martes, 18 de enero de 2022

Villa Herbania. Isabel Caballero ─ Reseña

 

Pero abría una página y su mundo dejaba de existir

Tras "Los contadores de estrellas", compendio de cuarenta y cuatro relatos con el que Isabel Caballero ─autora del blog Locabajo donde publica parte de sus cuentos─ saltó al mundo editorial, llega ahora "Villa Herbania" (Círculo Rojo Editorial), primera novela de una autora con un mundo narrativo propio marcado por el paisaje de su Gran Canarias natal y la evocación de un Sáhara donde ─dice─ transcurrió parte de su infancia y al que regresa con frecuencia en sus historias.

Ambientada en Fuerteventura, en lo más duro de los años de posguerra, "Villa Herbania" recorre la infancia y primera juventud de Lucía, una niña pobre, hija y nieta de cabreros que, a raíz de ciertas circunstancias, acabará sirviendo en la finca que da título a la novela: una hacienda centro de vida social en otro tiempo, ahora en clara decadencia, habitada por un coronel mutilado, el ama de llaves y el hijo de esta.

Lucía irá allí descubriendo un mundo hasta entonces para ella desconocido, un lugar y una historia familiar repleta de silencios, una biblioteca que avivará su curiosidad intelectual y convertirá de inmediato en  refugio contra dolor y desamparo.

La autora da así voz a una mujer pobre, fuerte, valiente, decidida a luchar por su futuro; una joven que sueña otra vida y pelea por ella, que se enfrenta a los desprecios y clasismos propios de un tiempo cruel y mezquino, que se siente sola, distinta, que solo halla consuelo en los libros. Un personaje que ansía ser libre, dejar atrás la miseria, que nos asoma con delicadeza al más hondo misterio de su alma.

Entrañable, tierna, emotiva sin caer en ningún tipo de exceso sentimental, es esta una historia tejida con inmensa naturalidad, recorrida por una melancolía suave que en algún momento araña el corazón, sutil, elegante y de una gran calidad narrativa. Un bello homenaje a un tiempo, unas gentes y un mundo ya desaparecidos.

lunes, 17 de enero de 2022

Reto "Todos los clásicos grandes y pequeños 2022" ─ Inquilinas Netherfield

 

Desde el blog "Las Inquilinas de Netherfield" llega una nueva edición del reto "Todos los clásicos grandes y pequeños", integrado por varios niveles y sugerencias de lectura. El plazo para inscribirse finaliza el 28 de febrero y este es el enlace a las bases.

Cada nivel consiste en leer y reseñar cinco obras clásicas (considerando como tales las publicadas con anterioridad al año 1980) con la siguientes condiciones:

Nivel 1

-Clásico cuyo título tenga cuatro o más palabras:

 -Clásico a elegir entre los cien imprescindibles de Penguin:

 -Clásico de misterio/suspense/policiaco:

-Clásico cuyo autor falleciese antes de los cincuenta años:

-Clásico en cuyo título aparezca el nombre de un personaje:

 Nivel 2:

-Clásico ambientado en el periodo de entreguerras:

-Clásico cuyo título solo tenga una palabra: "Vera" de Elizabeth Von Armin

-Clásico de terror o gótico:

-Clásico con de doscientas páginas o menos:

-Clásico ambientado en Londres o París:

Nivel 3:

-Clásico de aventuras:

-Clásico cuya protagonista principal sea una mujer:

-Clásico de cuatrocientas páginas o más:

-Clásico con adaptación cinematográfica/serie:

-Clásico escrito originalmente en idioma distinto a español, inglés o francés:

Nivel 4:

-Clásico cuyo autor viviese en dos siglos diferentes:

-Clásico publicado con pseudónimo:

 -Clásico epistolar:

-Clásico de ciencia ficción, fantasía o distopía:

-Clásico de un autor leído por primera vez:

Nivel 5:

-Clásico con nombre propio y específico de un lugar en el título:

-Clásico ambientado fuera de Europa:

-Clásico protagonizado por una familia:

-Clásico infantil o juvenil:

-Clásico prohibido en algún momento de la Historia:


lunes, 10 de enero de 2022

En un lugar de la Mancha

 

Anochece sobre los campos de Montiel, las sombras tiñen el bosque de penumbra, la luna llena despunta desolada y fría. A lo lejos, casi al final del camino, el viento azota con furia las aspas de los molinos que entre la niebla por momentos se divisan. Hace mucho que nadie los visita. Pesa sobre ellos una maldición: una leyenda antigua de encantamientos y hechicerías que, de tanto en tanto, revive en el relato de algún caminante curioso; de algún peregrino incauto ahuyentado de inmediato del lugar por los gritos del viejo loco que guarda sus puertas. Solo él conoce el secreto que tras ellas se oculta y, cansado ya de vagar por el mundo, triste y derrotado en mil batallas, a protegerlo ha decido consagrar sus últimas fuerzas.

