viernes, 25 de mayo de 2018

Pérfida deserción



No sé que más hacer ¡Ay! Ella se niega a volver y, por mucho que lo intente −y de mil modos lo hice− incapaz soy ya de convencerla. He suplicado, implorado, llorado, rogado hasta la humillación y, aunque algo me avergüenza reconocerlo, si se fijan un poquito podrán ver todavía estos tristes ojos míos húmedos de autocompasión. Mas nada la conmueve. Se muestra implacable la muy perversa, por completo a mi dolor indiferente y fría como el hielo. Sabe que su ausencia me parte el alma porque yo creí de veras que lo nuestro era real y de pronto este abandono... <<Sólo intento ponerte a salvo de tus ilusiones>>, pícara y malévola, al oído me susurró al marchar. Indescifrable jeroglífico para mí. Y vuela el tiempo, apremian plazos y mecenas y esta musa traidora, caprichosa, veleidosa... no regresa.









Imagen: Annie Leibovitz
http://estanochetecuento.com/perfida-desercion/

domingo, 20 de mayo de 2018

Una tarde de primavera



Bernardo Gómez perdió la cabeza una tarde de primavera. Hacía calor y un aroma dulce a vainilla y miel flotaba en el aire. Bernardo Gómez no lo notó. Caminaba como un autómata hacia el trabajo, puntual, catalogando en su mente −urgentes, muy urgentes, extremadamente urgentes− las tareas amontonadas sobre su mesa, las llamadas telefónicas que habría de atender aquella misma tarde sin más dilación, los informes de cuentas aún por revisar... Era Bernardo Gómez un hombre en extremo responsable, grave, prudente, concienzudo, un mago de las finanzas, el valor en alza de la empresa, el hombre del momento, ese hombre que acapara siempre las miradas ante cualquier problema o difícil situación. Pero era también −no resulta arriesgado en exceso decir a causa de todo ello− un hombre gris, un hombre gélido, aburrido, triste y ceniciento, incapaz de percibir el dulce aroma a vainilla y miel que algunas tardes de primavera, cálidas y particularmente luminosas, flota en el aire.
   Así pues, enfrascado en sus pensamientos como andaba, sin presagio alguno que lo advirtiera de lo que a punto estaba de ocurrir en ese momento, dobló Bernardo Gómez la última esquina que lo separaba de su destino. Y en ese recodo del camino, justo en ese recodo, su cabeza para siempre se perdió. No lo supo de inmediato. Fue por los guiños cómplices, por algún cuchicheo malévolo, por la extrañeza en los rostros de quienes con él se cruzaban, que lo advirtió. Tarde. Entre el miedo y la esperanza, con tremendo desconcierto, sintió Bernardo Gómez latir su corazón. Demasiado tarde. Una emoción extraña, desconocida, lo había ya apresado sin remedio.
Atónito y desamparado, tras una sombra de ojos negros, cuentan que un hombre sin cabeza recorre desde entonces noche y día la ciudad. Busca, sin hallarla, una sonrisa. Aquella que a la vuelta de una esquina, un  instante con dulzura lo acunó. Aquella que, sin saber lo que robaba, continuó ligera y despreocupada su camino y, de inmediato, lo que con ella se llevaba olvidó.





            Mención honorífica en Certamen Mayo 2.018  "El Tintero de Oro".
Publicado en la Antología "Ahora que nadie nos oye, déjame que te cuente".
        https://relatosensutinta.blogspot.com/2018/06/el-tintero-de-oro-gala-de-premios-ix.html
          https://relatosensutinta.blogspot.com/2018/07/el-tintero-de-oro-gala-de-premios-x.html

          Imagen: Tommy Ingberg

sábado, 12 de mayo de 2018

Cuentos Completos. Volumen I (1.864 -1.878) Henry James - Reseña.



"Lejos de avergonzarme por esta ambigüedad, me siento orgulloso de ella"

Con ocasión del centenario de la muerte del escritor estadounidense Henry James, ha comenzado la editorial "Páginas de Espuma" la publicación de una trilogía que por primera vez recopila en castellano todos los cuentos del autor. Ordenados de forma cronológica, el primer volumen y único hasta ahora en haber hecho su aparición, recoge los cuentos de juventud y aborda una primera etapa donde surgen ya temas que serán luego muy habituales en su obra posterior: el secreto, la pérdida de la inocencia, la decepción, la derrota, la delgada línea que separa éxito y fracaso...
Son los de James cuentos largos, complejos, ambiguos en muchas ocasiones y que en gran parte quedan pendientes de la interpretación del lector, historias donde más importante que la trama (con frecuencia de engañosa sencillez) resulta lo que en ellas se sugiere o no se acaba de contar del todo. Relatos que juegan con diferentes puntos de vista, que a modo de narrador incluyen habitualmente un cronista ajeno a la historia capaz de aportar cierta dosis de crítica o interpretación propia, que alternan fantasía, romanticismo, realidad... que se nutren en gran medida, en esta primera etapa, de sus viajes por Europa mostrando de ella una versión muy idealizada y entre los que inevitablemente se filtra también la pasión por el arte en general y la pintura en particular que siempre sintió el autor.
Una obra magistral e imprescindible.