viernes, 30 de diciembre de 2016

La chica de los girasoles


Hoy me acordé de ti. No sé por qué. Tal vez porque es verano, hace calor y es época de girasoles. Durante mucho tiempo te vi bajar del tren tarde tras tarde, a esa hora en que  la mayoría de la gente retoma su vida tras un largo día de trabajo. Seria, sola, fatigada, con aspecto de llevar sobre tus hombros cansados el peso de un mundo a punto siempre de desmoronarse. Una mujer joven todavía, ojos oscuros y profundos y  cierto halo de misterio. Acostumbrada a esconder sus sentimientos. Tal vez endurecida, pero valerosa y fuerte. Eso me parecías. Aunque  lo que sin duda me cautivó y, sin que jamás hubieras podido imaginarlo, me hacía buscarte cada tarde en el andén y me conmovía de un modo extraño era la sonrisa fugaz que por un instante iluminaba tu rostro cuando, antes de perderte de nuevo entre la multitud, te detenías un momento frente al pequeño puesto de flores de la estación, rebuscabas en tu bolso unas monedas y elegías con cuidado un girasol. Dorado, cálido, luminoso. Nunca ninguna otra flor. Sólo un girasol. Ardiente y bello. Luego, un día, dejé de verte. Te llamabas Cristina. Lo supe algún tiempo después, al descubrir de improviso tu fotografía bajo un texto breve y sin alma que, en la crónica de sucesos de un periódico local, hablaba de dos pequeños huérfanos, un marido arrepentido a destiempo y alguna estadística dolorosa y fría. Lloré entonces mi rabia y tu impotencia. Lloré el horror, la desesperanza, el desconsuelo... y grabada en mi recuerdo quedaste para siempre como la chica de los girasoles. La chica de la mirada herida a la que la belleza imprevista de una flor embrujada por el sol, regalaba cada tarde una esperanza y robaba una sonrisa.


Este relato aparece publicado en el libro "Stop Violencia de Género" publicado por "Editorial Pasos". Diciembre 2.016.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Cuento de Navidad


El día en el parque de atracciones había sido largo y agotador. Monótono como todos los de aquella semana maldita. Almibarado hasta la náusea. Un día más, un día como otro cualquiera, vaya. Y, por más que me esfuerce, no soy capaz de recordar nada especial, la más nimia diferencia que hiciera presagiar lo que a punto de ocurrir estaba... 
Yo fui la única culpable, lo reconozco, pero no esperen de mí arrepentimiento. A estas alturas del cuento ya deberían saber que nunca fue ése mi punto fuerte.
En fin, creo simplemente que mi proverbial paciencia se agotó de golpe y, bueno, tal vez estuviera un poquito celosa, no lo niego. Tantos pequeñines galopando felices, gira que te gira en los caballitos de la noria; tanta sonrisa manchada de algodón de azúcar; tanta navideña ingenuidad; tanta candidez; tanto osito de peluche... ¡Agh!. Y yo, allí. Sola. Sin nadie a quien atizar algún que otro escobazo. Comprenderán mi drama... De vez en cuando incluso las brujas necesitamos algo, una pizquita al menos, de diversión y harto desagradable -¡no alcanzo a explicar cuánto!- es de por sí época tan aciaga para nosotras.
Así que, sin apenas darme cuenta -decía- casi casi a traición, de mis labios escapó aquel conjuro impronunciable... El cielo se encolerizó de súbito, nubes negras rasgando el firmamento, el viento aulló furioso y el ciclón arruinó en un instante toda la magia y la dulzura de la tarde. Un parque triste y desolado, completamente arrasado, dejó tras su paso.

Incapaz fui de deshacer el hechizo aunque lo intenté, créanme, porque en el fondo odio la soledad, nunca fui tan perversa como en ocasiones gusto aparentar y, en realidad, yo sólo pretendía escarmentarles un poquito. Pero tranquilos, con mi suerte y para mi desdicha, seguro que el vendaval, a la postre tan traidor, los arrastró al Reino de Oz. Tal vez al País de Nunca Jamás. Y allí estarán todos ahora. Agradeciendo mi torpeza. Felices como perdices....


       Este relato aparece publicado en el nº 29 de la Revista Valencia Escribe.


           https://www.yumpu.com/es/document/view/56611987/ve-29-enero

sábado, 3 de diciembre de 2016

Nuevos tiempos

Me acuerdo de mil y una  noches repletas de estrellas, del brillo de la luna llena,  de aquellos mágicos amaneceres cubiertos de rocío...
Me acuerdo del olor a jazmín, del tañido melodioso de las campanas meciendo dulcemente el despertar de la ciudad. Una ciudad ya para siempre convertida en nostalgia...
Me acuerdo de las risas; de los sueños; de la alegría y la esperanza.
Me acuerdo de la inocencia y la ternura.
Me acuerdo de ti.
 Y olvido. Sí, también algunas veces olvido...
 Olvido con infinito esfuerzo que un día el tiempo se volvió contra mí.
Olvido la oscuridad y el cansancio; el frío y la tristeza.
Olvido la devastación; el miedo; los llantos; la rabia y el dolor.
Olvido el silencio eterno de las fotografías; este desamparo; la expresión rota de tu rostro cuando lo impensable sucedió...
Olvido que mi corazón junto al tuyo se detuvo y que hay heridas que no cicatrizan jamás.
  Y entonces, al fin, sólo en ese instante dulce y cálido donde la desmemoria triunfa, un recuerdo antiguo espejea en mi mirada y un destello de felicidad salpica mi alma...
  Recuerdos de la vida que fue. Recuerdos de una vida ligera y suave. De mi vida antes de la huída y el horror. Recuerdos de Alepo.


Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Una historia de amor


Laura se ha ido. Sin ruido. Tranquila y en silencio. Arropada por la luz cálida de una mañana de principios de septiembre con tintes de otoño. Casi de improviso. Vencida tan rápido por la enfermedad que a cada instante me descubro todavía con una súplica en los labios y los dedos cruzados a la espalda, rezando por despertar de esta pesadilla cruel y verla de nuevo sonreír, arreglar con mimo las rosas del jardín, pasear por el parque de los tilos -como tantas veces- al atardecer de un día  de verano, releer ensimismada tras los cristales de cualquier café las novelas de Jane Austen o las hermanas Brontë, siempre sus favoritas, romántica impenitente como fue... Duele el recuerdo, duele la nostalgia y tanta soledad. Y duele, como jamás hubiera podido imaginar, más allá de la rabia o el desgarro, la certeza implacable de que ese tiempo pasó y nunca volverá; de que este desamparo, este dolor que se anuda a mi garganta y no me deja respirar, será ya para siempre mi única realidad. Y me siento de pronto tan perdido... una sombra apenas del hombre que una vez fui, irreconocible y desesperado -bien lo sé- que en algún lugar más allá del sol, de la niebla, de las nubes... busca con infinito desconsuelo el alma que por error -otra explicación no encuentra- un día el Cielo le arrebató. El alma que amó toda una vida. Laura... Su recuerdo me emociona y a él me aferro como un náufrago a su tabla. Intento no llorar y no lo consigo. No la dejo de soñar. Ella. Siempre. Eternamente. La niña pecosilla y pelirroja a la que en la escuela tiraba con descaro de las trenzas. La estudiante tenaz luego, brillante y aplicada, de irresistibles hoyuelos y mirada pícara -esa chispita traviesa escondida al fondo, muy al fondo, de sus ojos castaños que ¡ay! cómo me hacía enloquecer- a quien desde mi pupitre, embobado y con el corazón a punto de estallar, contemplaba día tras día y pensaba inalcanzable. La madre devota, consuelo de llantos infantiles y eterna presencia protectora. La esposa cómplice, regalo inmerecido de la vida. La mujer serena y valiente que siempre fue. La anciana frágil y algo solitaria de los últimos tiempos.... Laura. Mi refugio. Mi herida. Mi destino. ¡Tan fácil fue enamorarse...!. A distancia y en silencio fui su ángel guardián y la amé con toda el alma, contra el dolor, contra la desilusión y la desesperanza. Nunca lo supo. Fue feliz y lo demás poco importa aunque ahora, también yo herido de muerte por su ausencia, no logro acallar este reproche sordo que, a traición, no sé cuando arraigó en mi corazón e, incrédulo y desconcertado frente a su recuerdo, no dejo de pensar cómo fue posible que ella no lo adivinara  jamás.


Este relato aparece publicado en el nº 28 de la Revista Valencia Escribe.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Heridas de amor


La escena era tan perfecta que no parecía real. Un fotograma cándido y almibarado de aquellos melodramas tan de moda en los años cincuenta, tan trágicos y románticos, que a los dos nos cautivaban sin remedio (sí, también a mí, lo reconozco, aunque siempre renegara un poco cuando tú elegías la película e inútilmente -bien lo sé- tratara de mantener mi pose de tipo duro e insensible): la cabaña de madera, acogedora y cálida como un cuento infantil; el alegre crepitar de las llamas en la chimenea; la nieve luminosa, mágica y bella, cómplice al otro lado del cristal aislándonos lentamente del mundo; tú y yo... Sombras del pasado que asaltan mis noches. Duele tu recuerdo hace mucho tiempo ya convertido en nostalgia, duele mi soledad y la infinita tristeza que, desde que tú no estás, habita mi alma aunque a  veces -sólo a veces- por un momento casi crea poder de nuevo alcanzarte. Apareces entonces frente a mí; el aroma de tu perfume -eco lejano de otro tiempo- irremediablemente me hipnotiza; extiendo hacia ti mis manos; intento rozar tu rostro, en mi memoria para siempre detenido... y, de golpe, en humo te desvaneces. Sueño contigo y el mundo un instante se ilumina. Insoportable desconsuelo al despertar. Sucedió que soñé que sonreías. Sucedió que en sueños fui feliz.



Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Weronika Gesicka.


domingo, 13 de noviembre de 2016

Filamentos de luz


Cada tarde, próximo el sol a su ocaso, ella -etérea, suave y transparente- con esa lealtad inquebrantable tan propia de los amores platónicos, de los amores imposibles -siempre puntual- hace su aparición. Mágicamente se quiebra entonces la penumbra; arden en el firmamento, cómplices, las estrellas; se conmueven las almas sensibles y la asfixiante grisura del mundo de golpe desaparece, eclipsada tras su luz. Cobra en ese instante existencia la belleza. Silencio... Sus ojos se clavan en los míos. Una sonrisa adormilada; cierta niñez soñadora ya remota, casi olvidada; una voz que -sabia- a través del tiempo resuena, romántica, lúcida; una voz antigua y poderosa que mucho sabe de amor y soledad. Zonas de dulzura; palabras en melancolía enredadas que de las sombras rescatan a quien por ellas se deja embrujar; palabras que calman heridas, que al lugar al que alguna vez tantos sueños huyeron encaminan y, generosas, cada noche regalan algo que la vida nunca da: una ilusión, una esperanza, un misterio, el verso eterno de un poema que dos corazones une... Palabras que al amanecer se desvanecen raudas como una estrella fugaz. Frágiles destellos de luz, de dolor, de magia, de vulnerabilidad. Oleadas de alegría, de pena, de ternura. Lágrimas lentas de cristal. Latidos de Poesía. 



Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Oprisco.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Gritos ahogados

        En el aire flota una cierta inquietud. La noche, cargada de oscuros presagios, se desploma triste sobre el mundo. Hace frío y tengo miedo, mucho miedo, tanto como nunca hubiera podido imaginar, mucho más. Perdida en medio de esta multitud desconocida que se agita nerviosa e inquieta, temerosa de que el amanecer ponga punto final a su triste peregrinar, me siento de pronto tan sola, tan pequeña, tan desamparada... Un dolor inmenso atraviesa mi corazón y en mil pedazos diminutos lo rompe. No puedo dormir, tampoco llorar. Escribo para no enloquecer. El destello triste y furioso, cómplice y desesperanzado de una estrella solitaria me acompaña y por un instante ilumina el desconsuelo de mi noche. Atrapada -siempre, una vez más- en el lado equivocado de la frontera, fantasma olvidado de cualquier guerra sin nombre, al mar inclemente que pronto ahogará mis sueños ruego, como último consuelo, me acoja hospitalario en su fondo más oscuro y a la marea impida arrastrar mi cuerpo deshecho hacia la indiferencia del mundo.


Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com

martes, 1 de noviembre de 2016

Un cuento gótico

      Aquella tarde todo era gris. Todo era pesado, tedioso y triste. Una luz cenicienta y fría se filtraba a través de los cristales del aula dejando entrever levemente el mundo silencioso y helado que, paciente, nos aguardaba tras ellos. Había sido un mal día, los niños estábamos cansados y en la clase reinaba un ambiente de descontento, fatiga e irritabilidad. El maestro hablaba y hablaba sin parar. Sabía, sin embargo, que nadie le escuchaba desde hacía un buen rato y, de repente, en medio de una frase que dejó inconclusa flotando en el aire, calló de golpe. Los alumnos nos removimos inquietos, temerosos de haber agotado su paciencia hasta que, al fin, seguro ya de haber captado nuestra atención, sus labios dibujaron una sonrisa sabia y fatigada. De acuerdo -dijo- terminemos por hoy pero antes de marchar cerrad los ojos un instante y dejad que os cuente un secreto, algo que a nadie jamás revelé, un recuerdo contra el que tiempo y tiempo luché, desesperado por creer que nada de aquello sucedió, que un horrible sueño, que un fruto de mi imaginación ardiente, fue tan sólo. Nunca lo conseguí...


 Y en estos términos, comenzó su relato:

 Era yo muy joven todavía, ingenuo y despreocupado como nunca más lo volví a ser y, por una rara serie de circunstancias y casualidades que en nada afectan a esta historia, me encontraba hospedado por entonces en la casa familiar de un amigo muy querido de la infancia. Aquel día, el día en que ocurrieron los acontecimientos que voy a referir, el día que para siempre marcaría mi espíritu con su huella indeleble, se había celebrado allí una boda. La jornada había sido alegre pero tremendamente larga y al anochecer todos los invitados descansaban ya en sus habitaciones, exhaustos y felices. Sólo yo permanecía despierto en la casa. Una sensación extraña, una atmósfera pesada, ciertos sombríos presentimientos quizá, me impedían conciliar el sueño. Las campanadas rítmicas y lejanas de un reloj también insomne marcaron las doce y, tras ellas, el gemido quejumbroso y débil de unos goznes al girar me sobresaltó de pronto. Tendido en mi lecho, en el silencio de la medianoche -ese silencio cuajado de rumores e involuntarios estremecimientos que anuncian la presencia de algo que no se ve pero claramente se siente en la oscuridad- oí un ruido grave, sordo, casi imperceptible, de pasos sobre la alfombra y una voz honda y tristísima que susurraba mi nombre y decía "ven...". De inmediato comprendí que no era aquello sueño ni alucinación de mis sentidos. No había nadie en la habitación, sólo yo, pero el eco repetía insistente "ven... sígueme... ven...". Mi corazón latía de miedo y expectación. Apenas respiraba. ¿Por qué pronunciaba mi nombre aquella voz inexplicable?, ¿quién era?, ¿de dónde venía?, ¿dónde la había oído yo antes...?. Al fin, extrañamente turbado, tembloroso y febril, salí tras ella a una calle silenciosa y desierta y comencé a caminar bajo su guía. Perdí la noción del tiempo. Nunca llegué a saber cuánto vagué tras ella. Me sabía en trance y sólo recuperé plenamente la conciencia al sentir sobre mi hombro el tacto de una mano ligera y suave, gélida como el hielo. Junto a mí una figura espectral vestida de blanco sonreía con dulzura. Un rostro de mujer pálido y demacrado, melancólico y sereno, que al cabo de unos segundos se diluyó -vapor blanco y denso- lentamente en la neblina, murmurando unas palabras que no alcancé a entender. Un viento frío me envolvió de golpe, la tempestad bramó súbita e implacable: relámpagos y truenos sin interrupción desgarrando el firmamento, cántaros de agua derramándose sin tregua... Cuando regresé nada quedaba. Oscuridad y silencio. Polvo, escombros, ruinas... Bajo ellas, algún tiempo después, entre antiguas sombras de vida, de misterio y desolación, hallarían los fósiles de dos esqueletos, tristemente aferrados uno a otro en el abrazo eterno con que, los cuerpos que alguna vez fueron, quisieron resguardarse del horror que presentían. Marché de allí sobrecogido, atormentado y con el alma rota. Jamás regresé ni volví a ver a la dama vestida de blanco y todavía hoy me pregunto qué extraño azar salvó mi vida aquella noche fatídica...

