viernes, 30 de diciembre de 2016

La chica de los girasoles


Hoy me acordé de ti. No sé por qué. Tal vez porque es verano, hace calor y es época de girasoles. Durante mucho tiempo te vi bajar del tren tarde tras tarde, a esa hora en que  la mayoría de la gente retoma su vida tras un largo día de trabajo. Seria, sola, fatigada, con aspecto de llevar sobre tus hombros cansados el peso de un mundo a punto siempre de desmoronarse. Una mujer joven todavía, ojos oscuros y profundos y  cierto halo de misterio. Acostumbrada a esconder sus sentimientos. Tal vez endurecida, pero valerosa y fuerte. Eso me parecías. Aunque  lo que sin duda me cautivó y, sin que jamás hubieras podido imaginarlo, me hacía buscarte cada tarde en el andén y me conmovía de un modo extraño era la sonrisa fugaz que por un instante iluminaba tu rostro cuando, antes de perderte de nuevo entre la multitud, te detenías un momento frente al pequeño puesto de flores de la estación, rebuscabas en tu bolso unas monedas y elegías con cuidado un girasol. Dorado, cálido, luminoso. Nunca ninguna otra flor. Sólo un girasol. Ardiente y bello. Luego, un día, dejé de verte. Te llamabas Cristina. Lo supe algún tiempo después, al descubrir de improviso tu fotografía bajo un texto breve y sin alma que, en la crónica de sucesos de un periódico local, hablaba de dos pequeños huérfanos, un marido arrepentido a destiempo y alguna estadística dolorosa y fría. Lloré entonces mi rabia y tu impotencia. Lloré el horror, la desesperanza, el desconsuelo... y grabada en mi recuerdo quedaste para siempre como la chica de los girasoles. La chica de la mirada herida a la que la belleza imprevista de una flor embrujada por el sol, regalaba cada tarde una esperanza y robaba una sonrisa.






Este relato aparece publicado en el libro "Stop Violencia de Género" publicado por "Editorial Pasos". Diciembre 2.016.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Nuevos tiempos

Me acuerdo de mil y una  noches repletas de estrellas, del brillo de la luna llena,  de aquellos mágicos amaneceres cubiertos de rocío...
Me acuerdo del olor a jazmín, del tañido melodioso de las campanas meciendo dulcemente el despertar de la ciudad. Una ciudad ya para siempre convertida en nostalgia...
Me acuerdo de las risas; de los sueños; de la alegría y la esperanza.
Me acuerdo de la inocencia y la ternura.
Me acuerdo de ti.
 Y olvido. Sí, también algunas veces olvido...
 Olvido con infinito esfuerzo que un día el tiempo se volvió contra mí.
Olvido la oscuridad y el cansancio; el frío y la tristeza.
Olvido la devastación; el miedo; los llantos; la rabia y el dolor.
Olvido el silencio eterno de las fotografías; este desamparo; la expresión rota de tu rostro cuando lo impensable sucedió...
Olvido que mi corazón junto al tuyo se detuvo y que hay heridas que no cicatrizan jamás.
  Y entonces, al fin, sólo en ese instante dulce y cálido donde la desmemoria triunfa, un recuerdo antiguo espejea en mi mirada y un destello de felicidad salpica mi alma...
  Recuerdos de la vida que fue. Recuerdos de una vida ligera y suave. De mi vida antes de la huída y el horror. Recuerdos de Alepo.


Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

Una historia de amor



Laura se ha ido. Sin ruido. Tranquila y en silencio. Arropada por la luz cálida de una mañana de principios de septiembre con tintes de otoño. Casi de improviso. Vencida tan rápido por la enfermedad que a cada instante me descubro todavía con una súplica en los labios, cruzados los dedos a la espalda, rezando por despertar de esta pesadilla cruel y verla de nuevo sonreír, arreglar con mimo las rosas del jardín, pasear por el parque de los tilos −como tantas veces− al atardecer de un día  de verano, releer ensimismada tras los cristales de cualquier café las novelas de Jane Austen o las hermanas Brontë, siempre sus favoritas, romántica impenitente como fue.
Duele el recuerdo, duele la nostalgia y tanta soledad. Y duele, como jamás hubiera podido imaginar, más allá de la rabia, del desaliento, de la frustración y del desgarro, la certeza implacable de que ese tiempo pasó y nunca volverá, de que este desamparo, este dolor que se anuda a mi garganta y no me deja respirar, será ya para siempre mi única realidad. Y me siento de pronto tan perdido... una sombra apenas del hombre que una vez fui, irreconocible y desesperado espectro de mi mismo, que con infinito desconsuelo busca sin hallarla el alma que por error −otra explicación no encuentra− un día el Cielo le arrebató. El alma que amó toda una vida.
Laura...
Su recuerdo me emociona y a él me aferro como un náufrago a su tabla. Intento no llorar y no lo consigo. No la dejo de soñar. Ella. Siempre. Eternamente. La niña pecosilla y pelirroja a la que en la escuela tiraba con descaro de las trenzas. La estudiante tenaz luego, brillante y aplicada, de irresistibles hoyuelos y pícara mirada −esa chispita traviesa escondida al fondo, muy al fondo, de sus ojos castaños que ¡ay! cómo me hacía enloquecer− a quien desde mi pupitre, embobado y con el corazón a punto de estallar, contemplaba día tras día y pensaba inalcanzable. La madre devota, consuelo de llantos infantiles y eterna presencia protectora. La esposa cómplice, regalo inmerecido de la vida. La mujer serena y valiente que siempre fue. La anciana frágil y algo solitaria de los últimos tiempos.
 Laura...
Mi refugio. Mi herida. Mi destino. ¡Tan fácil fue enamorarse!
A distancia y en silencio fui su ángel guardián y la amé con toda el alma, contra el dolor, contra la desilusión, contra el tiempo y la desesperanza.
Nunca lo supo.
Fue feliz y lo demás poco importa.
 Y sin embargo...
Es ahora, también yo herido de muerte por su ausencia, que no logro acallar el latido entre mis sienes de esta amarga, inoportuna y lacerante condena, de este reproche sordo que, a traición, no sé cuando arraigó en mi corazón e, incrédulo y desconcertado frente a su recuerdo, no dejo de pensar cómo fue posible que ella no lo adivinara  jamás.






Este relato apareció publicado en el nº 28 (diciembre 2.016) de la Revista "Valencia Escribe" , en el nº 32 (octubre 2.018) de la Revista "El Narratorio" y obtuvo el tercer premio en el concurso promovido por la comunidad "Relatos Compulsivos" en abril de 2.018.

domingo, 27 de noviembre de 2016

Heridas de amor


La escena era tan perfecta que no parecía real. Un fotograma cándido y almibarado de aquellos melodramas tan de moda en los años cincuenta, tan trágicos y tan románticos, que a los dos nos cautivaban sin remedio (sí, también a mí, lo reconozco, aunque siempre renegara un poco cuando tú elegías la película e inútilmente −bien lo sé− tratara de mantener mi pose de tipo duro e insensible): la cabaña de madera, acogedora y cálida como un cuento infantil, el alegre crepitar de las llamas en la chimenea, la nieve luminosa, mágica y bella, cómplice al otro lado del cristal aislándonos lentamente del mundo, tú y yo... Sombras del pasado, pícaras y burlonas,  asaltan de improviso mis noches. Duele tu recuerdo, hace tanto tiempo ya convertido en nostalgia, duele mi soledad, duele la infinita tristeza que, desde que tú no estás, habita mi alma. Y a  veces −sólo a veces− por un momento casi creo poder de nuevo alcanzarte. Apareces entonces frente a mí, el aroma de tu perfume −eco lejano de un tiempo antiguo y más feliz− por completo me hipnotiza, extiendo hacia ti mis manos, intento rozar tu rostro, en mi memoria para siempre detenido... y, de golpe, en humo te deshaces. Sueño contigo. El mundo entonces un instante se ilumina. Insoportable desconsuelo al despertar. Sucedió que soñé que sonreías. Sucedió que en sueños fui feliz.



Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Weronika Gesicka.


sábado, 5 de noviembre de 2016

Gritos ahogados

        

Flota en el aire una cierta inquietud. La noche, cargada de oscuros presagios, se desploma triste sobre el mundo. Hace frío y tengo miedo, mucho miedo, tanto como nunca hubiera podido imaginar, mucho más. Perdida en medio de esta multitud desconocida que se agita nerviosa e inquieta, temerosa de que el amanecer ponga punto final a su triste peregrinar, me siento de pronto tan sola, tan pequeña, tan desamparada... Un dolor inmenso atraviesa mi alma y en mil pedazos diminutos la rompe. No puedo dormir, tampoco llorar. Escribo para no enloquecer. El destello triste y furioso, cómplice y desesperanzado de una estrella solitaria me acompaña y por un instante ilumina el desconsuelo de mi noche. Atrapada −siempre, una vez más− en el lado equivocado de la frontera, fantasma olvidado de cualquier guerra sin nombre, al mar inclemente que pronto ahogará mis sueños ruego en esta hora, como último consuelo, me acoja hospitalario en su fondo más oscuro y a la marea impida arrastrar mi cuerpo deshecho hacia la indiferencia del mundo.









Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com

lunes, 31 de octubre de 2016

Noche de difuntos


Cuenta la leyenda que cada noche de difuntos, a esa hora triste e imprecisa en que el día muere para alumbrar la noche, sólo en ese instante, de lo más profundo de la tierra, en un pequeño cementerio abandonado junto al mar al que alguna vez llamaron de los ingleses, asciende un conjunto de voces graves y lejanas, apenas perceptible. Ánimas atormentadas del Purgatorio son que durante unas horas vagan errantes por el mundo añorando lo que ya hace tanto tiempo perdieron, anhelando quizás lo que jamás vivieron. Tras el lúgubre tañido de las campanas −eco extraño y sobrenatural que lejano resuena desde un templo ya sin torre ni reloj, derruido mucho tiempo atrás− algún alma afortunada sube al Cielo, torna el resto a su penitencia y un lamento largo y desgarrador rompe entonces el silencio de la medianoche. Grito de dolor y desesperanza arrancado a la humanidad entera que, de sí misma horrorizada, vislumbra por un instante el peso de sus maldades.
           

Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía del cementerio inglés de Málaga.

sábado, 22 de octubre de 2016

Habitación 307

     

            Se llamaba Teddy y tenía poderes mágicos. Sólo Víctor lo sabía. Era un secreto y él era realmente bueno guardando secretos, eso decía siempre mamá. Por eso no podía contárselo a nadie. Ni siquiera a Celia. Aunque, a veces, cuando de noche la oía llorar muy bajito, casi sin ruido, tuviera tantas tantas ganas de hacerlo... Esas noches Víctor se levantaba despacio, arrastraba con cuidado su gotero y sobre el corazón enfermo de la niña dejaba su pequeño osito de peluche. Mágico y poderoso tesoro que, a fuerza de inocencia, burlaba cada día al miedo y al dolor.

  

Microrrelato finalista semanal el día 22 de octubre de 2.016 en el concurso "L'art d'escriure" del programa Wonderland de Radio 4 RNE.

http://blog.rtve.es/wonderland/

              Imagen: Pinterest






lunes, 17 de octubre de 2016

Amor ignífugo

        Cuando se prendieron las cortinas de la cocina nadie sospechó que aquello no era un accidente aunque, pensándolo bien, puede que a la mirada de mamá ya entonces asomara la sombra de una duda. Difícil siempre engatusarla... La cocina sólo fue el principio y, sí, reconozco que el asunto se me fue ligeramente de las manos. Una tras otra ardieron todas las habitaciones de la casa y ahora estos espeluznantes matasanos me rodean curiosos y hablan de instintos suicidas y pirómanos. ¡Criaturas ignorantes!. Nada saben de amor... Si lo hubieran visto batirse por  mí contra las llamas... Tal vez yo debiera explicárselo pero, ¡ay!, me da tanta vergüenza... 

          
         Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa la Ventana de la Cadena Ser.      

lunes, 26 de septiembre de 2016

A destiempo

Le manchaba los dedos de harina al entregarle el paquete que, puntual, le llevaba cada semana y la ternura que siempre sorprendía en ese gesto la conmovía de un modo extraño. Aquella mujer menudita de mirada transparente le tenía robado el corazón.
-Su paquete, doña Adela. Hasta el lunes.
-Adiós, hija, muchas gracias.
Doña Adela apretaba contra el pecho su tesoro, rasgaba con cuidado el envoltorio y, muy atenta, leía las notas de María. Esa chiquilla tan dulce, tan cariñosa siempre. Su maestra. Ecuaciones y poesía. ¡Ay, Adela, quién lo hubiera dicho...!, pensaba, mientras muy al fondo de sus ojos cansados una mujer más joven y menos deshecha sonreía feliz. 


           
Microrrelato para el concurso Relatos en Cadena del programa la Ventana de la Cadena Ser. 

domingo, 18 de septiembre de 2016

Sueños de cartón


      
Podría deciros que soy o tal vez fui una caja mágica; que mi interior guarda un misterio, un poder que a nadie jamás revelé; que alguna vez encubrí inconfesables secretos o que en un tiempo ya lejano y quizá más feliz protegí con fervor mil sueños de amor imposible, pasiones, deseos y esperanzas que al fin la vida, como suele, traicionó. Podría, sí. Y tentada he estado de hacerlo, no creáis, habría sido tan pero tan fácil... La historia era perfecta: magia, misterio, romanticismo... todo encerrado entre mis cuatro paredes de cartón, circunstancia ésta que, no podéis negarlo, me otorgaba el papel estelar, el protagonismo absoluto de la historia, vaya. Y ¡cómo habría disfrutado mi ego maltrecho de ese minutito de gloria!, debo reconocer. ¿Qué me ha frenado, entonces? os estaréis preguntando a estas alturas de tan extraña confesión. Os lo diré. Un único, ridículo, chiquitísimo detalle. La historia sería perfecta con la sola excepción de que no sería cierta. Y puede que yo un pelín fantasiosa sí sea pero mentirosa ¡jamás!. Así que, como seguro que ya habréis adivinado, sí, tan sólo soy lo que aparento, un embalaje antiguo y olvidado, una triste caja de cartón con aires de grandeza y cierta tendencia a la autocompasión, no lo niego, que de tanto en tanto sueña otras vidas para olvidar su desdicha, su mísera y callejera existencia (¿veis?, ¿qué os había dicho?: autocompasiva de libro, esa soy yo) y que en el fondo, muy en el fondo de su corazón, mantiene viva la esperanza de que, como en el mejor de los cuentos, en cualquier momento algo inesperado ocurrirá, algo mágico y maravilloso que la llevará a cumplir al fin su eterna y hasta ahora siempre frustrada vocación de cofre del tesoro. El cofre del tesoro de un pirata con suerte, por supuesto. ¿Sueño imposible?. Tal vez. Pero tremenda tristeza sería una vida sin imposibles que luchar.



Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com

   https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/09/16/viernes-creativo-escribe-una-historia-157/comment-page-1/#comment-5401

lunes, 12 de septiembre de 2016

Encrucijada

     El masajista no tardó en reconocer aquel lunar bajo la nuca y cuando lo hizo un escalofrío recorrió su cuerpo. La memoria de un tiempo antiguo, doloroso y oscuro, un tiempo que durante toda una vida quiso olvidar, lo asaltó de golpe. Supo en ese momento que la suerte estaba echada y un cansancio infinito que tal vez fuera resignación, tal vez alivio por haber de afrontar al fin lo que siempre y tanto temió, fue lo único que sintió. Años eternos de espanto infantil, chispazos de horror revividos en un instante mientras sus manos, siempre asépticas y profesionales, luchaban ahora contra aquella pulsión irrefrenable sobre la piel del mismísimo diablo.


      
     Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa la Ventana de la Cadena Ser.

sábado, 10 de septiembre de 2016

Confesión


He matado a un hombre. Uno más. Hace exactamente dos horas y diecisiete minutos. No ha sido el único, ya digo. Hubo otros muchos antes. Siempre con premeditación y alevosía. Lo confieso ahora sin dolor ni arrepentimiento y no busco perdón, tampoco acallar mi conciencia, es tan sólo que por alguna extraña razón, que apenas yo alcanzo a comprender, sentí de pronto la necesidad de contar lo ocurrido. Posiblemente, y algo me avergüenza reconocerlo, buscara una pizquita de comprensión, quién sabe... No podría decir con exactitud cuántos hombres murieron o quedaron malheridos por mi causa a lo largo de los años, aunque sé con certeza que este último que tal vez todavía se debata entre la vida y la muerte, agonizante, no será el último. <<Devuélveme el corazón>>, suplicaba a mi espalda, incrédulo y deshecho en lágrimas al verme marchar, cumplida ya tan cruel misión. ¡Pobre diablo! Su llanto patético y desconsolado nunca podría conmoverme aunque cierto es que él no tenía forma de saberlo, nunca la tuvo.... También yo un día perdí mi corazón y busco desde entonces un sucedáneo con el que llenar el inmenso agujero que quedó en mi pecho. Tampoco esta vez lo conseguí. Seguiré buscando.


Microrrelato para los "Viernes Creativos" de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Umberto Verdoliva

sábado, 20 de agosto de 2016

Error de cálculo



     

Todo ha salido mal. Estrepitosamente mal. Un fracaso total, vaya. Eso es lo que ha sido. Y no entiendo que es lo que ha fallado porque en teoría mi plan era perfecto. En teoría, claro, siempre en teoría. En la práctica a la vista está que no lo ha sido. En fin, que lo había preparado con mimo y repasado todo cientos de veces. Meses y meses de trabajo sin dejar un solo detalle al azar, cabina incluida. Que ésa es otra. Medio mundo he  tenido que recorrer para encontrar al fin la dichosa cabina de teléfonos... El traje, el peinado  −litros de gomina y caracolillo en la frente incluido−  la coreografía... Todo perfectamente ensayado, ya digo. Tres vueltas a la izquierda, tres a la derecha, espiral, torbellino, puño en alto y... ¡voilà!. Tejado por los aires y a volar. Parecía tan fácil... Y, sin embargo, lo único que he conseguido ha sido estamparme de morros contra los cristales y un moratón en el ojo digno del mejor combate de boxeo. Suerte que nadie ha presenciado tan inmenso ridículo. Eso creo, al menos y es mi único consuelo, aunque cuando se me pase el susto y el mareo tal vez lo vuelva a intentar. Tampoco Clark Kent acertaría a la primera. Vamos, digo yo...


    
   Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Kenji Kawamoto.

https://elbicnaranja.wordpress.com/2016/08/19/viernes-creativo-escribe-una-historia-153/comment-page-1/#comment-5314


sábado, 13 de agosto de 2016

¡Oh Cielos!


