lunes, 21 de noviembre de 2022

Talón de Aquiles: Los mitos griegos y la niña del Holocausto. Hélène Waysbord ─ Reseña

 

Los recuerdos se esfuman, se desgastan a fuerza de repetirlos

Judía de origen polaco, la vida de Hélène Waysbord se derrumbó en el otoño de 1942 cuando con apenas seis años de edad se vio separada de sus padres, deportados a los campos de concentración mientras ella era enviada a un pequeño pueblo de la campiña francesa. Hélène quedó de ese modo a salvo de los horrores del nazismo pero la ausencia de raíces fue el precio que habría de pagar el resto de su vida.  

A la salida del colegio, un día alguien la recoge diciéndole que los padres han marchado de viaje, que no tenga miedo, que todo está bien... Jamás volverá a verles. Muertos en Auschwitz, algo que no descubrirá hasta mucho tiempo después, un recuerdo difuso y el dolor del abandono es cuánto de ellos conservará ya para siempre la chiquilla.

Al cabo de los años (a los casi ochenta y seis que tiene en el momento de la publicación de este libro en 2022), Hélène recupera con su ensayo la historia de esa niña y su desamparo. Profesora de lenguas clásicas, articula su peripecia vital a través de los mitos griegos, se identifica con ellos y trata de recuperar la memoria de unos padres de los que apenas guarda el destello de un gesto, el rumor de una risa...

Poético y  desgarrador, es este un texto en torno a la búsqueda de la propia identidad, una aproximación sutil y tangencial a las secuelas del Holocausto que reflexiona sobre la fuerza de la vida, la necesidad de aceptación, el miedo, el dolor, la ausencia de certezas...

Saltando del presente al pasado, de la mitología a la realidad, la autora reconstruye su historia, busca explicación a lo inexplicable y muestra el papel de la literatura como tabla salvadora frente a ausencias, incertidumbres o derrotas.

Narración sincera y emotiva, para leer despacio, intercalándola con la selección de pasajes de La Ilíada y La Odisea que incluye la edición de Prosamerón, a fin de facilitar la comprensión del texto.

lunes, 7 de noviembre de 2022

Maleficio

 

Cuando le conocí, Cosme era un ser afortunado. El hombre con más suerte del mundo, solía decir. Papá de dos niños a los que adoraba, enamorado como nunca de su mujer, dueño de una casa con chucho y jardín. De anuncio, vaya. Así era su vida. Días apacibles, rutinarios, empalagosos hasta el hartazgo. Más feliz que una perdiz. Siempre. ¿Podéis creerlo? En fin. Aquello era algo insoportable y yo no logré resistirlo. Tampoco puse mucho empeño, debo admitir. Y quizá fuera un pelín impulsiva, no digo que no, pero.... Tropezar con esa criatura infame un día sí y otro también me desquiciaba. Aquella absurda cortesía, su impecable gentileza, la sonrisa amable que curvaba sus labios a la menor oportunidad. ¡Agh! Su sola presencia me ponía enferma. Así que, ¿qué os voy a decir? No fue mi culpa. Lo que sucedió fue lo inevitable. Una no puede reprimir siempre sus instintos, ¿no es cierto? Estaba en mi naturaleza. ¡Y todo resultó tan fácil! Un soplido suave, un conjuro impronunciable y listo. Ahora vive divorciado ─¡pobre diablo!─, peleando por la custodia de los críos, entre juicios y abogados. Un alma solitaria ganada por las sombras. No es por presumir pero la verdad es que soy muy buena en mi trabajo. Genial, en realidad. ¿Perversa, decís? Sí, lo reconozco. Pero, ¿qué esperábais? Todo el mundo sabe que  las brujas no tenemos corazón. 






martes, 1 de noviembre de 2022

Cicatriz

 

Sangra la ausencia

En el alma espinas de silencio

Arde la herida

En la noche llagas de recuerdo


miércoles, 26 de octubre de 2022

Reinas del abismo. VVAA ─ Reseña

 