El maestro calló entonces, profundamente conmovido. La campana que marcaba el fin de las clases sonó en ese instante y el embrujo se rompió de golpe. Sonrió con ternura y muy al fondo de sus ojos castaños hubiera yo jurado entonces que brillaba burlona una chispita de emoción y picardía.
Aún ahora, tantos años después, recuerdo con precisión absoluta cada una de sus palabras, su voz  suave y envolvente y la certeza que todos tuvimos entonces de que algo extraordinario que no alcanzábamos a entender del todo, nos acababa de ser revelado.
Ese día recibimos el mayor regalo que jamás hubiéramos podido imaginar. Aprendimos a soñar despiertos. Vislumbramos el poder interior existente en cada uno de nosotros, capaz de transformar el mundo y dotarlo de belleza. Ganamos la certeza de que, en cualquier momento, algo maravilloso e inesperado habría de ocurrir. Fue aquella la lección más importante de nuestras vidas. Aunque eso es algo que no comprenderíamos hasta mucho tiempo después.

lunes, 31 de octubre de 2016

Noche de difuntos


Cuenta la leyenda que cada noche de difuntos, a esa hora triste e imprecisa en que el día muere para alumbrar la noche, sólo en ese instante, de lo más profundo de la tierra, en un pequeño cementerio abandonado junto al mar al que alguna vez llamaron de los ingleses, asciende un conjunto de voces graves y lejanas, apenas perceptible. Ánimas atormentadas del Purgatorio son que por unas horas vagan errantes por el mundo añorando lo que ya hace tanto tiempo perdieron, anhelando quizás lo que jamás vivieron. Tras el lúgubre tañido de las campanas -eco extraño y sobrenatural que lejano resuena desde un templo ya sin torre ni reloj, derruido mucho tiempo atrás- algún alma afortunada sube al Cielo; torna el resto a su penitencia y un lamento largo y desgarrador rompe entonces el silencio de la medianoche. Grito de dolor y desesperación arrancado a la humanidad entera que, de sí misma horrorizada, vislumbra por un instante el peso de sus maldades.
           
Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía del cementerio inglés de Málaga.

domingo, 23 de octubre de 2016

Desertores



Siempre fueron soldados valientes los de aquel batallón. Bayoneta en ristre, sable al cinto, firmes y decididos, siempre en perfecta formación, avanzaban imperturbables, como un solo hombre tras su capitán, hacia las filas enemigas. Victoria o muerte era su consigna. El deshonor su peor condena. Y justamente eso, su arrojo y aquel sentido extremo del deber del que tan orgullosos se sentían, fue lo que hizo tan inexplicable su desaparición. Uno tras otro, noche tras noche, se volatilizaron en el aire. Sin rastro. Humo y cenizas de inocencia perdida. La noticia corrió rápida como la pólvora y el miedo y la angustia frente a lo desconocido inevitablemente acamparon entre los restos maltrechos del regimiento. Sin saber a lo que se enfrentaban como héroes cumplieron todos su misión e impasibles, sin llantos ni lamentos, afrontaron el inevitable final. Muy triste es que ya nadie en el mundo los recuerde. Sólo una lágrima helada por el tiempo brilla todavía, eternamente detenida, en la mirada de cuatro soldaditos abandonados a su suerte que, junto a una desportillada casa de muñecas y un balancín herido y desvencijado, yacen al fondo de un viejo desván llorando por siempre su deserción; anhelando la infantil casualidad que al fin quiebre su triste destino de juguetes rotos y olvidados.  

       
Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en el fotograma de la película Maciste Alpino de Giovanni Pastrone.   

sábado, 22 de octubre de 2016

Habitación 307

     Se llamaba Teddy y tenía poderes mágicos. Sólo Víctor lo sabía. Era un secreto y él era realmente bueno guardando secretos, eso decía siempre mamá. Por eso no podía contárselo a nadie. Ni siquiera a Celia. Aunque, a veces, cuando de noche la oía llorar muy bajito, casi sin ruido, tuviera tantas tantas ganas de hacerlo... Esas noches Víctor se levantaba despacio, arrastraba con cuidado su gotero y sobre el corazón enfermo de la niña dejaba su pequeño osito de peluche. Mágico y poderoso tesoro que, a fuerza de inocencia, burlaba cada día al miedo y al dolor.

      
     Microrrelato finalista semanal el día 22 de octubre de 2.016 en el concurso "L'art d'escriure" del programa Wonderland de Radio 4 RNE.

       http://blog.rtve.es/wonderland/

lunes, 17 de octubre de 2016

Amor ignífugo

        Cuando se prendieron las cortinas de la cocina nadie sospechó que aquello no era un accidente aunque, pensándolo bien, puede que a la mirada de mamá ya entonces asomara la sombra de una duda. Difícil siempre engatusarla... La cocina sólo fue el principio y, sí, reconozco que el asunto se me fue ligeramente de las manos. Una tras otra ardieron todas las habitaciones de la casa y ahora estos espeluznantes matasanos me rodean curiosos y hablan de instintos suicidas y pirómanos. ¡Criaturas ignorantes!. Nada saben de amor... Si lo hubieran visto batirse por  mí contra las llamas... Tal vez yo debiera explicárselo pero, ¡ay!, me da tanta vergüenza... 

          
         Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa la Ventana de la Cadena Ser.      

lunes, 10 de octubre de 2016

Maleficio

         Poco antes de que los domingos fueran amargos, Cosme era un hombre feliz. Trabajo, mujer, niños, perrito travieso y juguetón... De anuncio, vaya, así era su vida. Días apacibles, rutinarios, empalagosos hasta el hartazgo y todos felices como perdices. Así que, ¡qué os voy a decir!, aquello era inevitable. Intenté resistir la tentación, de verdad que sí y hasta algún remordimiento tuve luego porque todo resultó tan fácil... Un soplido suave, imperceptibles gotitas de amargura directas a su alma y una vida ya teñida para siempre de hastío y sombra. ¿Perversa, decís?. Sí, lo reconozco. Pero, ¿qué esperabais?. Como todo el mundo sabe,  las brujas no tenemos corazón. 