  El tacto frágil de una manita entre las suyas saca al viejo de sus ensoñaciones. Sonríe con dulzura y, tras recostar sus huesos maltrechos sobre la encina fiel que cada noche vela su guardia junto al arroyo, acurruca a la niña entre sus brazos. La más pequeña del grupo de expatriados que el azar puso un día en su camino. Supervivientes doloridos de un naufragio de sueños imposibles, resguardados ahora del desamparo y el frío del invierno en este lugar perdido de la Mancha.

Refugiada en su abrazo la niña duerme tranquila. Tal vez sueña. Desde el primer instante fue su favorita. Su nombre es Dulcinea.


jueves, 6 de enero de 2022

Vera. Elizabeth Von Armin ─ Reseña

 

Era extraño tenerle miedo  y amarlo a la vez

Nacida en Australia bajo el  nombre de Mary Annette Beauchamp, Elizabeth Von Armin (1866-1941), fue una autora muy reconocida en su momento. Su primera novela, "Elizabeth y su jardín alemán", alcanzó tal popularidad que la llevó a adoptar ese nombre como pseudónimo literario, uniéndolo al apellido de su esposo, el barón Von Armin.

Prima de la también escritora Katherine Mansfield, amiga de H.G. Wells y Bertrand Russell con cuyo hermano se casaría tras enviudar de Von Armim, las experiencias matrimoniales de Elizabeth no fueron afortunadas y es su propio desencanto el que plasma en sus novelas.

Quizá por ese motivo, por el temor a quedar demasiado expuesta, "Vera" (Editorial Trotalibros) fue publicada inicialmente en 1921 de forma anónima.

Clásico del suspense psicológico y claro precedente de la "Rebecca" de Daphne du Maurier con la que guarda similitudes evidentes respecto al punto de partida, el argumento de esta novela aborda la relación entre la joven Lucy Entwhistle y Everard Wemyss, un viudo veinte años mayor en quien ella se refugia tras perder al padre. La sospechosa muerte de Vera, primera esposa de Wemyss, sobrevuela en todo momento el romance y va ganando protagonismo conforme avanza la trama y se revela el pasado y la intención de los personajes.

Sometida por completo a las manías y caprichos de su enamorado, con quien acabará casándose mucho antes de lo previsto, la autora presenta a Lucy como a una mujer sumisa e indefensa, vulnerable, obsesionada siempre por satisfacer los deseos de un esposo que en todo momento la trata como a una niña. Un hombre que va revelándose poco a poco como un ser tiránico y egoísta, que no la ve como a una igual y  la considera apenas un trofeo.

Temerosa de ofender a un marido que la presiona al extremo, horrorizada por deber habitar la mansión (The Willows) y los lugares de Vera a quien ahora ella siente que suplanta (misma situación que adaptaría luego Du Maurier en "Rebecca"), Lucy quedará atrapada en una relación asfixiante y muy perturbadora, marcada por un sentimiento de humillación y de vergüenza que la llevará a negar la evidencia, que le impedirá reclamar ayuda y la hará dudar de sus propios sentimientos.

Inmersa en ese matrimonio tóxico (tema muy novedoso para la época, aunque ya tratado por Anne Brontë en la "Inquilina de Wildfell Hall"), Lucy se irá desdibujando y anulando a sí misma por completo.

El tono amable e irónico, casi costumbrista, con que arranca la historia va así oscureciéndose capítulo tras capítulo (las pinceladas de humor salpican no obstante el relato de continuo y la agilidad de la narración atrapa de principio a fin) y el ritmo ganando en tensión e  intensidad hasta llegar a un final arriesgado y muy valiente, demoledor y con una gran carga de crítica social.

miércoles, 5 de enero de 2022

VI Reto Nos Gustan los Clásicos ─ Un lector indiscreto

 

De nuevo me sumo este año al reto de lectura propuesto por el blog "Un lector indiscreto". Se trata de leer durante el año un mínimo de siete obras clásicas (considerando como tales las publicadas con anterioridad al año 1980) y reseñarlas en el propio blog, debiéndose publicar asimismo una entrada como esta para dar publicidad al reto. El plazo para inscribirse finaliza el 28 de febrero.

