viernes, 4 de agosto de 2017

Carta sin destino


Un ejército de hombres derrotados, de hombres sin rostro, sin sueños, sin futuro, tristes autómatas al cuidado de nadie que por una quimera imposible con furia lucharon un día, recorre mis entrañas. Sobre mí siento su llanto, su herida, el grito atronador de su cólera y su desgarro. Suplican desde su abismo mi ayuda. No deseo traicionarles. Aún así tampoco logro alcanzarles. Sé que no lo intento. Quisiera comprender qué me ocurre, cual fue el maléfico embrujo que en algún momento, sin apenas darme cuenta, secuestró mi voluntad para convertirme en esta marioneta sorda e insensible que ahora soy. Imploro con estas palabras un perdón que no merezco y a cada instante los pienso, torturado por la culpabilidad y la vergüenza que serán para siempre mi condena.
Firmado: El corazón roto de la vieja e inclemente Europa.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/ inspirado en  la imagen de Pedro Riverol Sicilia.

6 comentarios:

  1. Fantástico, Marta. Me ha encantado ese símil de los sin rostro con el viejo contienente, tristemente cercano y real.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Manoli. Me alegro mucho de que te haya gustado.

      Eliminar
  2. Buenísimo. Me iba entrando un extraño deseo de consolarte, Marta, de decirte que no hay razón para echarte encima tanta responsabilidad, hasta que he llegado al final. A ti, Corazón de la Vieja Europa no voy a consolarte, porque tú sí tienes la obligación de responder a la historia con grandeza, y no lo estás haciendo; la escritora Marta Navarro te ha pillado, lo siento.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Humberto. La triste realidad... Me alegro mucho de que te haya gustado.

      Eliminar
  3. Hola Marta. Paso a leerte bien tempranito este lunes y me conmuevo con esa Europa tan querida, y que tanto duele verla tan como la describes, con esa metáfora que nos deja pensando cuál puede ser el camino. Un gusto leerte y visitarte en tu blog.Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchísimas gracias Vivian! Cuánto me alegro de que te haya gustado! Triste Europa tan apática...

      Eliminar