martes, 26 de febrero de 2019

Virginia Woolf. Vida de una escritora. Lyndal Gordon - Reseña



"Quise escribir sobre la muerte pero como de costumbre irrumpió la vida"
 
Publicada por primera vez en 1984 y reeditada por "Gatopardo Ediciones" en 2017 (versión revisada y ampliada) esta biografía pretende aproximarse, en palabras de la propia autora, a la imagen que podría Virginia Woolf haber tenido de sí misma tratando con ello de reivindicar por encima de cualquier otra cosa la vida y la trayectoria de una mujer inteligente, enérgica, rebelde y vitalista, feliz pese a la enfermedad y a esa leyenda de muerte y fatalidad que siempre la acompaña.
Sin ceñirse a una cronología estricta, a base de recuerdos, anécdotas y situaciones familiares, poco a poco la narración se adentra en el alma de una escritora muy adelantada a su tiempo, con una fortísima vida interior y un inmenso interés por cuanto la rodea.
Asistimos así a la tremenda devoción que la joven Virginia siente por su padre, a la constante búsqueda de su aprobación y al dolor que su actitud tan distante en ocasiones le provoca, a la huella que la temprana muerte de la madre y poco después de Stella, la hermana mayor, inevitablemente dejarán en su carácter, a sus ansias de excelencia y de saber, a los años de trabajo y complicidad junto a Leonard...
Retrata Gordon a una mujer muy consciente de su capacidad y su talento, muy ambiciosa respecto a la escritura, a una profesional tenaz e infatigable empeñada en deshacerse de las costumbres victorianas (romper los cerrojos del cuarto de estar victoriano, anota ella en su diario),  liberar a las mujeres de la ignorancia y dotarlas cuanto antes de una voz reconocible y propia.
Sin pasar por alto sus crisis y su conocido temor a la locura, trata de desmontar la autora el falso mito de mujer frágil y excéntrica que de Virginia Woolf queda, negándose a convertir el final de su vida en lo más importante de ésta, dando forma capítulo tras capítulo a un excelente retrato de la escritora, de su obra y pensamiento, de su cotidianeidad y de su tiempo.
Biografía como retrato y no como compendio de hechos, al estilo de lo que en su momento pretendió la propia Virginia Woolf, apasionada de este género y empeñada a toda costa en ahondar en esas vidas humildes y anónimas que afloran de cuando en cuando entre cartas y diarios y parecen latir, tímidas y calladas, al margen siempre de la Historia.

domingo, 24 de febrero de 2019

Las óperas perdidas de Francesca Scotto. Elena Casero - Reseña


"La vejez sabe y la experiencia recuerda"

Una muerte, un enigma y una genuina e inmensa devoción por la  música son los pilares sobre los que se articula la trama de esta novela, "Las óperas perdidas de Francesca Scotto", donde traza Elena Casero una historia de rencores y venganzas, de humillaciones e injusticias, de personajes heridos en busca de consuelo, de redención y de verdad.
Ambientada en el mundo de la ópera y a partir del hallazgo casual de un manuscrito del S.XVII inédito hasta el momento, construye la autora una intriga que, saltando del presente al pasado, de Valencia a Londres, de Nápoles a Buenos Aires... abarca temas tan diversos como las dificultades que siempre tuvieron las mujeres para hacer valer su obra en un mundo de hombres, el nacimiento de la ópera como género o el drama de la dictadura argentina latente y fundamental en las reacciones y comportamientos de alguno de los personajes.
De un modo ágil y muy ameno, va encajando poco a poco la narración, capítulo tras  capítulo, un puzle y un misterio −el de la muerte de un prestigioso director de orquesta y la autenticidad o no de esa ópera perdida a que alude el título− que atrapa por completo al lector hasta el final de la novela y enfrenta al fin a sus protagonistas a las consecuencias de todos y cada uno de sus actos: de sus bondades, de sus egoísmos, mezquindades y miserias.

sábado, 16 de febrero de 2019

Todas las noches de un día - Reseña



"Mire esas plantas. Están prisioneras en la tierra pero su espíritu lucha"

Elegante, poética e intensa, "Todas las noches de un día", obra escrita por Alberto Conejero y dirigida por Luis Luque, es una historia de amor −dice el autor− sobre la incapacidad de amar, sobre la esperanza y la necesidad de belleza y de consuelo que al fin todos tenemos.
 En un viejo invernadero, Samuel (Carmelo Gómez), jardinero hosco y solitario a cargo del lugar, cuida sin sobresaltos de sus plantas hasta el día en que la policía llama a su puerta tratando de averiguar el paradero de Silvia (Ana Torrent), dueña de la casa, a quien nadie ha visto en mucho tiempo. Así, en forma de thriller, arranca una drama que no es más que una conversación a través del tiempo y el espacio entre dos personajes heridos por la vida y los recuerdos. Entre lo real y lo fantástico, entre el desamparo y la esperanza ("qué cosa tan terrible es la esperanza"), afloran poco a poco sentimientos, miedos, pérdidas, angustias, soledades... Saltando del presente al pasado, a medio camino entre la verdad y la mentira y en un tono muy poético y evocador, va desvelando la narración un misterio que se asoma a los más oscuros rincones del alma y mantiene el suspense de lo sucedido hasta la escena final.
Brillante la interpretación de ambos actores y acertadísima una muy simbólica escenografía capaz de crear por sí misma una atmósfera mágica e irreal, por momentos claustrofóbica, de transformar de una escena a otra la apacible belleza del invernadero en suciedad y oscuridad de tormenta y cobrar, por cuanto sugiere, la importancia de un personaje más.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Tragedias cotidianas