Este es el enlace a las bases

Y estas mis reseñas:

-"Vera" de Elizabeth Von Armin


Reto "Serendipia recomienda 2022"

 

De nuevo participo este año en el reto de lectura propuesto por Mónica Gutiérrez Artero (Serendipia). Cada participante debe recomendar tres libros no muy conocidos y previamente reseñados en su blog añadiendo una entrada como esta y enlazando las reseñas correspondientes. En una segunda fase habrá que elegir tres de los libros recomendados por el resto de participantes, leerlos y reseñarlos en el propio blog.

Estas son las bases: Serendipia

Estas mis recomendaciones:

"El palacio de hielo" de Tarjei Vesaas. Relato cargado de simbolismo y de poesía en torno al miedo, la memoria y el olvido.

"Adiós señor Chips" de James Hilton". Novela breve, sencilla y emotiva, ambientada en la Inglaterra de la I Guerra Mundial que repasa la vida de un profesor de lenguas clásicas muy particular.

"El fantasma y la señora Muir" de R.A. Dick. Divertidísimo clásico de  la literatura inglesa en torno a la relación de una joven viuda y un fantasma deslenguado, antiguo dueño de la casa donde vive.

Y estas mis reseñas para la segunda parte del reto:


miércoles, 15 de diciembre de 2021

Cuento de Navidad. Charles Dickens – Reseña

 

¡Paparruchas!

El señor Scrooge, un viejo avaro obsesionado por el dinero, un hombre rico sin pizca de generosidad en el corazón, solitario, huraño, frío como el hielo, pretende dejar pasar la Nochebuena sin ningún tipo de celebración. Tras rechazar con malos modos la invitación de su sobrino, refunfuñando sobre lo absurdo de festejar un día que él considera como otro cualquiera, cena en la taberna, lee los periódicos, repasa su libro de cuentas...  Regresa luego a casa, enciende en su habitación una débil lumbre que apenas calienta y se prepara para dormir. Es entonces cuando algo muy extraño comienza a suceder: un repique de campanillas resuena por la casa, un chasquido de cadenas trepa por la escalera y... una aparición aterradora se presenta al fin ante su puerta.

 El fantasma de Jacob Marley, su antiguo socio, muerto siete años atrás, regresa para enfrentarlo a las consecuencias de su egoísmo y falta de caridad. Tres espíritus ─le anuncia el espectro─ le visitarán durante las tres siguientes noches y esa será la última oportunidad de que disponga para eludir el sino de alma en pena al que, como a él, su mal comportamiento parece condenarlo.

Así, de la mano de esos tres espíritus, Scrooge rememorará la inocencia de sus días de infancia, la ternura del primer amor, la camaradería de sus compañeros de trabajo..., vislumbrará el momento en que la obsesión por la riqueza desbancó al empeño por labrarse un porvenir honrado, comprenderá lo irremediable de sus actos y el desolador futuro que por su causa lo aguarda.

Clásico navideño por excelencia, el cuento de Dickens es una conmovedora alegoría en torno a la expiación de la culpa, al perdón y la posibilidad de redención; a la permanente libertad del ser humano para elegir el propio destino y el valor de las segundas oportunidades. Una historia dulce y emotiva marcada por la honda transformación de un protagonista que solo al final de su vida logra abrirse al amor y la belleza.

El autor nos asoma con maestría al alma de su personaje mostrando con enorme sensibilidad el camino que lo lleva desde el desdén a la compasión por el sufrimiento ajeno. Fundamental en ese sentido la ambientación y la descripción de una ciudad, Londres, que al inicio del relato presenta dominada por una atmósfera tétrica y muy sombría para inundarla luego de luz y redoble de campanas la mañana en que concluye.

Publicada en 1843, se dice que esta es la obra con la que Dickens reinventó la Navidad, popularizándola en un tiempo donde su celebración había perdido intensidad y revistiéndola de ese halo de bondad y armonía familiar con el que ha llegado a nuestros días. Pese a ello, late también en esta historia un trasfondo de crítica social hacia la deshumanización, la desmedida ambición de poder o el abandono del débil a su suerte que fue siempre seña distintiva de un autor empeñado a toda costa en denunciar mezquindades, abusos e injusticias.

domingo, 5 de diciembre de 2021

Una bufanda de colores




Había comenzado a nevar, los copos pintaban las calles de blanco, el aire olía a Navidad. Asomada a la ventana, Clara luchaba por no sucumbir a la nostalgia. La Navidad había sido siempre su época favorita del año, un pequeño milagro que incendiaba de magia el invierno. Pero ahora... Ahora le parecía una celebración hueca y gastada. Las guirnaldas de colores, el falso entusiasmo de las fiestas, la engañosa amabilidad de los centros comerciales, habían usurpado su esencia. La habían convertido en un tiempo sin alma donde nada era ya como debía.