Nada es imposible

Casas encantadas, videntes, fantasmas, vampiros... desfilan por esta colección de relatos  ─Reinas del Abismo─ con que Impedimenta recupera la obra de una serie de autoras muy populares en su momento aunque muy desconocidas ya en la actualidad. Durante los últimos años del S.XIX y primeros del XX triunfaba en Europa una corriente de literatura fantástica y de terror de la que todas fueron exponente y de la que lograron hacer su modo de vida. Convencidas de su valía, muy pocas ocultaron su nombre bajo pseudónimo masculino y muchos de sus relatos fueron publicados en alguna de las revistas dedicadas al género (las llamadas revistas pulp). Fueron, en ese sentido, mujeres adelantadas a su tiempo que consideraron la escritura un modo de hacer dinero, recurso adecuado para el sostenimiento familiar, en lugar de un mero entretenimiento de carácter privado, al estilo de las victorianas.

Precedidos de breves biografías de las autoras, esta antología recopila casi una veintena de cuentos de corte gótico y sobrenatural, oscuros, sutiles, insólitos... todos ellos de altísima calidad, hechizantes desde las primeras líneas.

Escritoras como Marie Corelli (súper ventas de la época por encima de Conan Doyle), Marie Belloc Lowndes (varias de cuyas novelas serían luego llevadas al cine, entre ellas la historia sobre Jack el Destripador adaptada por Hitchcock), Frances Hodgson Bournet (autora de El pequeño Lord), Edith Nesbit (reconocida influencia de JK Rowling), Leonora Carrington (maestra del surrealismo)..., que se adentran en el terreno del misterio y lo paranormal con gran variedad de estilos, siendo capaces de recrear atmósferas inquietantes y muy sugerentes.

Una recopilación magnífica, sorprendente y exquisita. Y una edición, la de Impedimenta, delicada y cuidadísima.

lunes, 17 de octubre de 2022

Peyton Place. Grace Metalious ─ Reseña

 

Toda la ciudad murmuraba

Publicada en 1956, Peyton Place se convirtió inmediatamente en un gran éxito de ventas. Durante más de un año permaneció en la lista de libros más vendidos del New York Times y dio a su autora, Grace Metalious (1924-1964), una popularidad muy controvertida, al abordar temas en exceso polémicos para la época.

Ambientada en una pequeña ciudad (ficticia) de Nueva  Inglaterra, es esta una historia coral, articulada en torno a tres personajes femeninos, Constance, Allison y Serena, donde el protagonista no obstante es el propio pueblo y el conjunto de sus habitantes: su cotidianidad, sus envidias y murmuraciones, sus rutinas y el tejido invisible que enlaza pasado y presente a lo largo del tiempo.

Constance, una mujer al borde de los cuarenta, madre soltera que  se hace  pasar por viuda para evitar habladurías, vive obsesionada por la idea de encubrir a toda costa su secreto y presentarse ante sus vecinos como una mujer "respetable". Allison, su hija, ajena por completo a las circunstancias de su nacimiento, sueña ser escritora mientras idealiza la figura de un padre al que nunca conoció y al que añora con desesperación. Serena, finalmente, es una niña pobre, con una madre enferma y un padrastro alcohólico y maltratador, amiga de Allison pero perteneciente a un mundo demasiado alejado y muy distinto del suyo.

Desde ese punto de partida, la autora irá desgranando poco a poco los secretos de un pueblo donde nada es lo que parece para mostrar la superficialidad e hipocresía de una sociedad mezquina y cruel, siempre del lado del poderoso, siempre cobarde y enredada en corruptelas. No se centra en los éxitos sino en los fracasos de sus personajes aunque deja también espacio en sus vidas para la ética y la justicia, la esperanza o la bondad, en un recorrido que abarca desde el final de la década de los treinta hasta la Segunda Guerra Mundial, apuntando ya también alguna de las secuelas del conflicto.

