junio

domingo, 28 de mayo de 2017

Incendios - Reseña


"La infancia es un cuchillo clavado en la garganta"

Luces apagadas. Silencio. Comienza la función y como Nawal -magníficamente interpretada por dos espléndidas Laia  Marul y Nuria Espert- de inmediato enmudecemos ante el horror de lo que sobre las  tablas se cuenta. A través de tres historias pretende esta obra ser una reflexión sobre el amor, la maldad y la ignorancia; sobre la frágil frontera que separa el odio del amor, la víctima del verdugo; sobre el perdón ("romper el hilo de la ira"); sobre cómo comprender lo incomprensible; sobre cómo vivir con las cosas que han pasado, curar los recuerdos y saber escuchar lo que algunos silencios cuentan; sobre pérdidas y promesas incumplidas; sobre la belleza de lo imposible; sobre el dolor y la esperanza... "No te cuento una historia, te cuento un dolor caído a mis pies" dice en algún momento uno de sus personajes. Un dolor también depositado frente a nosotros, un dolor que golpea seco y contundente a través de un texto desgarrador y profundamente conmovedor. Un grito poético y estremecido contra los horrores de la guerra. Tres horas de función que incendian el alma y el corazón.

Natalia Ginzburg. Las pequeñas virtudes - Reseña.

Recientemente reeditado por Acantilado y Círculo de Lectores (magnífica la edición de Círculo) "Las pequeñas virtudes" de Natalia Ginzburg recopila los ensayos publicados por la autora en diferentes periódicos y revistas entre los años 1.944 y 1.960. Son ensayos muchos de ellos que casi parecen relatos. Artículos autobiográficos que sorprenden, a pesar del tiempo transcurrido, por la vigencia y la plena actualidad que se descubre en muchos de sus temas.
Escribe Ginzburg sobre la memoria, las emociones, la familia, el miedo, el exilio... Habla de dolor, de relaciones humanas, de literatura (maravilloso el artículo que dedica al oficio de escribir), de sentimientos... Todo ello con una sencillez, una profundidad y una honestidad conmovedoras.

Un libro que impresiona y deja huella. Una auténtica joya.

Las voces del lago


Un nuevo amanecer despunta en la laguna y enredado entre la bruma un llanto suave, muy dulce, un llanto que de las ondas y el rumor del agua parece brotar, a esa hora tan temprana, como cada día, se escucha. Y es aquella una voz herida, una voz sin rostro, un eco antiguo y torturado que en la soledad callada de este lugar tan triste y ya sin alma -la más tenebrosa frontera entre la luz y la tiniebla que jamás en el mundo existió- tiernas lágrimas a los espectros arranca. De tanto dolor una mirada impaciente y a destiempo, una mirada de amor vencida, una única mirada, ha  sido la causa. Un rostro de mujer apenas entrevisto. Una condición incumplida. Una promesa a los dioses infringida. Y una condena... Implacable y cruel.  Eterna y definitiva será ahora la separación. Amargo y desesperado el lamento de un frágil mortal que, a fuerza de amor y al hechizo de su canto, el corazón del Averno un día conmovió, de un hombre enamorado que anhelante, un instante antes -tan sólo un instante- de que los rayos del sol a la mujer que tras él venía por completo vistieran con su luz, los ojos hacia ella -todavía entonces inmersa entre las sombras- giró sólo para contemplar -fatídica promesa quebrada- como lentamente, por segunda vez y ya sin duda para siempre, frente a él Eurídice se desvanecía. 