Quizá no estuviera siendo justa ─se dijo, con un nudo de culpa atravesado en la garganta─, quizá solo ocurría que la edad marchitaba el ensueño, que la ilusión se desvanecía a golpes de vida y el dolor asomaba las garras. Pero ese atardecer, mientras las luces de las casas comenzaban a encenderse, ella sentía que el mundo era un lugar triste y oscuro, huérfano de compasión, enfermo de soberbia.

Al otro lado del cristal, una anciana mugrienta pedía limosna arrodillada en la acera. Debía llevar allí un buen rato pero Clara no había reparado en ella. No había detenido la mirada en su cuerpo encorvado, en sus mejillas hundidas, en sus manos enrojecidas por el frío... Y si al fin había notado su presencia no fue la mujer envuelta en harapos lo que llamó su atención sino la chiquilla de largas trenzas que se detuvo un instante junto a ella, desenroscó sin pensarlo la bufanda de colores que protegía su cuello y la dejó a sus pies con picardía.

Al darse cuenta de lo que acababa de ocurrir enredada en su burbuja de melancolía y suficiencia había caído en lo que un segundo antes sus propios pensamientos condenaban─, el rostro de Clara ardió de vergüenza. ¿Cómo era posible?, ¿cómo no la había visto? Si estaba justo frente a ella.  

 «¡Menuda hipócrita!», maldijo en voz alta su ceguera, mientras corría a buscar unas mantas, un termo, algo caliente que ofrecer a la anciana y acallar así su conciencia.

De niña, recordó entonces, solía imaginar que los desconocidos eran ángeles disfrazados. Su padre le había contado alguna vez que, asomados al borde de su nube, los ángeles estaban siempre pendientes de los hombres, que jamás desatendían sus plegarias y corrían a ayudarles cuando su consuelo se hacía necesario. Pero su misión era un secreto. Venían de incógnito y, aunque resultaba por eso difícil reconocerlos, no era algo imposible. Solo requería práctica, fijarse mucho y estar atento a las señales: el joven que daba de comer a un gatito abandonado, la señora que regalaba a un inmigrante solitario una sonrisa, el caballero que ofrecía el brazo a una anciana confundida...

Amabilidad, ternura, cercanía, eran los dones que los ángeles derramaban sobre las almas compasivas. Pequeños milagros cotidianos que parecían no significar nada pero en el momento justo lo significaban todo; que salpicaban el mundo de bondad y de alegría.

«El amor es un desafío, mi niña ─susurraba el padre al final del cuento─, nunca temas aceptar el reto. Recuerda siempre que todos, si se da la circunstancia, podemos ser el ángel de un desconocido».

Pero el tiempo había pasado y ella había olvidado.

«¡Ay, Clarita!», se reprochó con ironía su descuido, echando a correr escaleras abajo, cargada de ropa y provisiones para la mendiga.

 Cruzó de prisa la plaza, miró a uno y otro lado y no la encontró. ¡Qué decepción! ¿Cómo podía haber desaparecido tan rápido? Si apenas había tardado un par de minutos en bajar.

Giró sobre sus pasos para volver a casa con la desilusión pintada en los ojos y entonces, doblada con cuidado en la misma esquina por la que acababa de pasar a la carrera, descubrió la bufanda de colores.

La nieve seguía cayendo. La calle estaba desierta. Un remolino de nubes flotaba sobre las azoteas.

Tras un segundo de duda, Clara tomó al fin la bufanda, la colgó despacito de su cuello, alzó con asombro la mirada al cielo... y comprendió.

Un repique de campanas volaba en el viento.

 «¡Qué tonta ─sonrió, aceptando con deportividad el chasco que se acababa de llevar─, pensar que el ángel era yo!».

El Espíritu de la Navidad había posado de nuevo sus alas sobre ella.