     
Sentado en su trono de nubes blanditas y algodonosas Júpiter, rey de todos los dioses que en el firmamento han sido, se aburría. Es tan larga la eternidad... Aquel día el Olimpo estaba mortalmente tranquilo. Nada requería su intervención y Juno, todavía enfurruñada por su último desliz, no le hacía ningún caso. Nunca es fácil el matrimonio, ya se sabe. Las ninfas son tan bellas, la seducción tan divertida... Y en este tema ni siquiera los dioses son una excepción. Así que, aburrido como estaba y sin saber muy bien en qué entretenerse, decidió romper la rutina de las horas ensayando sus poderes con los incautos mortales pero el juego, o mejor dicho los rayos que hace tanto tiempo para él forjó Vulcano, se le fueron imprevistamente de las manos... Bueno, ¡qué se le va a hacer! −se dijo− ya se me ocurrirá a quién responsabilizar de este pequeño desaguisado... De reojo mientras tanto y con una sonrisilla malévola entre las barbas observaba como, todavía lejanas, avanzaban hacia Roma las temibles huestes del rey de los hunos.



Microrrelato e imagen para  los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en el cuento "Manera sencillísima de destruir una ciudad" de Julio Cortázar.

sábado, 9 de julio de 2016

Ilusionismo


    
Por fin había llegado el día. Durante semanas la prensa había anunciado a bombo y platillo el acontecimiento y en el ambiente flotaba una sensación extraña, mezcla de ilusión y nerviosismo. La sala estaba repleta. Hacía días que no quedaba un solo asiento libre y la expectación era máxima. Todos los presentes se sabían testigos afortunados de un momento único e irrepetible. Espectadores ansiosos por conocer los secretos que el mago más famoso de todos los tiempos había prometido desvelar precisamente sobre aquel escenario en la que probablemente, él mismo había dicho, sería la última función de su carrera.
      El telón se alzó al fin y el espectáculo comenzó. Los números se sucedían uno tras otro arrancando el aplauso encendido de un público entregado que levantó unánimemente las manos cuando el artista reclamó un voluntario para colaborar en su siguiente actuación. Una joven rubia y sonriente fue la elegida. Subió decidida al escenario y entre bromas y risas el mago la colocó frente a una diana diminuta preparándose para lanzar sobre ella el primero de los cinco sables que habrían de atravesarla, en medio de un silencio absoluto de respiraciones contenidas. Un instante después un grito inesperado, triste y brutal, rompió en mil pedazos la magia de la noche. Las luces se apagaron, el telón cayó de golpe y el ilusionista se volatilizó en el aire dejando tras de sí cientos de expresiones atónitas, incapaces de adivinar si lo allí sucedido fue sueño o realidad.
    

   Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Rosa Fuster Serquera.




miércoles, 29 de junio de 2016

Líneas paralelas

Como si de una plaga venenosa se tratara, el vértigo y  la culpa la paralizan implacables cada vez que enfrenta su mirada. Anhela un amor que ya  no siente. Se ahoga en la rutina de los días. Las palabras de ruptura hace tiempo que se agolpan en su mente pero, cobardes, nunca salen de sus labios. Es tarde. La niña duerme. "Ahora", piensa. Y, a punto de empezar a hablar, él se sienta junto a ella, la abraza con dulzura haciéndole recostar la cabeza sobre su hombro, enciende el televisor y susurra "el mejor momento del día..." sin notar las lágrimas que empiezan a empapar su camisa.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

martes, 28 de junio de 2016

Malentendido



- ¿Irritada yo? ¡Qué cosas se te  ocurren!.
- ¡Uf! ¡Qué alivio! Por un momento tuve la impresión de que estabas enfadada conmigo...
- ¡Qué dices! ¿Por qué iba a estarlo?. No entiendo qué te ha hecho pensar algo semejante...
- De acuerdo. Habrá sido cosa mía entonces...
- .....
- ¿Estás segura de que no hay nada que te haya molestado?.
- .....
- ¿No quieres decírmelo?.
- .....
- Muy bien. Aunque... francamente cariño, creo que ésta no es forma de comenzar nuestra luna de miel.



Microrrelato inspirado en la fotografía propuesta por la revista digital Valencia Escribe.

lunes, 20 de junio de 2016

Vidas deshabitadas

Cuelgan de las cuerdas de la del quinto cuatro globos de colores arrastrados por el viento; en las del segundo unas zapatillas de ballet y un pequeño tutú de color rosa añoran el protagonismo y los aplausos que un día ya lejano acapararon; en la azotea huellas antiguas de cualquier fiesta olvidada hablan de alegría, de un tiempo pasado del que ahora nada queda. Sombras y fantasmas en lucha feroz contra el espanto y la desolación que anhelan lo imposible: el genio de Aladino, la voz de Sherezade frente a  la oscuridad... el embrujo que a las noches de Oriente devuelva al fin su magia y su poesía. 