Metalious se atreve así a hablar abiertamente de racismo, aborto, abusos sexuales o de poder, en unos años donde tales temas no se consideraban apropiados, mucho menos para una mujer. Fue por eso muy criticada en su momento, la novela se consideró escandalosa (desde la moral de la época), provocadora incluso hasta el punto de llegar a ser censurada. Todo ello generó un enorme éxito editorial que puso a la sociedad americana frente a un espejo que no ocultaba sus miserias, que revelaba su lado menos amable y trataba de hacer reflexionar sobre cuestiones hasta entonces poco debatidas.

Una historia que atrapa desde el comienzo, directa y muy visual pero también poética y con pinceladas de melodrama, entretenida y muy fácil de leer.

 Llevada al cine por Mark Robson y protagonizada por Lana Turner, la película obtendría por su parte nueve nominaciones a los óscar de 1957, incluyendo las de mejor actriz, director y película y sería uno de los grandes éxitos del año. Metalious sin embargo nunca estuvo conforme con ella y siempre mostraría su rechazo hacia un guión dulcificado en exceso respecto la historia original al atenuar u omitir alguna de las situaciones más comprometidas.

miércoles, 5 de octubre de 2022

Deja que te cuente

 

Ser hombre es ser responsable. Es sentirse avergonzado frente a una miseria que no parecía depender de uno.

Antoine de Saint Exúpery

Crees conocer mi historia. Me juzgas. Sé que me desprecias pero... piensa un poco: ¿qué sabes de mí? Mi oficio es viejo como el mundo, recalca el tópico una y mil veces repetido, e inmenso y viejo como el mundo es también mi desamparo.

No soy nada. Un polizón herido en el naufragio de otra vida. Y nada importa si llegué del Este, si soy autóctona o latina, qué miserias me trajeron hasta aquí o qué torpezas del destino me condenaron al infierno sin quererlo. Pero tu indiferencia y la mirada ausente que, apenas un instante, resbalas por mi cuerpo... Esos ojos que desaíran el contacto con los míos borran de un soplo la moribunda dignidad de mi existencia.

¿Qué ven tus ojos al mirarme? Una criatura patética de labios rojos, tacón de aguja y ropas apretadas. Un ser a la deriva. Mi suerte te repugna, te escandaliza mi presencia y apartas por eso de mi rostro la mirada. Pero, dime: ¿qué sabes tú de la desesperación o de la angustia, de mi tristeza o mi infinita soledad, del vacío que me hiela entre su nada cada noche, sin piedad? No te paras a pensar, cuando cruzas tus pasos con los míos, si la mujer que ves acodada con descaro a una farola, siempre en la misma esquina, tendrá quizá sentimientos, problemas o ilusiones parecidas a las tuyas. No, no lo piensas porque para ti no soy una persona. Soy otra cosa: una puta. Indefensa, sumisa, temerosa.

 Y es cierto, no lo niego. Reconozco sin hipocresía que es eso lo que soy. Un pedazo de carne que camina y no está vivo, materia prima comprada y revendida, una muñeca usada aferrada a su rabia y su silencio.

Me juré, como todas en algún momento nos juramos, que esto sería algo temporal. No fue así. Me pudo el miedo y la necesidad y, poco a poco, me enredé en una amarga telaraña de promesas incumplidas. ¡Cuánta ingenuidad! Acabé cazada como un animal, devorada en un ritual de tortura lento y sin posibilidad de escapatoria.

Escucho algunas veces pontificar a cierta gente (bienintencionada, no lo dudo) que este es un trabajo como otro cualquiera, que se elige por propia voluntad, que hay que romper el estigma y hacerlo respetable. ¡Ja! Perdóname la risa. ¿Hay alguien capaz de imaginar que una mujer se levante una mañana decidida a hacerse puta?, ¿que se pinte la cara de payaso y se lance a las calles para aguantar al primer tipo que pretenda adueñarse de ella por un rato?, ¿es como otro cualquiera un trabajo donde el propio cuerpo es la herramienta, algo que humilla y esclaviza?, ¿justifica el supuesto consentimiento de la víctima la absoluta ausencia de ética a que el verdugo la abisma?

Mujeres tratadas como ganado, chicas de alquiler explotadas en antros de mala muerte o clubes exóticos por hombres sin escrúpulos, niñas sometidas a complicidades indecentes... Sí: un trabajo como otro cualquiera el nuestro, en realidad.