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/  inspirado en la fotografía de Geof Kern.

domingo, 21 de mayo de 2017

Y de pronto volar


Aquel día, el día en que Ana aprendió a volar, la mañana había despertado desapacible y gris. Nada tenía de especial. Era una mañana más. La mañana de un día como otro cualquiera. Un día en apariencia idéntico a todos los de aquel gélido invierno. Otro día más de frustraciones amargas y rabias calladas. Y sin embargo, fue aquel, justamente aquel, el día que para siempre habría de cambiar su destino. Sucedió que, oculta entre los remolinos de una áspera tempestad, una pequeña ráfaga de felicidad viajaba. "Ven conmigo", le susurró al oído muy dulce y muy bajito. "Sígueme. Yo te enseñaré a volar..." Serena y confiada contempló Ana la inmensidad de aquel amanecer, de aquel cielo a esa hora tan temprana todavía en penumbra pero ya sin luna y sin estrellas y de pronto, sin apenas darse cuenta, casi sin miedo, sus pequeñas alas rotas contra la bruma comenzaron a luchar. Un sentimiento desconocido, algo muy cercano a la esperanza, se posó tímido sobre su corazón. Sintió como, suave, muy lentamente, el arañazo de la desolación y el desamparo, tanto tiempo latente en su alma, se desvanecía. Se sintió perdida y encontrada, rota y recompuesta. Sintió como una extraña fuerza se abría paso en su interior, una fuerza que tal vez siempre hubiera estado allí pero que hasta entonces ella no conocía. Y supo que volaba. Alto, muy alto... Al fin volaba. Equilibrios imposibles inventaba de repente entre las nubes mientras un sol pálido acariciaba su piel. Olvidó su dolor, su soledad y su tristeza. Se enamoró sin remedio de aquella libertad, de tanta belleza. Así que era esto, se dijo, esta euforia, esta luz, esta emoción, esta dicha tan intensa... Comprendió que nunca para nadie fue posible volar con miedo, con infinita valentía su peso para siempre desterró y al fin aquel día la ligereza de su risa al mundo regaló.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la fotografía de Ron Dillon.

lunes, 15 de mayo de 2017

Daños colaterales

Desde ese día nadie vende barquillos en el parque, no anidan las golondrinas en sus nidos, no ríen los niños y el tiempo parece para siempre detenido en un instante eterno. Ningún rastro queda ya de la magia y la felicidad, de la alegría y los sueños que alguna vez habitaron el lugar. Ha calcinado el sol la tierra, todo es gris y una desolada melancolía todo lo inunda. Entre las ruinas grita el silencio una plegaria. Un corazón vacío y dolorido llora su espanto. En nadie hallará consuelo. Triste, incómodo, invisible fantasma de una guerra antigua y olvidada. Trágico protagonista de un cuento sin alma, sin final feliz.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

domingo, 7 de mayo de 2017

Y grita el silencio


Escuchad. Escuchad el lamento del viento, su canción entre las ruinas. Prestad atención ¿no lo oís...? Sí, escuchad... Escuchad como un instante, agazapados entre el quejumbroso y marchito revuelo de la hojarasca, hasta aquí de nuevo trae la brisa los chapoteos de los niños en el río, sus travesuras, sus juegos, sus carreras tras una pelota ya muy vieja y magullada. Escuchad como caen los pequeños entre risas y se arañan las rodillas, como trepan a los árboles e inclementes, siempre pícaros, a los ruiseñores persiguen y espantan y atrapan en sus nidos. Escuchad... Es el sonido bullicioso de la despreocupación y la alegría.  ¿Verdad que lo oís? Un eco lejano, un latido olvidado, de tardes antiguas de infancia. Es la melancolía y la ternura que a las callejuelas tortuosas y empinadas de este pueblo hace ya mucho a su suerte abandonado, devuelve el viento con lealtad inquebrantable. Voces suaves y mimosas, rescoldos de un tiempo antiguo y feliz un mal día tragado por la bruma, zarpazos repentinos de dulzura y pena insoportables, recuerdos, ausencias, nostalgias, mordiscos de soledad... Cenizas de inocencia perdida, entre callejones desiertos -sin ruido y si alma- por el viento esparcidas. Por ellas grita el silencio. Por ellas llora el olvido.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la fotografía de Elena Casero Viana.

