domingo, 30 de diciembre de 2018

El hombre que cabía en la palma de su mano. Francesc Barberá - Reseña

"...Se acurrucó entre sus dedos y apretó el puño con todas sus fuerzas"

"El hombre que cabía en la palma  de su mano" de Francesc Barberá, es una originalísima colección de relatos breves, tan breves que más que de microrrelatos habría que hablar en muchos casos de nanorrelatos.

Suicida
Se arrojó a su vacío interior

Discreción
El inmortal se llevó su secreto a la tumba

Insisten mucho los amantes del género en la importancia de que nunca un microrrelato pueda confundirse con un chiste, una ocurrencia, una anécdota o un aforismo. Por muy breve que sea la narración debe contener siempre una historia, un cuento que para completarse precisará del otro lado una lectura activa, inteligente y cómplice. Eso es exactamente lo que encontramos en este libro, una serie de pequeñas y muy variadas historias que, saltando de un género a otro, se mueven entre la ironía, el humor (negro casi siempre) la crítica social, la ternura, la fantasía... todas ellas construidas de un modo muy inteligente y muy cuidado. Logra siempre el autor encontrar la palabra exacta, juega con elipsis y silencios que obligan al lector a adivinar lo que sucede, sorprende con ingeniosísimos juegos de palabras y nos introduce poco a poco en un mundo propio y muy particular.

El Viaje
Tras varios años en coma, despertó el 1 de enero de 1967. Al preguntarle por el accidente, aseguró que se había distraído revisando el móvil.

Mundo interior
Una expedición de arqueólogos se adentró en mi garganta. Al llegar a los riñones encontraron diversos bloques de piedras. Aseguran que son los restos de una civilización antigua.

Muy medidos ritmo y estructura y muy acertados unos títulos que forman parte en realidad del relato y lo completan o, al contextualizarlo, ayudan al menos a entenderlo.

Desencuentro
Tras su visita a la Tierra, los alienígenas regresaron a su planeta cabizbajos. No habían encontrado rastro de vida inteligente.

Reset
Se apagan las últimas luces en la ciudades. Ya no queda un solo humano en el planeta. Frente a una hoguera celebramos nuestra victoria.

Cuidadísima por último la edición de "Unaria"  y muy acertadas las ilustraciones de Riki Blanco que armonizan a la perfección con los textos.

Un libro entretenido y amable, para leer despacio y disfrutar de él poco a poco.

viernes, 28 de diciembre de 2018

Escarcha. R. Ariel Victoriano - Reseña



"Una vez que la escarcha cruje por la presencia de la ternura, es inevitable que se comience a derretir".

Diecinueve cuentos integran esta Antología (la tercera tras "El sonido de la tristeza" y "Páginas Barrocas") del escritor argentino Raúl Ariel Victoriano. Diecinueve historias aparentemente heterogéneas conectadas sin embargo todas ellas por el relato de pequeños y casi siempre inadvertidos dramas cotidianos, a medio camino sus protagonistas  entre la fatalidad y la esperanza, atravesadas sus vidas por una tristeza serena sin rastro de amargura.
Desamparo, soledad, pérdida, dolor, resignación pero también inocencia, compasión, ingenuidad, emoción y sentimiento es lo que encontramos en estos relatos. La belleza que ocultan las rutinas, la indefensión y la ternura que late en la vejez, la inmortalidad del amor, la escritura como redención...
Con una prosa bellísima y una sensibilidad muy especial, nos enreda el autor en melancolías y nostalgias y nos introduce poco a poco en un mundo emocional muy potente, a un tiempo dulce y desgarrado, que encoge el alma.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Choque generacional



¡Me agotan! ¡Esta familia mía despedaza mi paciencia! Tradición, normas, responsabilidades...  Sieeempre el mismo discurso, sieeempre la misma regañina, sieeempre esos odiosos aires suyos de superioridad. Muy joven, dicen ellos que soy, demasiado joven e inexperta todavía para comprender la importancia inmensa de nuestros ritos, de nuestras costumbres, de nuestros blablabla... ¡Ja! ¡Si supieran! No entienden nada. Mucha clarividencia, mucha perspicacia pero... nada de nada. Ni lo intentan, vaya. Y lo peor es que ni siquiera me escuchan, ¡maldita sea! Habitan un mundo inexistente. Un edén de fantasía. Un paraíso que se extingue bajo sus pies y no se dan cuenta. ¡Qué ciegos están! Traición llamaron a mi feliz innovación ¡Traición! Y al instante, de inmediato, mi varita y mis hechizos requisaron. Castigada como una criatura, ¡qué vergüenza! Los tiempos cambian y también nosotros algo con ellos habremos de cambiar, digo yo. Y, sí, por supuesto, reconozco que mucho más romántico, más adorable y cautivador, quizás, resulta transformar ratones y calabazas en carruajes y zapatos de cristal pero las niñas de hoy en día ya no sueñan ser princesas y gracias a mi (¿imprudente?) picardía, mirad cuan radiante y orgullosa conduce ahora Cenicienta su ferrari por toda la ciudad.      




Imagen: Robert Doisneau

viernes, 7 de diciembre de 2018

Fedra - Reseña



"El amor debería estar prohibido. Te da muy poco y te lo quita todo".

Estrenada en el pasado festival de Mérida, se representa estos días en Valencia "Fedra" bajo dirección de Luis Luque y en la adaptación que del mito hace Paco Becerra. Es ésta una Fedra diferente, inspirada al parecer en una versión del clásico griego anterior a la ahora conocida que en algún momento se perdió. Una historia con tintes muy actuales que se centra en la lucha interna de la protagonista frente a la difícil elección entre deber y sentimiento a que en un determinado momento la expone la vida. Enferma de amor, enamorada de su hijastro, ella se debate entre sincerarse y afrontar su deseo −en torno a ese deseo se articula toda la función− o mantenerse fiel a la moralidad y a los eternos y siempre implacables convencionalismos sociales.
Texto lleno de poesía y personajes muy bien definidos. Magníficos todos los actores y en especial Lolita Flores que, de un modo muy sobrio y contenido pese a lo que quizá se pudiera esperar, logra dar vida a un personaje atormentado, herido, cargado de erotismo y sentimiento. Una mujer combativa y libre que rechaza ser juzgada, que reclama respeto y defiende por encima de todo su derecho a amar sin miedo, sin culpa y en libertad.
El decorado, metafórico y muy visual, refuerza por último en todo momento y muy acertadamente (imágenes, luces, sonido) el drama que sucede en escena.