Tardé mucho en asumir mi condición. Los primeros meses fueron atroces pero no podía rebelarme contra nadie. Me dejaba entonces hacer sin resistencia, esperando que todo terminara cuanto antes. Apretaba los puños con fuerza intentando pensar en otra cosa, sin lograrlo. Los minutos se multiplicaban, se volvían eternos y el tiempo parecía detenerse. El dolor y el asco enseguida invadían mi cuerpo y justo cuando sentía que ya no podía más, todo terminaba. Alguien dejaba con descuido un billete entre las sábanas y yo me quedaba a solas con mi pena y mi vergüenza.

Me moría de ganas de llorar, vomitaba tras cada servicio, mis manos temblaban sin control y la culpa dejaba un rastro de impotencia en mi garganta.

Luego, el paso del tiempo anestesió mis sentidos. Somníferos y alcohol corrieron en mi ayuda, sepultaron en los sótanos del olvido antiguas fantasías y me acostumbraron con pasmosa resignación a vivir entre la infamia. Aprendí así a soportar lo insoportable. Sola, sin amigos, sin familia, sujeta a toda hora a vigilancia, aislada, manipulable... descubrí la tenue línea que separa el bien del mal, vi de cerca la muerte y la violencia y mi naturaleza se hizo oscura.

Y ahora que hace tanto que no sueño ─¡pobre idiota!─ que un cliente enamorado me rescata, ahora que la ternura zozobró, que venció el sarcasmo y para mí no hay ya futuro ni esperanza, ahora, justo ahora, tu desdén solo acierta a ver una mercancía al tropezar con mi derrota: un producto, una fecha de caducidad, una tara. Y me siento tan cansada... Tan harta de tópicos baratos, de burdas excusas para calmar conciencias, de justificaciones ridículas.

Mi lista de pesares es bien larga. También la de mis equivocaciones. Y, por mucho que trate de evitarlo, aún me alcanzan algunas madrugadas astillas de otra vida: canciones de cuna, llantos de bebé, un «te quiero, mami» en un beso adormilado. Pedazos de algo que no pudo ser. Algo que araña el corazón y ahogo sin piedad en una botella de vodka o un vaso de tequila.

Sucede que el daño físico es pasajero pero no el dolor del alma. Ese se queda para siempre. Se enquista y te roe por dentro como una alimaña. Anula tu voluntad y te taladra, dejando una cicatriz que nunca cura.

Me indigna por eso tu ceguera y me duele tu arrogancia.

 No quiero ya tu compasión. No, no la necesito. No es lo que busco con esto que te cuento.

Y sin embargo...

¡Cuánto aliviaría mi alma rota un relámpago de dulzura en tu mirada! 

Este relato fue seleccionado entre los finalistas del "VI Certamen de Relatos Beatriu Civera" convocado por la Concejalía de Igualdad del Ayuntamiento de Valencia y aparece  publicado en la Antología del Certamen. Fallo del Jurado 1 de julio de 2022.

lunes, 26 de septiembre de 2022

El último verano. Ricarda Huch ─ Reseña

 

...Solos en un mundo que no les pertenece

Publicada en 1910, "El último verano" fue una novela tremendamente exitosa desde su primera aparición. Pese a ello ─cuenta Cecilia Dreymüller en el prólogo que antecede a esta edición (Duomo Ediciones)─, la autora, Ricarda Huch (1864-1947) renegó siempre de ella por considerarla producto de un capricho, una historia nacida de una apuesta sobre su capacidad para escribir una novela policiaca.

Poeta, ensayista, doctora en Historia, Ricarda Huch gozó de un gran reconocimiento durante la primera mitad del S.XX. Admirada por autores como Herman Hesse, Thomas Mann, Rainer Mª Rilke o Stefan Zweig, fue propuesta en varias ocasiones como candidata al Nobel por su habilidad para combinar rigor científico con ingenio literario pero tras el estallido de la II Guerra Mundial fue cayendo poco a poco en el olvido. Contraria desde el primer momento al régimen de Hitler y significada políticamente por ese motivo, sufrió la intolerancia ideológica propia de la época y su obra quedó marginada por completo. Tras el fin de la contienda, decidió permanecer en la zona de ocupación soviética aunque muy pronto sintió también allí la manipulación de que quisieron hacerla objeto. Decidida a mantener a toda costa su libertad de pensamiento quiso escapar de la RDA pero murió durante la huida, enferma y exhausta.

