domingo, 25 de noviembre de 2018

Nostalgia



Una caricia, una sonrisa, un beso suave y a soñar... "dulces sueños, mi amor".
Antiguas noches de invierno se cuelan de improviso en mis recuerdos y, casi casi a traición, entre melancolías y nostalgias al instante los enredan. Noches de mimos y risas; de confidencias e ilusiones; de planes de futuro y proyectos de aventura; de carantoñas y cuentos antes de dormir, siempre cómplice algún libro entre sus manos: Peter Pan, La Isla del Tesoro, Mujercitas...  Noches tiernas con sabor a infancia: hojaldre y chocolate caliente, pijama y zapatillas, nervios y deberes apresurados en la cama. Tan lejano ahora todo ya... Tiempos de candor e ingenuidad que la vida detuvo para siempre en un instante eterno. Antes del espanto y del dolor. Antes del silencio, de la indiferencia, del perverso maleficio que secuestró la inocencia de su alma. Antes de que las hadas traicionaran su magia y los monstruos ganaran, implacables, la batalla. Antes de tantas lágrimas a destiempo derramadas sobre pupitres ardientes de vergüenza y rabia. Antes de aquella última carta... Cuando mi niña era feliz y en mi corazón habitaba la alegría, la poesía y la esperanza.





       Segundo premio "Relatos Compulsivos". Noviembre 2.018.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Equívocos



Cada noche, en la frágil intimidad de un cuarto cerrado, tras la puerta que blinda del mundo una huraña vida adolescente, se obra el milagro. En silencio. Casi en secreto. Al resguardo de miradas indiscretas, al abrigo de perversos comentarios, a salvo por fin de incomprensiones, de juicios y crueles veredictos, de maliciosas sonrisas... entre brochas y pinceles, espuma y brillantina, secadores, lacas y paletas de colores −rojo en los labios, negro en las pestañas, melocotón en las mejillas− poco a poco, muy despacio, desgarro y culpa ceden paso a esperanza y alegría y cual asombroso e insólito truco de magia −abracadabra− una niña entonces sonríe.

Desde su escondite, Andrés la observa. De frente, de espaldas, de perfil... Atónito y deslumbrado. Embrujado por esos ojos hechiceros que, de su miedo y su vergüenza, pícaros, se burlan; náufrago de un rostro de mujer (casi) que de su rabia, de su llanto y su dolor, tras el maquillaje y la impostura, siente que se apiadan. «Andrea...», al instante susurra el niño rozando sus dedos el cristal, mientras dentro del espejo un reflejo que parece −y sólo parece− ajeno le sonríe y un latido de felicidad palpita breve en su corazón herido.  






     
Este relato resultó mencionado en el certamen octubre-noviembre 2018 de "Esta Noche Te Cuento" y aparece publicado en "Claroscuros" (Antología del concurso. Febrero 2019).


          http://estanochetecuento.com/equivocos-marta-navarro/
          http://estanochetecuento.com/resultados-para-la-laca-de-victor-lax/
          https://estanochetecuento.com/la-repesca-de-claroscuros/

  Imagen: Víctor Lax.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Primera memoria. Ana Mª Matute - Reseña.


"Algo había, como un gran mal, debajo de la tierra..."

Con "Primera memoria", ganadora del premio Nadal en 1959, inició Ana Mª Matute la trilogía conocida como "Los mercaderes" de la que forman también parte "Los soldados lloran de noche" y "La trampa".
Narrada en primera persona, desde la voz de una protagonista ya adulta que muchos años después recuerda a la niña que fue, es ésta una novela desesperanzada y muy cruel en torno a la pérdida de la inocencia y los inevitables abismos que de improviso y con frecuencia frente a nosotros se abren al alcanzar la madurez.
Sin estar directamente presente  la guerra en ningún episodio del relato, es a través de la vida y la rutina estival −lecciones de latín, primeros cigarrillos, escapadas a playas recónditas− de dos primos pertenecientes a familias de bandos distintos y ya casi adolescentes (Matia y Borja) que habrán de pasar juntos el convulso verano de 1936 en la casa familiar de la abuela, como la autora nos adentra en las causas más hondas del conflicto −tema de fondo latente en la novela− en un mundo de odios y humillaciones, de culpas, prejuicios, de  grandes y pequeñas maldades, dando vida a una  historia oscura y muy opresiva en torno al miedo, la rabia y la culpa.
 Magistral siempre Ana Mª Matute, incluso en sus primeras obras.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Inclemencia



Como un enjambre tras recibir la pedrada de un niño, como una marioneta a la que un dios cruel cortó los hilos, como un ángel sin alas en tierra hostil abandonado... Aturdido, perplejo, malherido por tu traición y por tu olvido, clamo tu nombre, suplico tu ayuda, lloro mi espanto y mi destierro. Tú, a mi dolor indiferente, giras el rostro y entonces... entonces al fin comprendo. Triste, incómodo fantasma de una guerra antigua y olvidada, errante peregrino sin asilo, desde mi orilla y tu frontera, noche y día, sin  fe  ni esperanza, pese a todo −¡ay, Europa!−  sueño contigo. 




 Microrrelato finalista semanal el día 3 de noviembre de 2.018 en el concurso "L'art d'escriure" del programa Wonderland de Radio 4 RNE.

La golondrina - Reseña



"Lo que realmente nos hace humanos es nuestra capacidad de sentir como propio el dolor de los demás".

Inspirada en el atentado islamista que en 2.016 tuvo lugar en Estados Unidos, en un bar de Orlando, "La golondrina" (Teatro Olympia de Valencia), escrita por Guillem Clua y dirigida por Josep Mª Mestres, es una reflexión profunda en torno al dolor, al sufrimiento y a las consecuencias del odio. A través de la historia de Amelia, rígida profesora de canto rota por la muerte de un hijo y de Ramón, alumno que reclama su ayuda para, en homenaje a la madre fallecida, poder interpretar la nana que da nombre a la obra, el texto plantea en realidad temas tan hondos como la incomunicación, las relaciones familiares, el miedo, el duelo, la culpa, la vergüenza, la fragilidad del ser humano o el inmenso poder sanador que siempre tienen  amor y  perdón. El modo, al fin, en que  afrontamos el dolor o la importancia del camino a elegir cuando lo impensable, casi lo imposible, sucede.
Repleta de giros argumentales, de secretos, de verdades y mentiras, es esta una obra delicada y muy emotiva, dolorosa pero también esperanzadora y pese a todo luminosa.
Gran texto, magníficamente interpretado por los dos actores que integran el reparto (Carmen Maura y Félix Gómez), con mucha naturalidad y contención, alejados ambos en todo momento de un dramatismo innecesario e incluso en ocasiones con algo de ironía y ciertos chispazos de  humor.