         
         Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa la Ventana de la Cadena Ser.

lunes, 26 de septiembre de 2016

A destiempo

Le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete que, puntual, le llevaba cada semana y la ternura que siempre sorprendía en ese gesto la conmovía de un modo extraño. Aquella mujer menudita de mirada transparente le tenía robado el corazón.
-Su paquete, doña Adela. Hasta el lunes.
-Adiós, hija, muchas gracias.
Doña Adela apretaba contra el pecho su tesoro, rasgaba con cuidado el envoltorio y, muy atenta, leía las notas de María. Esa chiquilla tan dulce, tan cariñosa siempre. Su maestra. Ecuaciones y poesía. ¡Ay, Adela, quién lo hubiera dicho...!, pensaba, mientras muy al fondo de sus ojos cansados una mujer más joven y menos deshecha sonreía feliz. 


           
Microrrelato para el concurso Relatos en Cadena del programa la Ventana de la Cadena Ser. 

sábado, 24 de septiembre de 2016

A vuelta de correo


Mi queridísimo K:

Tu carta me ha emocionado de un modo que no alcanzo a explicar. Tanto tiempo esperé, tanto lloré de soledad, tan por costumbre tuve siempre esconder mis sentimientos... Y de pronto tu voz dulce, serena, tan cálida, tan cercana... Un destello de poesía que rasga la penumbra. Y mi corazón, un corazón profundamente herido, se rinde sin remisión.
Quisieras verme, dices, después de tantos años. Y yo tiemblo de miedo y de ternura. El tiempo, implacable, nunca perdona y de mí tan sólo quedan ya los restos doloridos de la mujer joven y quizá hermosa que alguna vez fui.
 Un alma cansada soy ahora, un alma triste que disfraza de sonrisa su dolor; que, con elegancia, decidió rendirse un día, blindarse para no sufrir, para no sucumbir jamás al desconsuelo. Una mujer herida que muy raramente cede al capricho de soñar despierta la fantasía de un amor eterno, mágico e inalcanzable.
Tarde, muy tarde, comprendí cuánto duele la renuncia, lo no vivido, lo ya perdido para siempre.
No pudiste olvidarme, dices. Leo tus palabras una y otra vez. Me asusta pensar que no seas real, que tal vez sólo en mi cabeza existas y vago como alma en pena con tu carta entre las manos incrédula, ilusionada e indecisa como nunca estuve. Quisiera protegerte, salvarte (salvarme) de la decepción que presiento. Y sin embargo...
No soy quien esperas. Eso trato de decir. Nunca lo fui y no pretendo engañarte. Pero el azar, tan caprichoso y enigmático siempre, cruzó en el camino la misma herida sin cicatriz de estos dos desconocidos y tal vez... si tú quisieras...

Con incertidumbre y esperanza

L.

P.D. Rescátame de las sombras, te pido.




Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com

domingo, 18 de septiembre de 2016

Sueños de cartón


      Podría deciros que soy o tal vez fui una caja mágica; que mi interior guarda un misterio, un poder que a nadie jamás revelé; que alguna vez encubrí inconfesables secretos o que en un tiempo ya lejano y quizá más feliz protegí con fervor mil sueños de amor imposible, pasiones, deseos y esperanzas que al fin la vida, como suele, traicionó. Podría, sí. Y tentada he estado de hacerlo, no creáis, habría sido tan pero tan fácil... La historia era perfecta: magia, misterio, romanticismo... todo encerrado entre mis cuatro paredes de cartón, circunstancia ésta que, no podéis negarlo, me otorgaba el papel estelar, el protagonismo absoluto de la historia, vaya. Y ¡cómo habría disfrutado mi ego maltrecho de ese minutito de gloria!, debo reconocer. ¿Qué me ha frenado, entonces? os estaréis preguntando a estas alturas de tan extraña confesión. Os lo diré. Un único, ridículo, chiquitísimo detalle. La historia sería perfecta con la sola excepción de que no sería cierta. Y puede que yo un pelín fantasiosa sí sea pero mentirosa ¡jamás!. Así que, como seguro que ya habréis adivinado, sí, tan sólo soy lo que aparento, un embalaje antiguo y olvidado, una triste caja de cartón con aires de grandeza y cierta tendencia a la autocompasión, no lo niego, que de tanto en tanto sueña otras vidas para olvidar su desdicha, su mísera y callejera existencia (¿veis?, ¿qué os había dicho?: autocompasiva de libro, esa soy yo) y que en el fondo, muy en el fondo de su corazón, mantiene viva la esperanza de que, como en el mejor de los cuentos, en cualquier momento algo inesperado ocurrirá, algo mágico y maravilloso que la llevará a cumplir al fin su eterna y hasta ahora siempre frustrada vocación de cofre del tesoro. El cofre del tesoro de un pirata con suerte, por supuesto. ¿Sueño imposible?. Tal vez. Pero tremenda tristeza sería una vida sin imposibles que luchar.


     
       Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com

   https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/09/16/viernes-creativo-escribe-una-historia-157/comment-page-1/#comment-5401

lunes, 12 de septiembre de 2016

Encrucijada

     El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca y cuando lo hizo un escalofrío recorrió su cuerpo. La memoria de un tiempo antiguo, doloroso y oscuro, un tiempo que durante toda una vida quiso olvidar, lo asaltó de golpe. Supo en ese momento que la suerte estaba echada y un cansancio infinito que tal vez fuera resignación, tal vez alivio por haber de afrontar al fin lo que siempre y tanto temió, fue lo único que sintió. Años eternos de espanto infantil, chispazos de horror revividos en un instante mientras sus manos, siempre asépticas y profesionales, luchaban ahora contra aquella pulsión irrefrenable sobre la piel del mismísimo diablo.