Construida a modo de novela epistolar y bajo esa apariencia de relato policiaco (intriga más que policiaco, en realidad) que la autora quiso imprimir a su historia, "El último verano" aborda el momento previo a la Revolución Rusa, la convulsión social, la lucha de clases y el ansia de cambio que marcó los últimos años del zarismo, sirviéndose para ello de una trama ágil y entretenida protagonizada por la familia del gobernador de San Petersburgo.

A causa de las continuas revueltas estudiantiles sufridas durante el curso (año 1906), el gobernador ha dado orden de clausurar la universidad y encarcelar a los cabecillas de los altercados. Pendientes de juicio y con gran probabilidad de resultar condenados a muerte, él comienza a recibir entonces una serie de amenazas que lo deciden a trasladarse al campo durante el verano y llevan a su esposa a contratar en secreto un guardaespaldas, camuflado bajo apariencia de secretario. Ese guardaespaldas, sin embargo, resultará ser un anarquista infiltrado en la familia con la misión de asesinar a quien debe proteger.

Las cartas que desde la casa de campo escriben los distintos miembros de la  familia (esposa y tres hijos) y el propio anarquista, van haciendo avanzar el relato con enorme precisión, muestran las relaciones entre ellos, la calidez del ambiente doméstico que los rodea, el paternalismo con que tratan a los sirvientes, el modo en que el gobernador se niega a aceptar los cambios sociales que se avecinan, la rapidez con que todos caen rendidos ante las argucias de ese secretario que los manipula a placer y que ellos sin embargo sienten como amigo.

Con un tono ligero y divertido, salpicado por continuas notas de humor, Huch arma una historia cargada de crítica social donde enfrenta la decadencia, los ideales y aspiraciones del viejo régimen a los nuevos tiempos que se anuncian y los enormes cambios que traerán con ellos. Momento de transformación donde pasado y futuro se enfrentan para dar lugar a un mundo nuevo.

Historia repleta de detalles, delicada, con personajes muy bien perfilados psicológicamente en cuanto a carácter y ambiciones, que solo en el último instante desvela la suerte final de la familia protagonista.

sábado, 10 de septiembre de 2022

Cuando muere la magia

 

La literatura es el sentido mágico de la vida

Ana Mª Matute

El bosque aguardaba. Nada rompía su letargo. Verano no dejaba paso a Otoño ni Inverno a Primavera. El tiempo agonizaba, detenido en la espesura. Las estaciones no se sucedían. Ya no trinaban los ruiseñores en sus nidos ni danzaban las ninfas sobre las aguas del río. Las hadas destejían hilo a hilo sus hechizos, lágrimas de luna lloraban las luciérnagas y el sueño intempestivo de los trasgos boicoteaba sus diabluras sin quererlo. «Érase una vez...», murmuraba el viento entre los álamos. Pero los hombres habían olvidado la magia del conjuro y, abandonado y solitario, moría de tristeza el bosque encantado.

jueves, 1 de septiembre de 2022

La juguetería errante. Edmund Crispin ─ Reseña

 

Esas cosas solo pasaban en los libros

Clásico de la literatura británica detectivesca, Edmund Crispin ─pseudónimo de Bruce Montgomery (1921-1978)─ escribió durante los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo dos colecciones de cuentos y una decena de novelas protagonizadas todas por Gervase Fen, profesor de literatura inglesa en Oxford cuyas enormes dotes deductivas lo convierten frecuentemente en detective aficionado. Un personaje extravagante y alocado que se ve envuelto en las peripecias más disparatadas y acaba resolviendo casos que podrían considerarse, en ocasiones, una parodia de las novelas policiales de la época (Conan Doyle, Agatha Christie...).

