lunes, 26 de septiembre de 2022

El último verano. Ricarda Huch ─ Reseña

 

...Solos en un mundo que no les pertenece

Publicada en 1910, "El último verano" fue una novela tremendamente exitosa desde su primera aparición. Pese a ello ─cuenta Cecilia Dreymüller en el prólogo que antecede a esta edición (Duomo Ediciones)─, la autora, Ricarda Huch (1864-1947) renegó siempre de ella por considerarla producto de un capricho, una historia nacida de una apuesta sobre su capacidad para escribir una novela policiaca.

Poeta, ensayista, doctora en Historia, Ricarda Huch gozó de un gran reconocimiento durante la primera mitad del S.XX. Admirada por autores como Herman Hesse, Thomas Mann, Rainer Mª Rilke o Stefan Zweig, fue propuesta en varias ocasiones como candidata al Nobel por su habilidad para combinar rigor científico con ingenio literario pero tras el estallido de la II Guerra Mundial fue cayendo poco a poco en el olvido. Contraria desde el primer momento al régimen de Hitler y significada políticamente por ese motivo, sufrió la intolerancia ideológica propia de la época y su obra quedó marginada por completo. Tras el fin de la contienda, decidió permanecer en la zona de ocupación soviética aunque muy pronto sintió también allí la manipulación de que quisieron hacerla objeto. Decidida a mantener a toda costa su libertad de pensamiento quiso escapar de la RDA pero murió durante la huida, enferma y exhausta.

Construida a modo de novela epistolar y bajo esa apariencia de relato policiaco (intriga más que policiaco, en realidad) que la autora quiso imprimir a su historia, "El último verano" aborda el momento previo a la Revolución Rusa, la convulsión social, la lucha de clases y el ansia de cambio que marcó los últimos años del zarismo, sirviéndose para ello de una trama ágil y entretenida protagonizada por la familia del gobernador de San Petersburgo.

A causa de las continuas revueltas estudiantiles sufridas durante el curso (año 1906), el gobernador ha dado orden de clausurar la universidad y encarcelar a los cabecillas de los altercados. Pendientes de juicio y con gran probabilidad de resultar condenados a muerte, él comienza a recibir entonces una serie de amenazas que lo deciden a trasladarse al campo durante el verano y llevan a su esposa a contratar en secreto un guardaespaldas, camuflado bajo apariencia de secretario. Ese guardaespaldas, sin embargo, resultará ser un anarquista infiltrado en la familia con la misión de asesinar a quien debe proteger.

Las cartas que desde la casa de campo escriben los distintos miembros de la  familia (esposa y tres hijos) y el propio anarquista, van haciendo avanzar el relato con enorme precisión, muestran las relaciones entre ellos, la calidez del ambiente doméstico que los rodea, el paternalismo con que tratan a los sirvientes, el modo en que el gobernador se niega a aceptar los cambios sociales que se avecinan, la rapidez con que todos caen rendidos ante las argucias de ese secretario que los manipula a placer y que ellos sin embargo sienten como amigo.

Con un tono ligero y divertido, salpicado por continuas notas de humor, Huch arma una historia cargada de crítica social donde enfrenta la decadencia, los ideales y aspiraciones del viejo régimen a los nuevos tiempos que se anuncian y los enormes cambios que traerán con ellos. Momento de transformación donde pasado y futuro se enfrentan para dar lugar a un mundo nuevo.

Historia repleta de detalles, delicada, con personajes muy bien perfilados psicológicamente en cuanto a carácter y ambiciones, que solo en el último instante desvela la suerte final de la familia protagonista.

sábado, 10 de septiembre de 2022

Cuando muere la magia

 

La literatura es el sentido mágico de la vida

Ana Mª Matute

El bosque aguardaba. Nada rompía su letargo. Verano no dejaba paso a Otoño ni Inverno a Primavera. El tiempo agonizaba, detenido en la espesura. Las estaciones no se sucedían. Ya no trinaban los ruiseñores en sus nidos ni danzaban las ninfas sobre las aguas del río. Las hadas destejían hilo a hilo sus hechizos, lágrimas de luna lloraban las luciérnagas y el sueño intempestivo de los trasgos boicoteaba sus diabluras sin quererlo. «Érase una vez...», murmuraba el viento entre los álamos. Pero los hombres habían olvidado la magia del conjuro y, abandonado y solitario, moría de tristeza el bosque encantado.


Relato publicado en el nº 6 de la revista de El Tintero  de Oro "El club de la microficción"  (febrero 2023)


jueves, 1 de septiembre de 2022

La juguetería errante. Edmund Crispin ─ Reseña

 

Esas cosas solo pasaban en los libros

Clásico de la literatura británica detectivesca, Edmund Crispin ─pseudónimo de Bruce Montgomery (1921-1978)─ escribió durante los años cuarenta y cincuenta del pasado siglo dos colecciones de cuentos y una decena de novelas protagonizadas todas por Gervase Fen, profesor de literatura inglesa en Oxford cuyas enormes dotes deductivas lo convierten frecuentemente en detective aficionado. Un personaje extravagante y alocado que se ve envuelto en las peripecias más disparatadas y acaba resolviendo casos que podrían considerarse, en ocasiones, una parodia de las novelas policiales de la época (Conan Doyle, Agatha Christie...).

La juguetería errante (Impedimenta Editorial) es la que suele ser considerada su mejor novela. Una historia divertidísima cuyo planteamiento atrapa inmediatamente al lector.

Tras una discusión con su editor, el poeta Richard Cadogan marcha de Londres a Oxford para romper con su rutina. La puerta abierta de una juguetería llama su atención la misma noche de su llegada, entra en la tienda movido por un extraño impulso y enseguida tropieza con el cadáver de una mujer tirado en el suelo con signos de violencia. Un golpe en la cabeza (el asesino andaba todavía oculto, al parecer) lo deja inconsciente varias horas y cuando al fin acude a la policía para contar lo sucedido y regresa con un par de agentes al lugar del crimen, el cadáver ha desaparecido y el espacio de la juguetería lo ocupa ahora una tienda de ultramarinos.

Sin saber a quién más recurrir, Cadogan expondrá el caso a su amigo Gervase Fen iniciando ambos entonces una investigación que, poco a poco, los llevará a desvelar lo que encubre misterio tan desconcertante.  

Un argumento brillante que se complica más y más a cada paso, repleto de comicidad, vertiginoso en la forma de contar y salpicado continuamente por referencias literarias que dan al relato un tono muy particular.

Con muchísima ironía el autor se burla del estereotipo detectivesco y las enrevesadas tramas en torno a las que se articula, construyendo un enigma de enredo elegante y muy entretenido, capaz de saltar de persecuciones rocambolescas y situaciones imprevisibles a una narración algo más cadenciosa para perfilar un personaje punzante y entrañable.

Mordaz, inteligente y adictivo, merece la pena recuperar a Edmund Crispin.