lunes, 1 de mayo de 2017

Petrificado


No. No dejen que mi pose les engañe. No soy un filósofo. Tampoco un poeta aunque, para ser justo, debo confesar que durante mucho tiempo ese fue mi mayor anhelo en el mundo y con gusto hubiera renunciado a la inmortalidad de mi alma a cambio del don de la poesía, de la magia, la delicadeza y la dulzura, de la sensibilidad y la inspiración precisas para atrapar el murmullo de las musas,  para componer los más bellos versos de amor jamás imaginados. Los versos que, tal vez, hubieran podido cambiar mi destino. Soy un hombre herido y sé que  no debo recrearme en mis tristezas, que la autocompasión nunca fue buena compañera pero, qué quieren, soy débil y hay días en que, por mucho que lo intente, no puedo evitarlo. Entonces, cuando nadie me ve y siempre sin hacer ruido, lloro un poquito. Hoy ha sido uno de esos días y no saben cómo lamento que, precisamente ustedes, me hayan encontrado en tan lamentable estado, hecho un mar de lágrimas, pero es que cuando hace un momento la vi parada frente a mí, observándome con esa atenta curiosidad tan suya, sin reconocerme, preguntándose intrigada por el dolor que sin duda adivinó tras mis ojos cansados para alejarse después cogida de la mano de aquel Don Juan tan rubio, tan alto, tan desenfadado y sonriente, mi corazón de piedra volvió a romperse, como aquel día tan lejano ya, en mil pedazos diminutos. Y aquí estoy. De nuevo traicionado. Como entonces. Como siempre. Con lágrimas en los ojos y las manos llenas de poemas rotos.
¿Qué me ha pasado, preguntas? ¿cómo explicarlo...? La vida y tú.    


Este relato aparece publicado en el nº 33 de la revista Valencia Escribe.

Desesperanza


Frío, oscuridad y silencio en el vientre de la ballena. Apenas recuerdo cómo ni cuándo hasta aquí llegué. Perdí hace ya mucho la noción del tiempo y de mi propia vida y ésta es ahora  -tal vez para siempre- mi única realidad. Asomada a los ojos del monstruo contemplo las sombras del mundo. Tras ellos un mar inquieto y turbulento gime de dolor. En el silencio de la noche, de soledad y desamparo tiembla mi cuerpo y, agazapado en un suspiro, casi enmudecido, un conjuro de libertad a traición escapa de mis labios. Fantaseo con la huída. Escapar disuelta en una lágrima, flotar, nadar hacia la luz, ascender suave y lentamente, sentir de nuevo la caricia ligera del viento, el amable calor del sol. Y respirar. No sería difícil mas sé que no lo haré. Ningún lugar hacia el que huir existe ya. Si tan sólo pudiera olvidar...


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la fotografía de Fernando Ramos.

jueves, 27 de abril de 2017

Emily

Oculto entre la niebla, etéreo y espectral, se perfila el contorno rocoso de los páramos. Siempre su refugio. Perfecto escondite para la niña huraña y en exceso sensible que alguna vez fue. Consuelo ahora para el imposible anhelo de libertad de una joven que, a fuerza de soledad, conoce como nadie los tormentos y recovecos del alma humana. Atrapada en la poesía del paisaje, su corazón sangra lejos de allí. Y allí, entre nieves y ventiscas inclementes, esta mujer rebelde y solitaria, cautivada por los versos de Lord Byron y Walter Scott, rara al decir de sus vecinos y objeto de miradas compasivas por haber quebrado un día la senda ancestral que marcaba su destino, sueña otros mundos, inventa amores transgresores e infernales, pasiones turbulentas, delirios que jamás conocerá. A lo lejos, mientras tanto, la tormenta se cierne amenazante sobre unas cumbres heladas, románticas, abruptas, fantasmales y eternamente borrascosas.