      
     Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa la Ventana de la Cadena Ser.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Confesión


He matado a un hombre. Uno más. Hace exactamente dos horas y diecisiete minutos. No ha sido el único, ya digo. Hubo otros muchos antes. Siempre con premeditación y alevosía. Lo confieso ahora sin dolor ni arrepentimiento y no busco perdón, tampoco acallar mi conciencia, es tan sólo que por alguna extraña razón, que apenas yo alcanzo a comprender, sentí de pronto la necesidad de contar lo ocurrido. Posiblemente, y algo me avergüenza reconocerlo, buscara una pizquita de comprensión, quién sabe... No podría decir con exactitud cuántos hombres murieron o quedaron malheridos por mi causa a lo largo de los años, aunque sí sé con certeza absoluta que este último que tal vez todavía se debata entre la vida y la muerte, agonizante, no será el último. Devuélveme el corazón, suplicaba a mi espalda, incrédulo y deshecho en lágrimas al verme marchar, cumplida ya tan cruel misión. ¡Pobre diablo!. Su llanto patético y desconsolado nunca podría conmoverme aunque cierto es que él no tenía forma de saberlo, nunca la tuvo.... También yo un día perdí mi corazón y busco desde entonces un sucedáneo con el que llenar este inmenso agujero que quedó en mi pecho. Tampoco esta vez lo conseguí. Seguiré buscando.


Microrrelato para los "Viernes Creativos" de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Umberto Verdoliva

sábado, 20 de agosto de 2016

Error de cálculo



     Todo ha salido mal. Estrepitosamente mal. Un fracaso total, vaya. Eso es lo que ha sido. Y no entiendo qué ha fallado porque en teoría mi plan era perfecto. En teoría, claro, siempre en teoría, en la práctica a la vista está que no lo ha sido... En fin, que lo había preparado con mimo y repasado todo cientos de veces. Meses y meses de trabajo sin dejar un solo detalle al azar, cabina incluida. Que ésa es otra. Medio mundo he tenido que recorrer para encontrar al fin la dichosa cabina de teléfonos... El traje, el peinado - litros de gomina y caracolillo en la frente incluido - la coreografía... Todo perfectamente ensayado, ya digo. Tres vueltas a la izquierda, tres a la derecha, espiral, torbellino, puño en alto y... ¡voilà!. Tejado por los aires y a volar. Parecía tan fácil... y, sin embargo, lo único que he conseguido ha sido estamparme de morros contra los cristales y un moratón en el ojo digno del mejor combate de boxeo. Suerte que nadie ha presenciado tan inmenso ridículo. Eso creo, al menos y es mi único consuelo, aunque cuando se me pase el susto y el mareo tal vez lo vuelva a intentar. Tampoco Clark Kent acertaría a la primera. Vamos, digo yo...


    
   Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Kenji Kawamoto.

https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/08/19/viernes-creativo-escribe-una-historia-153/comment-page-1/#comment-5314


sábado, 13 de agosto de 2016

¡Oh Cielos!


     Sentado en su trono de nubes blanditas y algodonosas Júpiter, rey de todos los dioses que en el firmamento han sido, se aburría. Es tan larga la eternidad... Aquel día el Olimpo estaba mortalmente tranquilo. Nada requería su intervención y Juno, todavía enfurruñada por su último desliz, no le hacía ningún caso. Nunca es fácil el matrimonio, ya se sabe. Las ninfas son tan bellas, la seducción tan divertida... Y en este tema ni siquiera los dioses son una excepción. Así que, aburrido como estaba y sin saber muy bien en qué entretenerse, decidió romper la rutina de las horas ensayando sus poderes con los incautos mortales pero el juego, o mejor dicho los rayos que hace tanto tiempo para él forjó Vulcano, se le fueron imprevistamente de las manos... Bueno, ¡qué se le va a hacer! - se dijo - ya se me ocurrirá a quién responsabilizar de este pequeño desaguisado... De reojo mientras tanto y con una sonrisilla malévola entre las barbas observaba como, todavía lejanas, avanzaban hacia Roma las temibles huestes del rey de los hunos.


  
 Microrrelato e imagen para  los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en el cuento "Manera sencillísima de destruir una ciudad" de Julio Cortázar.

sábado, 23 de julio de 2016

Caza y Captura


     ¡Ay Dios! ¡La he vuelto a liar!. Si es que no se puede ser tan impulsivo... Pero la puerta estaba abierta y mi jaula siempre es tan aburrida que pensé que no estaría mal salir a dar una vueltecita. Un paseo rápido, curiosear un poco y antes de la cena otra vez en casa.  Tan contento, todo en su sitio y nadie al tanto de mi travesura... Lo que no podía imaginar es que el mundo exterior me fuera a cautivar de esta manera, que fuera tan inmenso y tan divertido. Deslumbrado me tiene. Y, sí, reconozco que la excursión se me ha ido un poquito de las manos, o de las garras debería decir mejor. Y es que lo estaba pasando tan bien que he perdido completamente la noción del tiempo y el sentido de la orientación. Cosa no tan extraña, por otro lado, si pensamos que hasta ahora mi mundo se ha limitado siempre a las cuatro rejas de mi jaula pero ya digo que soy impulsivo y pensar, lo que se dice pensar, no pienso mucho las cosas, la verdad.  En fin, que cuando me he querido dar cuenta estaba perdido, hambriento y muy muy asustado, detalle éste en particular que me avergüenza terriblemente y del que no sé si mi orgullo herido se repondrá alguna vez pero que, si vamos a ser sinceros, debo reconocer sin paliativos. Así que, sin saber muy bien qué hacer, me he sentado en mitad de una acera incomprensiblemente desierta y me he puesto a rugir con desconsuelo. No sé el tiempo que habré estado llorando a moco tendido mi inconsciencia pero cuando al fin he reunido el valor suficiente para levantar la mirada del suelo y ponerme en marcha de nuevo, lo que he entrevisto a través de dos gruesos lagrimones me ha espantado de tal modo que todas las rayas de mi magnífica piel de tigre se han puesto a temblar descontroladas porque tampoco es que yo sea muy intuitivo y hasta es posible que a estas alturas ya me esté volviendo un poquito paranoico pero tengo la impresión de que toda esta gente que ha empezado a rodearme muy buenas intenciones no tiene...