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.



lunes, 6 de junio de 2016

Licencia para soñar

Aquel día de verano de 1.945 mi vida cambió para siempre. El mundo despertaba convulso y herido de un sueño de pesadilla y yo era por entonces un niño de diez años a punto de descubrir el más fantástico secreto que jamás hubiera podido imaginar. Mágico y poderoso como ninguno. El mayor antídoto contra las inclemencias del tiempo y de la vida.


Aún ahora, tantos años después, recuerdo el escalofrío que recorrió mi cuerpo cuando la sala quedó a oscuras y de golpe comprendí el secreto oculto tras aquella pantalla blanca, feliz de haber encontrado al fin el lugar al que alguna vez huyeron los sueños.



Microrrelato  para el concurso "Relatos en Cadena" del programa la Ventana de la Cadena Ser.

martes, 10 de mayo de 2016

Naturaleza muerta

         El agua espantaba a las avispas escondidas bajo las hojas del viejo sauce. La tormenta con que los inmensos nubarrones habían amenazado durante días descargaba al fin torrencial sobre el jardín que con tanto mimo su dueño cuidaba a diario. Los nenúfares del estanque agonizaban desperdigados sobre la hierba, las rosas deshojadas lloraban tristes su belleza perdida, la tierra anegada se deshacía blanda como la arcilla desvelando lentamente el secreto tantos años oculto en sus entrañas.


         La sonrisa macabra de dos chuchos vagabundos con un fémur en los dientes foto de portada sería en todos los diarios a la mañana siguiente.



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Sueños rebeldes

Es como sale mejor cualquier plan: una pizca de improvisación, un impulso incontrolable, aprovechar el momento, no pensar... Cuando al fin lo comprendí desapareció el miedo, abandoné mi eterna indecisión y marché lejos. Viajé, conocí otros lugares, olvidé monotonías. Con la distancia recuperé la ilusión y la alegría. Fui feliz. O eso quise creer a pesar de todas las noches en que mis sueños, obstinados, se empeñaron en contradecirme reviviendo en mi alma y en mi piel la humillación y los golpes que tantas lágrimas me hicieron derramar y que me obligaron un día a emprender esta huída sin retorno ni final.



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

jueves, 28 de abril de 2016

Punto final


Deja unos puntos suspensivos y calla a tiempo su amargura. Siente que la pierde sin remedio y mucho más allá de la tristeza sabe que debe destrozar su corazón para salvar el suyo, para salvarla de la angustia y la culpabilidad en que se consume, del aburrimiento y la rutina.  Su mirada un día le hizo especial y eso será suyo para siempre. Una estrella fugaz iluminando por un segundo la noche. La dejará ir sin mostrarle el desgarro de su corazón, el desamparo, la derrota, su infinito desconsuelo, pero junto a ella irá siempre su alma y en silencio velará por ella.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Indecisión


Deja unos puntos suspensivos flotando en el aire como una promesa imposible de cumplir, sonríe, la mira con dulzura y sube al tren. Tal vez... piensa, sin atreverse a pronunciar las palabras que podrían al fin cambiar su destino. De pie en el andén ella calla también y lo observa alejarse. Ambos se resisten a derramar las lágrimas que brillan en sus ojos, conscientes de que de nada sirve llorar lo que no fue y de que, diluido entre la bruma de sus miedos y silencios, se desvanece para siempre y sin remedio el tren de las oportunidades perdidas.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Vergüenza


Las palabras que ha aprendido por la noche la asaltan de improviso en el momento más inoportuno dejando en su mirada una sombra de tristeza que no puede disimular. Supo al instante que aquella cita era un error, que las promesas hechas bajo estrellas ardientes se esfuman al amanecer, que la traición, el dolor y la culpa serían inevitables...
Cierra los ojos. No debe recordar. Lentamente las palabras se desvanecen: frío, barro, llanto, rabia, frontera, esperanza, desolación. Y así, cuando llega su turno, impasible ya en su escaño, suma su voto a los que para siempre y sin remedio pronto detendrán el latido del indiferente corazón de Europa.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Falsas apariencias


Lo que daría porque fuese ya de día y su dulce voz me susurrase, "lavavajillas", "espumadera" o "colesterol". No suena muy romántico, lo sé, pero ¿qué quieren?, a estas alturas del tiempo y de la vida los cuentos de hadas hace mucho que dejaron de ser lo que fueron y para ser sincero nunca comprendí esas ñoñerías que a tantos matan no sé si de amor o de aburrimiento.  Y sin embargo, reviento de ternura cada vez que ella pregunta por mi colesterol o insomne en plena madrugada necesito de repente oír su voz para sentirme atado al mundo. Así que, ya ven, puede que en el fondo mi corazón no sea tan arisco como aparenta. Juzguen ustedes...