      Este relato resultó mencionado en el certamen marzo-abril 2.017 de "Esta Noche Te Cuento".

lunes, 24 de abril de 2017

Nostalgia


Una caricia, un beso suave, sueños felices... Recuerdo aquellas noches de invierno con infinita melancolía. Noches de risas y cuentos antes de dormir, siempre cómplice algún libro entre sus manos: Peter Pan, La Isla del Tesoro, Mujercitas...  Noches tiernas con sabor a infancia: hojaldre y chocolate caliente, pijama y zapatillas, nervios y deberes apresurados en la cama. Tan lejano queda todo ya... Tiempo para siempre detenido en un instante eterno. Antes del dolor. Antes del horror. Antes del silencio, de la indiferencia, del perverso maleficio que secuestró la inocencia de su alma. Antes de que las hadas traicionaran su magia y los monstruos ganaran, implacables, la batalla. Antes de tantas lágrimas a destiempo derramadas sobre pupitres ardientes de vergüenza y rabia. Antes de aquella última carta... Cuando mi niña era feliz y en mi corazón habitaba la alegría, la poesía y la esperanza.

Sueño de una noche de verano


"No está lejos hermosa Hipólita la hora de nuestras nupcias". Quiso la casualidad que una cálida y estrellada noche de verano, en el claro de un bosque donde por sorpresa la noche lo había alcanzado, muy próxima ya la hora de las hadas, escuchara Robin tal confidencia. Un latido extraño, algo que no supo reconocer, un instante alteró su corazón pero tan cansado se hallaba que no quiso en ello reparar. Mañana será otro día, se dijo mientras se acurrucaba entre los helechos bajo la luz suave de una luna ya muy pálida y menguante. De inmediato se durmió y sueños de amor aquella noche soñó. Amores felices, amores desdichados, amores ciegos, caprichosos, veleidosos... traicioneros brebajes siempre prestos a encender una pasión, voces de otro mundo hasta éste transportadas por la brisa, mágicos susurros capaces por sí solos de incendiar o helar un corazón. Juegos de hadas, ligeras y dulces fantasías que apenas la razón a comprender alcanza. Con todo esto Robin soñó. Al despertar, desde el cielo, una estrella matutina blanca y atrevida un ojo le guiñaba y cómplice, como dueña de algún maravilloso secreto, sonreía. Pero él ya nada recordaba. ¡Triste duendecito un mal día embrujado por el sol! Atrapado en el mundo de los hombres creció y olvidó su magia y sólo en sueños, que nunca recuerda al despertar, logra atravesar por un momento el umbral entre ambos mundos. Al oído del viento sus travesuras vuelve un instante, burlón, a susurrar para al amanecer -así fueron siempre las reglas de la magia-  desvanecerse raudo cual estrella fugaz. Un destello de felicidad ilumina entonces su rostro. Polvo de hadas. Alegría en el alma. Ecos de eternidad.
Y aquí por el momento, muy tarde se hizo ya, detendremos hoy el cuento. Así pues, buenas noches a todos. Aplaudid, si amigos somos y Robin todo lo arreglará.



Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ sobre la propuesta de extraer la esencia de una gran obra de la literatura universal comenzado y concluyendo con las mismas palabras de la obra original

lunes, 17 de abril de 2017

Pabellón C

El traje era auténtico. ¿Acaso no resultaba aquello evidente? ¿No daba a semejantes cabezas huecas una pista de frente a quién se encontraban? Y entonces, ¿cómo podían pensar que él era un impostor? ¡Qué ocurrencia! ¡Qué injusticia! ¡Qué error tan gigantesco el que con su persona cometían! ¡Y qué caro habrían de pagarlo! ¡Él! ¡El estratega que media Europa conquistó, el victorioso general de Austerlitz  tratado de tal modo...! Suerte que mi pobre Josefina no presenció tamaña humillación, se decía en la aséptica celda donde cautivo se hallaba, furioso contra aquellos cancerberos vestidos de blanco que tan magnífica e imperial personalidad trataban de quebrar.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