   
   Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com

sábado, 9 de julio de 2016

Ilusionismo


     Por fin había llegado el día. Durante semanas la prensa había anunciado a bombo y platillo el acontecimiento y en el ambiente flotaba una sensación extraña, mezcla de ilusión y nerviosismo. La sala estaba repleta. Hacía días que no quedaba un solo asiento libre y la expectación era máxima. Todos los presentes se sabían testigos afortunados de un momento único e irrepetible. Espectadores ansiosos por conocer los secretos que el mago más famoso de todos los tiempos había prometido desvelar precisamente sobre aquel escenario en la que probablemente, él mismo había dicho, sería la última función de su carrera.
      El telón se alzó al fin y el espectáculo comenzó. Los números se sucedían uno tras otro arrancando el aplauso encendido de un público entregado que levantó unánimemente las manos cuando el artista reclamó un voluntario para colaborar en su siguiente actuación. Una joven rubia y sonriente fue la elegida. Subió decidida al escenario y entre bromas y risas el mago la colocó frente a una diana diminuta preparándose para lanzar sobre ella el primero de los cinco sables que habrían de atravesarla, en medio de un silencio absoluto de respiraciones contenidas. Un instante después un grito inesperado, triste y brutal, rompió en mil pedazos la magia de la noche. Las luces se apagaron, el telón cayó de golpe y el ilusionista se volatilizó en el aire dejando tras de sí cientos de expresiones atónitas, incapaces de adivinar si lo allí sucedido fue sueño o realidad.


    
   Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Rosa Fuster Serquera.




jueves, 7 de julio de 2016

Deprimido


     Ya nadie cree  en los fantasmas y así no hay manera de trabajar. A pesar de todo, yo soy un profesional y lo sigo intentando. Cada noche empleo mi mejor repertorio: apariciones espectrales, rechinar de dientes, entrechocar de cadenas, espeluznantes chirridos... Pero, ya digo, no hay manera. Nadie me toma en serio. Por eso, esta mañana, en un último intento por recuperar la confianza perdida, decidí cambiar de táctica y, oculto bajo la alfombra, esperé estratégicamente el momento oportuno para materializarme lentamente de la nada. Y ¿qué dirán qué pasó?, ¿gritos?, ¿desmayos?, ¿escalofríos de terror, quizá?. ¿No me dirán que no hubiera sido ésa la reacción lógica de cualquier persona en su sano juicio?. Pues ya ven que no. A las pruebas me remito. En cuanto posé, tímidamente pero con toda la ilusión del mundo, mi mano sobre la alfombra no sé qué extraña idea atravesó la mente de esa horrible mujer que sin pensárselo dos veces desenfundó la aspiradora y en un santiamén acabé desmembrado en el interior de aquel artefacto del demonio. En fin, que todo me sale mal y ya no sé qué pensar. Estoy al borde del ataque de nervios y tal vez no me viniera mal algo de ayuda psicológica para superar tanto fracaso. Lo he pensado mucho, no crean, o mato al psicólogo de un susto o sana mi ego maltrecho. Ambas opciones resolverían mi problema pero ocurre que en este mundo de ultratumba nadie sabe guardar un secreto y me da tanta vergüenza...


    
   Microrrelato inspirado en la fotografía de Achraz Baznani propuesta por la revista digital Valencia Escribe.

miércoles, 29 de junio de 2016

Líneas paralelas

Como si de una plaga venenosa se tratara, el vértigo y  la culpa la paralizan implacables cada vez que enfrenta su mirada. Anhela un amor que ya  no siente. Se ahoga en la rutina de los días. Las palabras de ruptura hace tiempo que se agolpan en su mente pero, cobardes, nunca salen de sus labios. Es tarde. La niña duerme. "Ahora", piensa. Y, a punto de empezar a hablar, él se sienta junto a ella, la abraza con dulzura haciéndole recostar la cabeza sobre su hombro, enciende el televisor y susurra "el mejor momento del día..." sin notar las lágrimas que empiezan a empapar su camisa.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

martes, 28 de junio de 2016

Malentendido


- ¿Irritada yo? ¡Qué cosas se te  ocurren!.
- ¡Uf! ¡Qué alivio! Por un momento tuve la impresión de que estabas enfadada conmigo...
- ¡Qué dices! ¿Por qué iba a estarlo?. No entiendo qué te ha hecho pensar algo semejante...
- De acuerdo. Habrá sido cosa mía entonces...
- .....
- ¿Estás segura de que no hay nada que te haya molestado?.
- .....
- ¿No quieres decírmelo?.
- .....
- Muy bien. Aunque... francamente cariño, creo que ésta no es forma de comenzar nuestra luna de miel.


Microrrelato inspirado en la fotografía propuesta por la revista digital Valencia Escribe.

lunes, 20 de junio de 2016

Vidas deshabitadas

Cuelgan de las cuerdas de la del quinto cuatro globos de colores arrastrados por el viento; en las del segundo unas zapatillas de ballet y un pequeño tutú de color rosa añoran el protagonismo y los aplausos que un día ya lejano acapararon; en la azotea huellas antiguas de cualquier fiesta olvidada hablan de alegría, de un tiempo pasado del que ahora nada queda. Sombras y fantasmas en lucha feroz contra el espanto y la desolación que anhelan lo imposible: el genio de Aladino, la voz de Sherezade frente a  la oscuridad... el embrujo que a las noches de Oriente devuelva al fin su magia y su poesía. 



