lunes, 12 de junio de 2017

Colegas

Lo que usted diga, doctor Frankestein -y seguro usted lo sabe mejor que nadie- difícilmente habrá de ser aceptado por esta escéptica y miope comunidad de mal llamados científicos que a ambos nos ha tocado en suerte. Tan soberbios y engreídos todos... Sí, amigo mío, también yo he sufrido su desprecio, su gélida incredulidad. Es por eso que hoy, con la esperanza de que a través de estas líneas sienta la calidez de la mano que le tiendo, le ruego prosiga sus investigaciones. No desfallezca. Mucho más propicio a nuestro genio, querido colega, habrá de ser el futuro.
Con admiración y respeto, le saluda:
 Henry Jekyll.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

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