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Futuro incierto


Serán sólo cien palabras piensa mientras en la sala de profesores escribe concienzudo, ajeno a los compañeros que torpemente  intentan ocultar los preparativos de su fiesta de jubilación. Inquietud, vértigo y una soledad infinita siente de repente ante lo que pronto habrá de afrontar, a pesar de que tantas veces en su vida deseó que llegara este momento.
 Convertido en uno de los profesores más respetados del centro, tan amable, tan cariñoso siempre con los niños, nadie pudo nunca imaginar el secreto que escondían sus caricias pero ahora se sabe descubierto y casi con alivio prepara su confesión. Cien palabras que destruirán su vida.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Papel mojado


Serán sólo cien palabras, ten paciencia, sabes que después me rendiré. Un adiós, un recuerdo, un te quiero rasgando la noche. Cien palabras de amor desesperadas en lucha feroz contra el espanto y la desolación, serenas frente a los restos de este naufragio de sueños imposibles. Palabras que al amanecer flotarán a la deriva en el mar inclemente que pronto hará zozobrar  mi barca y al que ruego como último consuelo que me acoja hospitalario en su fondo más oscuro e impida a la tormenta arrastrar mi cuerpo deshecho hacia la indiferencia del mundo. Palabras que el agua destruirá y ella no leerá jamás.





Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Decisiones


Cada vez que le hablaba del último sobre rechazado sentía que el mundo se hundía bajo sus pies y un trocito de su alma se rompía para siempre. Por eso, decidió, ésta sería la última vez. Sabía que no debía hacerlo, que jamás podría enfrentar su mirada si lo descubría pero la certeza de que ella no sería capaz de soportar una nueva decepción pudo más que la cordura y casi sin pensar sustituyó el enésimo rechazo del manuscrito tantas veces enviado, por la falsa carta editorial que ahora su mujer leía incrédula una y otra vez. Tal vez se equivocó pero ya nada importaba. Salvo su sonrisa.




Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Una historia inacabada


Era de los pocos detectives honrados que quedaba en la ciudad, brillante en ocasiones, ingenioso siempre, escéptico en amores, herido por la traición de unos ojos verdes que lo perdieron sin remedio y dejaron en su alma una tristeza honda y oscura que ahogaba en solitarias noches de alcohol.
Sin nadie que pudiera echarlo de menos,  no comenzó a investigarse su desaparición hasta que ya  fue tarde y el suyo quedó como uno más ente los cientos de casos sin resolver que empolvaban los archivos policiales.
Unas cuartillas nunca publicadas guardarían siempre en secreto los celos del autor que, eclipsado por su personaje, provocó impasible la muerte de su mejor ficción.




Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Aniversario


Subir de nuevo a la habitación, retocar su maquillaje y bajar al jardín donde su marido ya atiende sonriente a los primeros invitados de la fiesta. Repasa su plan mientras le observa desde la ventana, radiante en su papel de perfecto anfitrión y la nostalgia la asalta de repente al recordar al muchacho dulce y cariñoso que hace tanto tiempo la enamoró. Parpadea con fuerza apartando de un plumazo la sombra de un dolor real pero inoportuno, decidida a no flaquear esta vez, diciéndose que no maquillará un nuevo golpe más y que tras despedir al último invitado, esta noche sí, le abandonará para siempre.




Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Tiempo sin memoria



Subir de nuevo a la habitación tras un paseo por el jardín, sentarse muy juntos tomados de la mano frente a una ventana de visillos blancos por la que se filtra con dulzura el último sol de la tarde, hacerla sonreír con las historias que inventa cada día para ella luchando por llenar el vacío de recuerdos en que vive. Así pasa los días, arropado por la complicidad encandilada de cuantos imaginan su historia, consciente de que nunca fue tan feliz como con esta desconocida que el destino puso en su camino para convertirle en protagonista de un amor que, sólo él lo sabe, nunca existió.




Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Nuevos tiempos


Pero nunca sin saber bien por qué, dejarán de mirar hacia arriba, leía mamá casi en un susurro. Una caricia, un beso suave en la mejilla y mis sueños volaban veloces hacia estrellas blancas y lejanas habitadas por la magia.
Recuerdo esas noches de cuentos infantiles con una melancolía sin fin, viendo como tiemblan las estrellas y lloran tristes ante tanta felicidad perdida mientras en el desamparo de esta noche fría, atrapada en el lado equivocado de la frontera, fantasma invisible de tantas guerras sin nombre, miro yo también hacia arriba como en aquel cuento  casi olvidado y, sin saber bien por qué, susurro una oración dolorida y sin esperanza.  




Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Asuntos de familia


    
En qué momento de la educación de su niña habían empezado a equivocarse es el pensamiento que la asalta obsesivamente noche tras noche y del que no logra desprenderse, incapaz de entender qué hicieron mal ni de perdonar su traición. Colegios escogidos, viajes, mimos, caprichos sin fin... nada fue suficiente y sólo una llamada bastó para que su vida se rompiera en pedazos y su niña dejara de serlo para siempre.
No lejos de allí una anciana de cabello blanco y ojos cansados cuenta su historia a la joven que camina junto a ella mientras sobre la Plaza de Mayo, resistente eterna al tiempo y al olvido, arden furiosas las estrellas.


Microrrelato finalista semanal el día 4 de enero de 2.016 en el concurso "Relatos en Cadena" del programa la Ventana de la Cadena Ser. Semana  14.

http://escueladeescritores.com/concurso-finalistas-rec-2015/

          Imagen: Pablo Bernasconi 





Un día perfecto


Van a ir a comprarse un vestido nuevo y un helado en cuanto bajen del tren. Dejarán el equipaje en la habitación de hotel más barata que puedan encontrar y dedicarán el día a vagabundear perezosamente por esa ciudad imponente con la que ambas tanto han soñado, sin otra cosa que hacer hasta el momento de reunirse, a última hora de la tarde, con el resto del grupo. Un día perfecto pensarán bajo la torre Eiffel, dirigiéndose ya hacia el concierto y  en el preciso instante en que un joven se disculpe amablemente tras tropezar con ellas, sin que nadie pueda adivinar la carga de muerte que rodea su cintura.




Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

En blanco


Las besa con suma conciencia para no equivocarse frente a la multitud desconocida que de repente le rodea. ¡Felicidades! dice, tratando de controlar el vértigo que le invade y entregando los regalos que encuentra en sus manos a dos pequeñinas idénticas, impacientes por soplar las velas de una preciosa tarta de cumpleaños. Representa con acierto su papel a pesar del miedo y sonríe aliviado cuando siente que la crisis pasó y poco a poco su vida regresa. Consciente de que algo muy profundo se rompió esta vez, emerge de la bruma del olvido con el corazón en pedazos, inconsolable ante un futuro ya presente y tanta felicidad perdida.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Corazones rotos


Abandonan primero uno y luego el otro la habitación del hotel, conscientes de que ésta será su última noche y algo se rompe dolorosamente dentro de ellos anticipando en ese preciso instante un futuro largo de añoranza y soledad. Alzan la vista y sonríen fugazmente tratando ambos de ocultar su desgarro. Nadie debe adivinarlo. Saben que no durará pero esta noche es su secreto todavía. Ya en la calle les asalta el rugido de cientos de fans enloquecidas y cegados por los flashes de la nube de fotógrafos que desde hace horas espera paciente, suben al autobús que les conducirá a su último concierto.


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Escapismo


Vuelven a dejarlos debajo de sus camas y apagan la luz al oír unos pasos que se acercan, temiendo que si  las encuentran despiertas sus cuentos acaben otra vez en algún baúl del viejo desván. Poco después las niñas duermen, un destello rompe la oscuridad de la noche y una voz  pronuncia su conjuro con el corazón paralizado, creyendo por un instante poder alcanzar lo que sabe que nunca será suyo. Nada sucede una vez más  y el hada más triste de todos los cuentos jamás escritos se acurruca silenciosamente entre las páginas de aquél del que no logra escapar preguntándose cómo será que alguien te quiera.



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

Insomnes


Salen sigilosamente de las habitaciones de sus hijos. Despertó sobresaltada creyendo haber oído el llanto de uno de los niños. Pero no. Es tarde y duermen tranquilos. Con una sonrisa cansada su marido le coge la mano y la acompaña de nuevo hasta la cama. La tranquiliza con dulzura hasta que se queda dormida y sólo entonces vuelve sobre sus pasos, entra de nuevo en la habitación de unos niños, sus hijos, que crecieron hace años y ya no están. Y, en ese momento, solo y desamparado en mitad de la noche, impotente ante el más cruel y caprichoso ladrón de recuerdos, se rompe silenciosamente. 


Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.

miércoles, 27 de abril de 2016

Alma de poeta



Un señor con levita que se parece a Pushkin, bajo estrellas que tiemblan de frío, recorre noche a noche la ciudad. Bolsillos repletos de poemas para turistas enamorados a los que aborda con una sonrisa incapaz de enmascarar el dolor que sus ojos traicionan. No sabe en qué momento la vida le derrotó y más allá de toda esperanza  se aferra al recuerdo de  aquella estrella fugaz que por un segundo iluminó su noche. Un segundo mágico, irrepetible, imperecedero. Un segundo de vida, de amor, de eternidad. No pudo retenerla pero junto a ella va siempre su alma y su sombra siempre le acompaña.



Microrrelato para el concurso "Relatos en Cadena" del programa La Ventana de la Cadena Ser.