<<Que le cooorten la cabeza>> sentenció furiosa la avaricia cual perfecta reina de corazones y, al instante, de su humilde paraíso, un hombre fue expulsado. Condena de indigencia, desamparo y soledad. Ejecución inmediata.
 En un banco del parque llora un anciano su miedo y su derrota. De su desgracia, ciega como suele, la justicia aparta la mirada. Un vendaval furioso y destemplado asola cada rincón de la ciudad. <<Hagan juego, señores, hagan juego...>>, desliza zalamero entre sus ráfagas. Borrachos de ilusión y de esperanza, aún ignoran los incautos que, siempre en este juego,  al rojo ganador, sin riesgo apuesta  la banca.  







https://estanochetecuento.com/tragedias-cotidianas/

domingo, 10 de febrero de 2019

Paradojas




Me oyes y no me escuchas
Me miras y no me ves
Me besas y no te importa
Me quieres
Tú dices que me quieres
 Y yo −¡ay, amor!− suspiro y no sé porqué





Poema para Zenda #poemasdeamor

sábado, 2 de febrero de 2019

Cinco horas con Mario - Reseña



"Leer y pensar es malo, Mario, convéncete"

Imposible desligar a Carmen Sotillo de Lola Herrera. Personaje e intérprete se reencuentran de nuevo en el mítico monólogo de Miguel Delibes cuarenta años después de su estreno y tras más de quince desde su última representación, en este nuevo montaje que, según ha reconocido la actriz, pretende ser su despedida de las tablas.
 Adaptado en su momento por el propio Delibes y bajo dirección también ahora como entonces de Josefina Molina, el texto nos sitúa frente a la última noche que la protagonista pasa velando el cadáver del marido, muerto de forma repentina, iniciando frente al féretro, al fin con él a solas, una conversación plagada de reproches que de inmediato descubre las personalidades de ambos y los conflictos de un matrimonio sólo en apariencia perfecto.
Representa Carmen Sotillo a la mujer sacrificada que ha ido perdiendo de una en una todas las ilusiones por el camino, sometida por completo a la presión social y familiar de aquella España franquista desde la que se narra la historia (marzo de 1966). Permanentemente enfrentada al idealismo y la rebeldía de Mario, descubrimos a través de ella, desgranando pensamientos, saltando de un tema a otro, ajustando cuentas con su tardío desahogo, la vida en una pequeña ciudad de provincias (asfixiante e hipócrita en demasiadas ocasiones) y todo ese conjunto de preocupaciones religiosas, políticas y morales que definieron la época.
Latentes como temas de fondo la soledad, la culpa, el desamor, el sentido o sinsentido de la vida.
Destacar por último que, aunque quizás haya perdido la obra parte del carácter reivindicativo que inicialmente tuvo, el texto mantiene su vigencia como retrato impecable de una educación, una moral y unos tiempos no tan lejanos.
Elegante y sobria Lola Herrera, perfecta en su papel y muy acertado el tono irónico (también presente en la novela) y el doble sentido de muchos momentos que transforman a Mario en un personaje mucho más sincero y amable que el de la propia protagonista.

viernes, 1 de febrero de 2019

Duerme Sherezade



En medio de un bosque espeso y muy oscuro que nunca traspasan los rayos del sol, una dama de nieve duerme entre las sombras. Gritos de lechuzas, largos, escalofriantes y aterradores aullidos pueblan su noches, acuna el viento sus sueños y el aroma de un embrujo, de tan antiguo ya casi olvidado, todo lo inunda. Una lágrima gélida y amarga resbala a veces de sus ojos cansados. Quizá entonces recuerde. Quizá entonces, tibias la fe y la esperanza, con candor murmure su alma una oración.
Hubo un tiempo −el rumor del céfiro desliza melancólico entre sus ráfagas− que esta fue una región de extraordinaria hermosura. Cedros, almendros, robles centenarios, se alzaban con orgullo sobre ella, arroyos de aguas claras regaban sus tierras y una ciudad exótica, bellísima, misteriosa, al mundo regalaba su hechizo desde la verde ribera de un río espumoso y cristalino. Sus calles, estrechas y empinadas, olían a jazmín, a pan recién horneado, a especias dulces y aromáticas, canela y miel, almendras y pistachos. Resonaba en ellas el eco de las risas y los juegos infantiles, el bullicio alegre de los zocos, la vida y la felicidad. El tañido melodioso de las campanas acompañaba el paso lento de las horas y al anochecer, derrotado al fin el día, cuando todo era ya soledad y silencio, la magia susurraba al viento sus secretos y escribía su leyenda bajo cielos benignos y estrellados.
Un trágico vaticinio eclipsaba, pese a todo, el futuro de aquel reino: el soberano más cruel y perverso que los tiempos jamás conocerían habría de gobernar con furia ciega su destino. Con él desaparecerían la inocencia y la esperanza y una implacable plaga de muerte y desolación todo lo invadiría.
Imposible fue conjurar el sortilegio y, así, un día, un sol de fuego todo lo abrasó. La fantasía de los cuentos de hadas con sus genios, príncipes, palacios y princesas que mil y una noches poblaron los sueños de quimeras e ilusión huyó despavorida. Aguarda desde entonces la ruptura de un letargo, el despertar de un mundo indiferente a su agonía, el mágico conjuro que al fin quiebre el hechizo que la apresa y a las noches de Oriente devuelva  su belleza, su  aroma, su poesía...
A la espera, triste y olvidada, duerme Sherezade mientras tanto. Y es su alma rota quien llora entre las sombras cuando aún apenas despunta el día.
  




 Imagen: Katerina Plotnikova

Segundo Premio "Relatos Compulsivos". Febrero 2.019