sábado, 16 de febrero de 2019

Todas las noches de un día - Reseña



"Mire esas plantas. Están prisioneras en la tierra pero su espíritu lucha"

Elegante, poética e intensa, "Todas las noches de un día", obra escrita por Alberto Conejero y dirigida por Luis Luque, es una historia de amor −dice el autor− sobre la incapacidad de amar, sobre la esperanza y la necesidad de belleza y de consuelo que al fin todos tenemos.
 En un viejo invernadero, Samuel (Carmelo Gómez), jardinero hosco y solitario a cargo del lugar, cuida sin sobresaltos de sus plantas hasta el día en que la policía llama a su puerta tratando de averiguar el paradero de Silvia (Ana Torrent), dueña de la casa, a quien nadie ha visto en mucho tiempo. Así, en forma de thriller, arranca una drama que no es más que una conversación a través del tiempo y el espacio entre dos personajes heridos por la vida y los recuerdos. Entre lo real y lo fantástico, entre el desamparo y la esperanza ("qué cosa tan terrible es la esperanza"), afloran poco a poco sentimientos, miedos, pérdidas, angustias, soledades... Saltando del presente al pasado, a medio camino entre la verdad y la mentira y en un tono muy poético y evocador, va desvelando la narración un misterio que se asoma a los más oscuros rincones del alma y mantiene el suspense de lo sucedido hasta la escena final.
Brillante la interpretación de ambos actores y acertadísima una muy simbólica escenografía capaz de crear por sí misma una atmósfera mágica e irreal, por momentos claustrofóbica, de transformar de una escena a otra la apacible belleza del invernadero en suciedad y oscuridad de tormenta y cobrar, por cuanto sugiere, la importancia de un personaje más.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Tragedias cotidianas



<<Que le cooorten la cabeza>> sentenció furiosa la avaricia cual perfecta reina de corazones y, al instante, de su humilde paraíso, un hombre fue expulsado. Condena de indigencia, desamparo y soledad. Ejecución inmediata.
 En un banco del parque llora un anciano su miedo y su derrota. De su desgracia, ciega como suele, la justicia aparta la mirada. Un vendaval furioso y destemplado asola cada rincón de la ciudad. <<Hagan juego, señores, hagan juego...>>, desliza zalamero entre sus ráfagas. Borrachos de ilusión y de esperanza, aún ignoran los incautos que, siempre en este juego,  al rojo ganador, sin riesgo apuesta  la banca.  







https://estanochetecuento.com/tragedias-cotidianas/

domingo, 10 de febrero de 2019

Paradojas




Me oyes y no me escuchas
Me miras y no me ves
Me besas y no te importa
Me quieres
Tú dices que me quieres
 Y yo −¡ay, amor!− suspiro y no sé porqué





Poema para Zenda #poemasdeamor

sábado, 2 de febrero de 2019

Cinco horas con Mario - Reseña



"Leer y pensar es malo, Mario, convéncete"

Imposible desligar a Carmen Sotillo de Lola Herrera. Personaje e intérprete se reencuentran de nuevo en el mítico monólogo de Miguel Delibes cuarenta años después de su estreno y tras más de quince desde su última representación, en este nuevo montaje que, según ha reconocido la actriz, pretende ser su despedida de las tablas.
 Adaptado en su momento por el propio Delibes y bajo dirección también ahora como entonces de Josefina Molina, el texto nos sitúa frente a la última noche que la protagonista pasa velando el cadáver del marido, muerto de forma repentina, iniciando frente al féretro, al fin con él a solas, una conversación plagada de reproches que de inmediato descubre las personalidades de ambos y los conflictos de un matrimonio sólo en apariencia perfecto.
Representa Carmen Sotillo a la mujer sacrificada que ha ido perdiendo de una en una todas las ilusiones por el camino, sometida por completo a la presión social y familiar de aquella España franquista desde la que se narra la historia (marzo de 1966). Permanentemente enfrentada al idealismo y la rebeldía de Mario, descubrimos a través de ella, desgranando pensamientos, saltando de un tema a otro, ajustando cuentas con su tardío desahogo, la vida en una pequeña ciudad de provincias (asfixiante e hipócrita en demasiadas ocasiones) y todo ese conjunto de preocupaciones religiosas, políticas y morales que definieron la época.
Latentes como temas de fondo la soledad, la culpa, el desamor, el sentido o sinsentido de la vida.
Destacar por último que, aunque quizás haya perdido la obra parte del carácter reivindicativo que inicialmente tuvo, el texto mantiene su vigencia como retrato impecable de una educación, una moral y unos tiempos no tan lejanos.
Elegante y sobria Lola Herrera, perfecta en su papel y muy acertado el tono irónico (también presente en la novela) y el doble sentido de muchos momentos que transforman a Mario en un personaje mucho más sincero y amable que el de la propia protagonista.

viernes, 1 de febrero de 2019

Duerme Sherezade



En medio de un bosque espeso y muy oscuro que nunca traspasan los rayos del sol, una dama de nieve duerme entre las sombras. Gritos de lechuzas, largos, escalofriantes y aterradores aullidos pueblan su noches, acuna el viento sus sueños y el aroma de un embrujo, de tan antiguo ya casi olvidado, todo lo inunda. Una lágrima gélida y amarga resbala a veces de sus ojos cansados. Quizá entonces recuerde. Quizá entonces, tibias la fe y la esperanza, con candor murmure su alma una oración.
Hubo un tiempo −el rumor del céfiro desliza melancólico entre sus ráfagas− que esta fue una región de extraordinaria hermosura. Cedros, almendros, robles centenarios, se alzaban con orgullo sobre ella, arroyos de aguas claras regaban sus tierras y una ciudad exótica, bellísima, misteriosa, al mundo regalaba su hechizo desde la verde ribera de un río espumoso y cristalino. Sus calles, estrechas y empinadas, olían a jazmín, a pan recién horneado, a especias dulces y aromáticas, canela y miel, almendras y pistachos. Resonaba en ellas el eco de las risas y los juegos infantiles, el bullicio alegre de los zocos, la vida y la felicidad. El tañido melodioso de las campanas acompañaba el paso lento de las horas y al anochecer, derrotado al fin el día, cuando todo era ya soledad y silencio, la magia susurraba al viento sus secretos y escribía su leyenda bajo cielos benignos y estrellados.
Un trágico vaticinio eclipsaba, pese a todo, el futuro de aquel reino: el soberano más cruel y perverso que los tiempos jamás conocerían habría de gobernar con furia ciega su destino. Con él desaparecerían la inocencia y la esperanza y una implacable plaga de muerte y desolación todo lo invadiría.
Imposible fue conjurar el sortilegio y, así, un día, un sol de fuego todo lo abrasó. La fantasía de los cuentos de hadas con sus genios, príncipes, palacios y princesas que mil y una noches poblaron los sueños de quimeras e ilusión huyó despavorida. Aguarda desde entonces la ruptura de un letargo, el despertar de un mundo indiferente a su agonía, el mágico conjuro que al fin quiebre el hechizo que la apresa y a las noches de Oriente devuelva  su belleza, su  aroma, su poesía...
A la espera, triste y olvidada, duerme Sherezade mientras tanto. Y es su alma rota quien llora entre las sombras cuando aún apenas despunta el día.
  




 Imagen: Katerina Plotnikova

Segundo Premio "Relatos Compulsivos". Febrero 2.019