viernes, 26 de octubre de 2018

Mil soles espléndidos. Khaled Hosseini - Reseña



"Eran incontables las lunas que brillaban sobre sus azoteas, o los mil soles espléndidos que  se ocultaban tras sus muros".

"Mil soles espléndidos" fue tras la famosísima "Cometas en el cielo" la segunda novela de Khaled Hosseini e igual que ocurría en aquella, más  allá de las peripecias de los personajes,  nos enfrenta con su relato el autor a casi tres décadas de la historia reciente de Afganistán, desde la invasión soviética hasta la implantación del régimen talibán y la posterior ocupación americana.
Es esta una historia de miseria, de guerra, de humillaciones y tremendas injusticias pero también de amistad, de amor, de complicidad, de coraje y valentía. Una historia que conmueve, que fluye de un modo muy ágil  y atrapa al lector desde la primera línea, que cede a las mujeres el protagonismo absoluto de la narración para a través de ellas mostrarnos la opresión, la violencia y el sinsentido de un régimen talibán que las invisibiliza, las cosifica y las aplasta implacablemente y para poner de manifiesto asimismo como pese a todo, a fuerza de dignidad, logran ellas tantas veces sobreponerse al horror y resistir a la barbarie.
Una historia por encima de cualquier otra cosa de grandes personajes, tierna, sincera y muy sensible pero también feroz, durísima y muy desgarradora.

sábado, 20 de octubre de 2018

En horas bajas


Desde que murió nada ha salido bien. Tan ilusionado como estaba con su nueva condición, tantos trucos como había aprendido, tantos ensayos y al fin... ¡un fiasco total! eso ha resultado. ¿Para esto tanto esfuerzo? refunfuña con amargura, al filo del más sobrenatural ataque de nervios que podáis imaginar. Pese a todo él es un profesional y noche tras noche −esperanzado, infatigable− continúa intentándolo. Apariciones espectrales, rechinar de dientes, espeluznantes chirridos... Pero ocurre que ya nadie cree en los fantasmas y así no hay modo de trabajar. Y sabe que no es su culpa pero ¡ay! es tanta su vergüenza...
  





Microrrelato finalista semanal el día 20 de octubre de 2.018 en el concurso "L'art d'escriure" del programa Wonderland de Radio 4 RNE.

miércoles, 10 de octubre de 2018

No tocar



Lejana sombra de un pasado que para siempre el viento se llevó
Atmósfera, luz, palabra, polvo...
Efímero instante que pasa y ya no es
Nostalgia, humo, bruma, silencio...
Notas tenues de un piano
Luz, viento, escarcha, rocío...
Arcoíris atrapados entre pompas de jabón
Soledad, espejismos, huellas, destellos...
Suave perfume del tiempo
Felicidad, fascinación, levedad, belleza...
Dolor y música de las cosas perdidas
Alma y llanto, corazones conmovidos
Dulces hadas del otoño embrujadoras y hechiceras.
Sueños fugaces...
Frágiles
Tan frágiles que el más leve roce los quiebra.



 Poema para Zenda #otoño

martes, 2 de octubre de 2018

Un mal día



¡Ay madre! ¡Buena la hice! ¡Si es que no se puede ser tan impulsivo...! Pero la puerta estaba abierta y tanto en mi jaula  me aburría que pensé que no estaría mal salir a dar una vueltecita. Un paseo rápido, curiosear un poco y antes de la cena otra vez en casa.  Tan contento, todo en su sitio y nadie al tanto de mi travesura. Lo que no podía imaginar es que el mundo exterior me fuera a cautivar de esta manera, que fuera tan inmenso y tan divertido. Deslumbrado me tiene. Y, sí, reconozco que la excursión se me ha ido un poquito de las manos o de las garras, debería decir mejor. Y es que lo estaba pasando tan bien que he perdido completamente la noción del tiempo y el sentido de la orientación. Cosa no tan extraña, por otro lado, si pensamos que hasta ahora mi mundo se había limitado siempre a la desangelada carpa donde habito, a feroces entrenadores con pretensión de gladiadores y a majorettes de sonrisa postiza e impostados ademanes de corista.  Pero ya digo que soy impulsivo y pensar, lo que se dice pensar, no pienso mucho las cosas, la verdad.  En fin, que cuando me he querido dar cuenta estaba perdido, hambriento y llorando sin consuelo sobre una acera mi inconsciencia, detalle éste en particular que me avergüenza terriblemente y del que no sé si mi orgullo herido se repondrá alguna vez pero que, si vamos a ser sinceros, debo reconocer sin paliativos.  Para colmo de infortunios cuando, al oír la sirena de ese camión de bomberos detenido ahora frente a mí, he logrado levantar la mirada del suelo lo que he entrevisto a través de dos gruesos lagrimones me ha espantado de tal modo que todas las mechas de mi magnífica melena de león han comenzado a temblar descontroladas porque tampoco es que yo sea muy intuitivo y hasta es posible que a estas alturas ya me esté volviendo, quizás, algo paranoico pero tengo la impresión de que toda esta gente que ha comenzado a rodearme muy buenas intenciones no tiene...







Este relato aparece publicado en el nº 44 (octubre 2.018) de la Revista "Valencia Escribe".