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.



lunes, 6 de junio de 2016

Licencia para soñar

Aquel día de verano de 1.945 mi vida cambió para siempre. El mundo despertaba convulso y herido de un sueño de pesadilla y yo era por entonces un niño de diez años a punto de descubrir el más fantástico secreto que jamás hubiera podido imaginar. Mágico y poderoso como ninguno. El mayor antídoto contra las inclemencias del tiempo y de la vida.


Aún ahora, tantos años después, recuerdo el escalofrío que recorrió mi cuerpo cuando la sala quedó a oscuras y de golpe comprendí el secreto oculto tras aquella pantalla blanca, feliz de haber encontrado al fin el lugar al que alguna vez huyeron los sueños.



Microrrelato  para el concurso "Relatos en Cadena" del programa la Ventana de la Cadena Ser.

martes, 10 de mayo de 2016

Naturaleza muerta

         El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas del viejo sauce. La tormenta con que los inmensos nubarrones habían amenazado durante días descargaba al fin torrencial sobre el jardín que con tanto mimo su dueño cuidaba a diario. Los nenúfares del estanque agonizaban desperdigados sobre la hierba, las rosas deshojadas lloraban tristes su belleza perdida, la tierra anegada se deshacía blanda como la arcilla desvelando lentamente el secreto tantos años oculto en sus entrañas.


         La sonrisa macabra de dos chuchos vagabundos con un fémur en los dientes foto de portada sería en todos los diarios a la mañana siguiente.



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Sueños rebeldes

Es como sale mejor cualquier plan: una pizca de improvisación, un impulso incontrolable, aprovechar el momento, no pensar... Cuando al fin lo comprendí desapareció el miedo, abandoné mi eterna indecisión y marché lejos. Viajé, conocí otros lugares, olvidé monotonías. Con la distancia recuperé la ilusión y la alegría. Fui feliz. O eso quise creer a pesar de todas las noches en que mis sueños, obstinados, se empeñaron en contradecirme reviviendo en mi alma y en mi piel la humillación y los golpes que tantas lágrimas me hicieron derramar y que me obligaron un día a emprender esta huída sin retorno ni final.



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

jueves, 28 de abril de 2016

Punto final


Deja unos puntos suspensivos y calla a tiempo su amargura. Siente que la pierde sin remedio y mucho más allá de la tristeza sabe que debe destrozar su corazón para salvar el suyo, para salvarla de la angustia y la culpabilidad en que se consume, del aburrimiento y la rutina.  Su mirada un día le hizo especial y eso será suyo para siempre. Una estrella fugaz iluminando por un segundo la noche. La dejará ir sin mostrarle el desgarro de su corazón, el desamparo, la derrota, su infinito desconsuelo, pero junto a ella irá siempre su alma y en silencio velará por ella.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Indecisión


Deja unos puntos suspensivos flotando en el aire como una promesa imposible de cumplir, sonríe, la mira con dulzura y sube al tren. Tal vez... piensa, sin atreverse a pronunciar las palabras que podrían al fin cambiar su destino. De pie en el andén ella calla también y lo observa alejarse. Ambos se resisten a derramar las lágrimas que brillan en sus ojos, conscientes de que de nada sirve llorar lo que no fue y de que, diluido entre la bruma de sus miedos y silencios, se desvanece para siempre y sin remedio el tren de las oportunidades perdidas.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Vergüenza


Las palabras que ha aprendido por la noche la asaltan de improviso en el momento más inoportuno dejando en su mirada una sombra de tristeza que no puede disimular. Supo al instante que aquella cita era un error, que las promesas hechas bajo estrellas ardientes se esfuman al amanecer, que la traición, el dolor y la culpa serían inevitables...
Cierra los ojos. No debe recordar. Lentamente las palabras se desvanecen: frío, barro, llanto, rabia, frontera, esperanza, desolación. Y así, cuando llega su turno, impasible ya en su escaño, suma su voto a los que para siempre y sin remedio pronto detendrán el latido del indiferente corazón de Europa.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Falsas apariencias


Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase, "lavavajillas", "espumadera" o "colesterol". No suena muy romántico, lo sé, pero ¿qué quieren?, a estas alturas del tiempo y de la vida los cuentos de hadas hace mucho que dejaron de ser lo que fueron y para ser sincero nunca comprendí esas ñoñerías que a tantos matan no sé si de amor o de aburrimiento.  Y sin embargo, reviento de ternura cada vez que ella pregunta por mi colesterol o insomne en plena madrugada necesito de repente oír su voz para sentirme atado al mundo. Así que, ya ven, puede que en el fondo mi corazón no sea tan arisco como aparenta. Juzguen ustedes...





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Futuro incierto


Serán sólo cien palabras piensa mientras en la sala de profesores escribe concienzudo, ajeno a los compañeros que torpemente  intentan ocultar los preparativos de su fiesta de jubilación. Inquietud, vértigo y una soledad infinita siente de repente ante lo que pronto habrá de afrontar, a pesar de que tantas veces en su vida deseó que llegara este momento.
 Convertido en uno de los profesores más respetados del centro, tan amable, tan cariñoso siempre con los niños, nadie pudo nunca imaginar el secreto que escondían sus caricias pero ahora se sabe descubierto y casi con alivio prepara su confesión. Cien palabras que destruirán su vida.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Papel mojado


Serán sólo cien palabras, ten paciencia, sabes que después me rendiré. Un adiós, un recuerdo, un te quiero rasgando la noche. Cien palabras de amor desesperadas en lucha feroz contra el espanto y la desolación, serenas frente a los restos de este naufragio de sueños imposibles. Palabras que al amanecer flotarán a la deriva en el mar inclemente que pronto hará zozobrar  mi barca y al que ruego como último consuelo que me acoja hospitalario en su fondo más oscuro e impida a la tormenta arrastrar mi cuerpo deshecho hacia la indiferencia del mundo. Palabras que el agua destruirá y ella no leerá jamás.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.