Y un latido de esperanza desheló su corazón.


miércoles, 1 de diciembre de 2021

Cartas a mi madre por Navidad. Rainer Mª Rilke – Reseña

 

Una hora tranquila, llena de una firme esperanza, que resuene como una campana de Navidad

Pensar el uno en el otro a las seis de la tarde de cada Nochebuena y mantener así presente el espíritu de la Navidad entre ambos, es el pacto que Rainer Mª Rilke (1875-1926) hiciera con su madre al abandonar definitivamente su ciudad natal.

Entre 1900 y 1925, desde los más diversos rincones de Europa (Berlín, Viena, Múnich, Roma, Ronda...), el poeta le escribió puntualmente una carta navideña que habría de ser leída a la hora convenida.

 Ese epistolario es el que reúne el volumen publicado en 2018 por Ediciones Encuentro, una pequeña joya literaria ilustrada por Andrea Reyes y traducida con muchísima delicadeza por Leonor Saro, autora también de la nota introductoria que para dotarlas de contexto histórico precede a unas cartas donde, casi a modo de monólogo (no se conservan las respuesta de la madre), el poeta reflexiona sobre ciertos aspectos de su vida, rememora su infancia, desvela rutinas familiares y ofrece un pedacito de su intimidad más honda.

Medita aquí el poeta sobre la idea de Dios, el significado de la Navidad, el paso del tiempo, las heridas de la guerra (la I Guerra Mundial) y la difícil sanación que tras su paso habría de tener el mundo, en una introspección profunda y muy poética, haciendo depositaria a la madre de su nostalgia y cierta desesperanza que se va haciendo cada vez más evidente según transcurren los años.

Escritas en un tono muy cariñoso (todas comienzan con un «queridísima madre» o «mi querida y bondadosa madre»), sorprende el relato que Antonio Pau hace en el epílogo de esta edición respecto a la verdadera relación existente entre ambos: una relación extremadamente complicada, carente de todo afecto y siempre distante.

Hay que tomar por ello este epistolario no como la expresión de un sentimiento real sino como mera literatura, un ejercicio con el que Rilke pretende expresar su idea de espiritualidad (en la intensidad de nuestra existencia puede condensarse un instante de eternidad que coincide con la eternidad ininterrumpida de Dios), sus dudas, la ambigüedad que marca su pensamiento en este tema (entonces la confusión que nos rodea, lo cotidiano y lo turbio ya no podrán aturdirnos) y con el que, con mucha belleza y enorme ternura, permite asomarse al lector a cierta parte de su alma:

Me he vuelto un admirador ferviente de la alegría, la prefiero sin duda alguna a la felicidad, incluso a lo que la gente considera una gran felicidad...

viernes, 26 de noviembre de 2021

La señora Harris en Nueva York. Paul Gallico – Reseña

 

...Por el valor de esos sueños de belleza y romanticismo de los que no desisten.

Secuela de "Flores para la señora Harris", Paul Gallico (1897-1976) continúa con esta novela, "La señora Harris en Nueva York" (Alba Editorial), el relato de las aventuras de Ada Harris, una limpiadora londinense al borde de los sesenta, ingeniosa y divertida, viuda desde hace años y con una capacidad excepcional para hacer aflorar la bondad de las personas.

Si en la primera entrega, deslumbrada por la belleza del traje que encuentra en una de las casas donde limpia y tras años de ahorro y privaciones, la protagonista viajaba de Londres a París para comprar un vestido de Dior, ahora se embarcará rumbo a Nueva York con su fiel amiga la señora Butterfield  para salvar  a un niño del maltrato a que lo somete su familia de acogida, llevarlo a Estados Unidos y reunirlo con el padre, un soldado ─creen ellas─ ignorante de la situación del pequeño. Así, acompañando a una de las familias para quien trabajan (Ada como asistenta y la señora Butterfield como cocinera) que por motivos laborales ha de trasladarse a Nueva York, da comienzo una peripecia que poco a poco se irá complicando con circunstancias imprevistas y que asoma al lector a una época (años cincuenta del S.XX) ambientada con detalle y a una sociedad con un clasismo muy marcado que, por supuesto, nuestra señora de la limpieza logrará con su magia romper en este cuento.

La idea de que cualquier cosa es posible si se pone en ello el suficiente empeño, de que la amabilidad y la bondad vencen lo imposible y el esfuerzo tiene siempre recompensa, es la que subyace bajo un relato de corte muy sencillo, cargado de buenas intenciones, de altruismo y una gran dosis de ingenuidad.

Historia optimista y luminosa, repleta de comicidad, dominada por un personaje absorbente, con una filosofía de vida muy particular, cuya fe en la generosidad y bondad del ser humano resulta conmovedora y enamora de inmediato.