domingo, 16 de abril de 2017

Evocación


Voló el verano, voló el otoño y muy pronto llegaron los días cortos y fríos del invierno. Tiempo sobre tiempo pasó. Implacable, siguió su curso la vida y por las extrañas regiones de la memoria y el olvido su recuerdo un día se extravió. Y sin embargo... cada vez que el aroma inconfundible de las violetas un instante se insinúa en el aire, la imagen imprecisa de aquel fantasma dulce y querido, siempre vestido de gris, abriendo con un guiño pícaro su mágico tarrito de cristal, los niños agarrados a sus faldas, las manos llenas de unos caramelos color malva que jamás después volví a probar, intacta una y otra vez regresa a mi alma. Retazos de un mundo antiguo y feliz. Brumas de un tiempo perdido para siempre convertido en nostalgia.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la fotografía propuesta por Dominique Vernay.

sábado, 8 de abril de 2017

Érase una vez


En medio de un bosque espeso y muy oscuro, rodeado por altas montañas, despertó Bárbara. Miró a su alrededor desconcertada sin saber cómo había llegado hasta allí. Aquel era, sin duda alguna, un paraje diferente a todos los hasta entonces conocidos. Acaso sea éste un bosque embrujado, pensó la niña, mientras el viento llenaba de rumores las encinas y tras los helechos creía ella adivinar la sombra fugaz de ciertas extrañas criaturas sólo en sueños antes vistas. No sintió miedo. Desde luego, era un buen lugar aquel para que, de cuando en cuando, se aparecieran las hadas y, en torno a ellas, elfos y gnomos pudieran, traviesos, danzar en noches brillantes de luna llena.
El trino alegre de los pájaros -ruiseñores, abubillas, petirrojos- anunciaba la llegada inminente de la primavera; bandadas de mariposas blancas y azules revoloteaban entre matojos de humildes florecillas silvestres; el cristalino vibrar de las libélulas rompía el silencio con que, por el centro del valle, discurría un arroyo recién nacido, fruto inesperado de un deshielo raudo y complaciente.
Resplandores casi de cristal arrancaba aquel día el sol a las primeras hojas de unos  árboles que hacia el cielo alzaban, esperanzados,  sus brazos tanto tiempo secos y desnudos.
Atrás, a lo lejos, moría el invierno.

Resuelta y valerosa, la niña -espigada, piel dorada, un alegre sentimiento de libertad a sus ojos negros asomado- comenzó a caminar por el serpenteante sendero que ante ella se extendía. Poco a poco, sin saberlo, inquebrantable y decidida, hacia un mágico destino sus pasos dirigía. Dulce y pequeña princesa de un cuento todavía sin contar. Feliz capricho de un hada. Sueño por soñar. 


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la imagen de Juancho Plaza.

lunes, 3 de abril de 2017

Crimen fantasma

Sólo le quedaba un cigarrillo, lo encendió, aspiró suavemente su perfume y con infinito desconcierto -cruel traición de unos ojos verdes- comprendió que moría. Porque sí, en aquel instante, Mario murió. Nadie lo sabe todavía y es posible que nadie lo descubra jamás. Siempre fue bueno disimulando. No se hallará el arma homicida. No habrá delito ni culpable. Tal vez, ni siquiera cadáver. Y, sin embargo, está muerto. Un disparo al corazón. Certero. Inesperado. Brutal. Inmenso agujero en el pecho por el que, veloz, se le fue la vida. "Nunca te quise", dijo con despiadada indiferencia su asesina. Agónico y obstinado su corazón sigue latiendo.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