La juguetería errante (Impedimenta Editorial) es la que suele ser considerada su mejor novela. Una historia divertidísima cuyo planteamiento atrapa inmediatamente al lector.

Tras una discusión con su editor, el poeta Richard Cadogan marcha de Londres a Oxford para romper con su rutina. La puerta abierta de una juguetería llama su atención la misma noche de su llegada, entra en la tienda movido por un extraño impulso y enseguida tropieza con el cadáver de una mujer tirado en el suelo con signos de violencia. Un golpe en la cabeza (el asesino andaba todavía oculto, al parecer) lo deja inconsciente varias horas y cuando al fin acude a la policía para contar lo sucedido y regresa con un par de agentes al lugar del crimen, el cadáver ha desaparecido y el espacio de la juguetería lo ocupa ahora una tienda de ultramarinos.

Sin saber a quién más recurrir, Cadogan expondrá el caso a su amigo Gervase Fen iniciando ambos entonces una investigación que, poco a poco, los llevará a desvelar lo que encubre misterio tan desconcertante.  

Un argumento brillante que se complica más y más a cada paso, repleto de comicidad, vertiginoso en la forma de contar y salpicado continuamente por referencias literarias que dan al relato un tono muy particular.

Con muchísima ironía el autor se burla del estereotipo detectivesco y las enrevesadas tramas en torno a las que se articula, construyendo un enigma de enredo elegante y muy entretenido, capaz de saltar de persecuciones rocambolescas y situaciones imprevisibles a una narración algo más cadenciosa para perfilar un personaje punzante y entrañable.

Mordaz, inteligente y adictivo, merece la pena recuperar a Edmund Crispin.

viernes, 19 de agosto de 2022

El jardín secreto. Frances Hodgson Burnett ─ Reseña

 

Ni yo quiero a nadie, ni ninguna persona me quiere a mi.

Clásico de la literatura juvenil, "El jardín secreto" es junto a "El pequeño Lord" una de las obras más populares de su autora, Frances Hodgson Burnett (1849-1924). Una historia inicialmente publicada por entregas, íntegra a partir de 1911, en torno al valor de la amistad y el cuidado de la naturaleza que admite distintos niveles de lectura y no habría de ser catalogada como novela infantil únicamente.

Tras la pérdida de sus padres a causa de un brote de cólera, Mary, la protagonista del relato, se ve obligada a regresar de la India a Inglaterra para quedar a cargo de un tío a quien se encomienda su tutela. Siempre rodeada de sirvientes y al amparo de un aya que satisface al instante todos sus caprichos, Mary es una niña déspota y egoísta que ha crecido sin el cariño de unos padres para quienes apenas existe ─el padre centrado solo en su trabajo, la madre en las fiestas y eventos propios de la India colonial─, que no siente amor por nadie y a sus diez años ni siquiera es capaz de vestirse sola. Tampoco en Inglaterra hallará inicialmente ninguna calidez por parte de ese tío a quien no conoce, un hombre hosco y solitario, amargado por la muerte de su esposa, que le infunde más temor que curiosidad. El trato con los criados de la enorme mansión de Yorkshire que a partir de ahora será su hogar, el contacto con la naturaleza, el modo de vida tan diferente respecto al que ella conocía, irán no obstante dulcificando poco a poco el carácter de la niña e ilusionándola de un modo que ella misma nunca hubiera creído posible.

El misterio que esconde la casa, la inmensidad del páramo como territorio a descubrir, el ritmo de la estaciones y la belleza de su cambio, marcan el tono de una historia inteligente y divertida, repleta de magia y de ternura donde la amistad se alza como tabla salvadora frente a tristeza y soledad. Una historia de múltiples matices que deja también al descubierto el dolor y las secuelas que la ausencia de lazos afectivos provocan en los niños.

El jardín secreto que da título a la novela sirve de marco a la gran evolución psicológica de Mary y es también metáfora de complicidad entre los personajes que pueblan la trama.

Preciosa y delicada, una historia inolvidable.