domingo, 2 de abril de 2017

Cómicos


Sucedió una tarde de diciembre, una de esas tardes invernales de oscuridad temprana y frío inmisericorde. Tanto tiempo hace ya que casi parece imposible. Recuerdo que aquel día había llovido sin tregua y las calles se habían vuelto intransitables en algunos trechos. Una pequeña compañía de artistas -tan pequeña que ni nombre tenía- acababa de llegar al pueblo y a punto estuvo la lluvia de arruinar su primera función.  Por suerte no lo hizo.
No eran aquellos buenos tiempos para los cómicos, nunca ninguno lo fue en realidad. Aunque la nostalgia endulce ahora el recuerdo e, incluso a mí, hoy pueda parecer divertida la vida que aquellos trotamundos -pobres actores sin suerte- llevaban: hoy aquí, mañana allí, siempre de pueblo en pueblo, de camino en camino, los bultos al hombro... no lo eran en absoluto.
Yo, por entonces un niño, poco recuerdo de aquel tiempo, un estado de ánimo tal vez, una melancolía permanente que todo lo envolvía. Hasta aquella noche. Aquella fría y lluviosa noche de diciembre en que mi vida cambió para siempre.
Cesó la lluvia, una luna tímida iluminó suavemente la penumbra y el aire se llenó de voces. Había comenzado la función. El público muy escaso pero entregado. Campesinos de rostros curtidos por el sol y los vientos, gastados por el tiempo y la pobreza que reían, lloraban y con entusiasmo aplaudían al compás que la historia marcaba, cautivados por el sonido y la eterna magia de unas palabras que quizás no alcanzaran a entender del todo, unas palabras sólo para ellos rescatadas de las sombras.
Fue en aquel momento que en mi fuero interno, en un lugar muy secreto, algo muy extraño sucedió. Una felicidad nueva, desconocida, mía únicamente, brotó en mi alma y aquel niño algo triste y solitario que hasta entonces yo era, comenzó a soñar sueños que no eran suyos. Un sentimiento dulce y cálido, algo que apenas sabía nombrar invadió su corazón. Una belleza desconocida e inesperada que sin remedio lo enamoró.
De allí marcharon poco después los cómicos rumbo a otros destinos sin conocer la huella que tras ellos dejaban, una criatura para siempre enamorada de la más bella profesión que jamás en el mundo existió. Aunque, tal vez... tal vez algo adivinaran después de todo. Imposible debió ser no advertir aquella mirada hipnotizada que desde la primera fila, deshecha en lágrimas, al mundo gritaba su emoción.
Tantos años desde entonces han pasado, tantas obras, tantos personajes en mi piel cobraron vida... e intacta sigue todavía mi pasión, mi admiración y el destello deslumbrante en mi recuerdo, agradecido, de aquel día.
  

Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/  inspirado en la fotografía de Christer Strömholm.

viernes, 31 de marzo de 2017

La vendedora de globos


Día tras día, mañana y tarde, siempre en el mismo rincón, la pequeña vendedora ofrece incansable su mercancía. Alegría, ilusión, sueños y sonrisas regala en forma de globos de colores. Al anochecer, cuando el parque cierra sus puertas y su mundo queda desierto, cuenta la niña sus escasísimas ganancias y, en silencio, inicia el camino de regreso a casa. Lentamente, con cada paso, la sombra alargada de un dolor antiguo y peligroso invade su alma. Dos lágrimas heladas brillan en sus ojos. Los cierra con fuerza para no derramarlas y, cual pequeña aprendiz de Mary Poppins, murmura entre dientes su conjuro impronunciable a la espera del golpe de viento que cambie su suerte y -lejos, muy lejos- sobre los tejados la arrastre. Y así, bien aferrada al ramillete de globos que tampoco hoy consiguió vender, sobrevolar un instante la ciudad dormida y desaparecer al fin entre esas nubes blanditas, como de algodón de azúcar, que durante toda la tarde han flotado en el cielo. Aunque sabe, por supuesto, que tampoco esta vez sucederá.


Este relato aparece publicado en el nº 32 de la revista Valencia Escribe.
http://www.yumpu.com/es/document/view/58071760/ve-32-abril
         Imagen: Banksy balloon girl.

sábado, 25 de marzo de 2017

Futuro velado


Una fotografía desvaída, casi olvidada. Unos ojos de niña oscuros, sabios y profundos miran a la cámara. Serenos. "Sé que vas a hacerme daño, sé que voy a sufrir y no tengo miedo", parecen gritarle a un mundo que al otro lado del objetivo inclemente y paciente su turno aguarda, conscientes ya en aquel momento -tan temprano amenazados por las sombras- de que habrán de soportar el dolor que para los más fuertes siempre el destino reserva. Seguros de que podrán con él. Confiados. Con orgullo.
Ingenua y pequeña flor dañada por la escarcha.
Mucho tiempo después, unos ojos de mujer desamparados y sin llanto tratarán de ocultar con infinito esfuerzo su miedo, su soledad y su tristeza luchando por olvidar la herida de una vida entera, el angustioso desconsuelo de lo irremediable, mientras se preguntan con feroz melancolía dónde irán a parar los pensamientos nunca escritos, los sentimientos nunca expresados, los momentos de felicidad nublados.
 Un alma desencantada y vacía a esos ojos asomada, muy suave y muy bajito murmurará entonces -casi como un conjuro contra el más terrible hechizo- unos versos dulces, exaltados, tristísimos y, a fuerza de palabras, recuerdos y fantasmas, quebrará un rayo de luz la más gélida y tempestuosa oscuridad. Apenas un instante, justo a la caída de la tarde.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en la imagen de Munemasa Takahashi.

lunes, 20 de marzo de 2017

Fin

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer. Dos lágrimas heladas brillaron en sus ojos, conmovida como nunca estuvo por tan absoluta belleza. Lejanas y tristes ardían en el firmamento las estrellas, día y noche confundidos en aquel silencio abismal. Rompía el sol ya la oscuridad de la tierra cuando la joven astronauta se rindió. Extraviada en aquel vacío hondo y oscuro, imposible su regreso, decidió concluir al fin semejante agonía de añoranza y soledad. La escotilla cedió con suavidad. Salió. Flotaba... De pronto, algo la retuvo. Un llanto. Una súplica. Una oración. ¡Resiste, amor...! Ineficaz conjuro. Inmensidad. Paz. Abismo. Luz.... Suave, muy despacio, se apagó su corazón.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

sábado, 11 de marzo de 2017

Polvo y silencio


"Os aseguro que alguien se acordará de nosotras en el futuro".
 Safo de Lesbos.

Brillan las estrellas sobre los tejados y una luna helada flota en  la penumbra. El día ha sido lluvioso y tristón. Algo insólito en esta época del año, tan próximo ya el verano. Barrida la tormenta, el cielo se muestra ahora despejado. La noche es fría. Solitario como un fantasma, un joven camina por las calles de Palermo. Un sentimiento desconocido, algo muy cercano a la congoja invade su alma. Aspira el aire limpio y húmedo de la madrugada y lentamente sus ojos se llenan de lágrimas. No sabe bien por qué llora. Nunca fue hombre de ternuras pero la mujer que tras él deja lo ha conmovido de un modo extraño. Encontró tanta bondad en sus ojos, tanta ilusión todavía, tanta ternura, tanta dignidad en esa cansada vejez...
Desde su Amberes natal, Anton ha viajado hasta Sicilia sólo por conocerla. Una mujer menudita, de mirada transparente, vieja como el mundo y casi ciega pero aún con la memoria despierta y muy cortés, es lo que ha encontrado. Con ella ha pasado el día, en el pequeño taller que en la casa familiar todavía conserva, a pesar de no poder ya apenas pintar.
Mientras el joven bosqueja su retrato, ella -indiscutible maestra del arte- le desvela, generosa, sus secretos y retazos de su vida con ellos le entrega. El mayor regalo que este pintor, a punto de convertirse ya en uno de los mejores retratistas de su siglo, jamás recibirá.
Con una voz tranquila y dulce en la que, a su pesar, se filtra un poso de melancolía, recuerda la anciana el orgullo que la muchacha que alguna vez fue -casi una chiquilla- sintió frente a su primera obra, el mimo con que preparaba los lienzos, la delicadeza infinita con que escogía los pigmentos -ocre, dorado y bermellón siempre en su paleta- el modo en que los molía... Y, perdida en su recuerdo, al joven pintor cuenta ahora la importancia que para ella tuvo en aquel momento demostrar al mundo su valía, su capacidad como artista; su intensa pasión por la pintura; su oscuro y difícil aprendizaje entre un grupo de varones repletos de prejuicios contra los que anhelaba competir en condiciones de igualdad, decidida a no convertirse en una rareza, empeñada siempre en ser la mejor pintora posible, dueña de una férrea voluntad y una rara confianza en sí misma.
Le habla de sus viajes por Europa, de su admiración por Miguel Ángel, del cariño y el respeto con que el genio la trató; de su larga estancia en la corte de España a la que, junto a un pequeño séquito, una mañana de invierno fría y muy brumosa, próximo ya a concluir aquel año de 1.559, llegó como dama de la nueva reina; de cómo muy pronto, sin apenas darse cuenta, se convirtió también en su profesora y amiga, de los innumerables retratos de la familia real que en aquella época realizó.
Le habla de su entusiasmo, de su tenacidad y rebeldía, de su eterna devoción por la belleza, de la incansable búsqueda de autenticidad que siempre rigió su vida y su pintura.
Habla y habla sin parar, risueña y chispeante. Feliz. Y Anton la escucha encandilado, en silencio, atrapado por el eco de una voz que el don de aligerar las cosas parece haber adquirido, fijos los ojos en ese semblante amable y surcado por el tiempo que ahora ella tiene, en su sonrisa sabia y fatigada algo desteñida ya por las inclemencias de la vida, en cierta expresión de candidez en la que, pese a la nostalgia y el cansancio, él cree adivinar alegría. Y dibuja. Una y otra vez esboza su rostro, obediente a sus instrucciones, midiendo la luz y la distancia: ni demasiado cerca, ni demasiado alto, ni demasiado bajo para que las sombras no marquen mucho sus arrugas, le dice con infantil coquetería. Trazos y contraluces con los que pretende atrapar la dulzura de un alma. Del alma que a los ojos de esa mujer luchadora y valiente se asoma. El alma de una soñadora de imágenes que, contra viento y marea -piensa, conmovido- ha sabido vencer la asfixiante grisura a que la condenaba el mundo para dejar en él testimonio de su mirada, de su gusto por el equilibrio y la sobriedad, de su cercanía y su ternura, de la inmensa humanidad que revela su pintura.

El frío y la caminata apenas aquietan el ánimo del pintor que, impaciente, espera rompa el día para plasmar sobre el lienzo las impresiones que sin tregua asaltan su mente, cautivado como nunca estuvo por una mujer casi centenaria, humilde, serena y algo ingenua todavía, que intacta conserva su vocación de pintora. Sobrecogido, atravesado por una oleada suave de dulzura y pena insoportable, vulnerable, agradecido, emocionado hasta las lágrimas. Así se siente el joven Van Dyck tras su encuentro con la mayor pintora que hasta entonces los siglos conocieron, incapaz de imaginar en ese instante lo pronto que su obra será silenciada bajo nubes de polvo y olvido y que mucho tiempo después, el retrato que a punto ahora él está de pintar, rescatará del pozo de sombras al que ha de ser arrojada -mujer, al fin- a la gran Sofonisba Anguissola.