sábado, 23 de julio de 2016

Caza y Captura


     ¡Ay Dios! ¡La he vuelto a liar!. Si es que no se puede ser tan impulsivo... Pero la puerta estaba abierta y mi jaula siempre es tan aburrida que pensé que no estaría mal salir a dar una vueltecita. Un paseo rápido, curiosear un poco y antes de la cena otra vez en casa.  Tan contento, todo en su sitio y nadie al tanto de mi travesura... Lo que no podía imaginar es que el mundo exterior me fuera a cautivar de esta manera, que fuera tan inmenso y tan divertido. Deslumbrado me tiene. Y, sí, reconozco que la excursión se me ha ido un poquito de las manos, o de las garras debería decir mejor. Y es que lo estaba pasando tan bien que he perdido completamente la noción del tiempo y el sentido de la orientación. Cosa no tan extraña, por otro lado, si pensamos que hasta ahora mi mundo se ha limitado siempre a las cuatro rejas de mi jaula pero ya digo que soy impulsivo y pensar, lo que se dice pensar, no pienso mucho las cosas, la verdad.  En fin, que cuando me he querido dar cuenta estaba perdido, hambriento y muy muy asustado, detalle éste en particular que me avergüenza terriblemente y del que no sé si mi orgullo herido se repondrá alguna vez pero que, si vamos a ser sinceros, debo reconocer sin paliativos. Así que, sin saber muy bien qué hacer, me he sentado en mitad de una acera incomprensiblemente desierta y me he puesto a rugir con desconsuelo. No sé el tiempo que habré estado llorando a moco tendido mi inconsciencia pero cuando al fin he reunido el valor suficiente para levantar la mirada del suelo y ponerme en marcha de nuevo, lo que he entrevisto a través de dos gruesos lagrimones me ha espantado de tal modo que todas las rayas de mi magnífica piel de tigre se han puesto a temblar descontroladas porque tampoco es que yo sea muy intuitivo y hasta es posible que a estas alturas ya me esté volviendo un poquito paranoico pero tengo la impresión de que toda esta gente que ha empezado a rodearme muy buenas intenciones no tiene...


   
   Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com

sábado, 9 de julio de 2016

Ilusionismo


     Por fin había llegado el día. Durante semanas la prensa había anunciado a bombo y platillo el acontecimiento y en el ambiente flotaba una sensación extraña, mezcla de ilusión y nerviosismo. La sala estaba repleta. Hacía días que no quedaba un solo asiento libre y la expectación era máxima. Todos los presentes se sabían testigos afortunados de un momento único e irrepetible. Espectadores ansiosos por conocer los secretos que el mago más famoso de todos los tiempos había prometido desvelar precisamente sobre aquel escenario en la que probablemente, él mismo había dicho, sería la última función de su carrera.
      El telón se alzó al fin y el espectáculo comenzó. Los números se sucedían uno tras otro arrancando el aplauso encendido de un público entregado que levantó unánimemente las manos cuando el artista reclamó un voluntario para colaborar en su siguiente actuación. Una joven rubia y sonriente fue la elegida. Subió decidida al escenario y entre bromas y risas el mago la colocó frente a una diana diminuta preparándose para lanzar sobre ella el primero de los cinco sables que habrían de atravesarla, en medio de un silencio absoluto de respiraciones contenidas. Un instante después un grito inesperado, triste y brutal, rompió en mil pedazos la magia de la noche. Las luces se apagaron, el telón cayó de golpe y el ilusionista se volatilizó en el aire dejando tras de sí cientos de expresiones atónitas, incapaces de adivinar si lo allí sucedido fue sueño o realidad.


    
   Microrrelato para los Viernes Creativos de elbicnaranja.wordpress.com inspirado en la fotografía de Rosa Fuster Serquera.



viernes, 8 de julio de 2016

Sin destino


     El tren abandona lentamente la estación mientras en sus vagones se acomodan los últimos viajeros, listos para emprender un camino que adivinan largo e incierto. Espectros silenciosos sobrecogidos por el frío y la desolación de esta noche sin luna a la que han sido arrojados, se despiden con una mirada de tristeza infinita del mundo que dejan tras ellos.
Inmóvil en el andén, una joven lo observa alejarse. Un leve brillo en sus ojos traiciona las lágrimas que se resiste a derramar, consciente de que de nada sirve llorar lo que no fue y de que, diluido entre la bruma de sus miedos y silencios, se desvanece para siempre y sin remedio el tren de las oportunidades perdidas. 


     
   Microrrelato inspirado en la fotografía de Vivian Maier propuesta por la revista digital Valencia Escribe.

jueves, 7 de julio de 2016

Deprimido


     Ya nadie cree  en los fantasmas y así no hay manera de trabajar. A pesar de todo, yo soy un profesional y lo sigo intentando. Cada noche empleo mi mejor repertorio: apariciones espectrales, rechinar de dientes, entrechocar de cadenas, espeluznantes chirridos... Pero, ya digo, no hay manera. Nadie me toma en serio. Por eso, esta mañana, en un último intento por recuperar la confianza perdida, decidí cambiar de táctica y, oculto bajo la alfombra, esperé estratégicamente el momento oportuno para materializarme lentamente de la nada. Y ¿qué dirán qué pasó?, ¿gritos?, ¿desmayos?, ¿escalofríos de terror, quizá?. ¿No me dirán que no hubiera sido ésa la reacción lógica de cualquier persona en su sano juicio?. Pues ya ven que no. A las pruebas me remito. En cuanto posé, tímidamente pero con toda la ilusión del mundo, mi mano sobre la alfombra no sé qué extraña idea atravesó la mente de esa horrible mujer que sin pensárselo dos veces desenfundó la aspiradora y en un santiamén acabé desmembrado en el interior de aquel artefacto del demonio. En fin, que todo me sale mal y ya no sé qué pensar. Estoy al borde del ataque de nervios y tal vez no me viniera mal algo de ayuda psicológica para superar tanto fracaso. Lo he pensado mucho, no crean, o mato al psicólogo de un susto o sana mi ego maltrecho. Ambas opciones resolverían mi problema pero ocurre que en este mundo de ultratumba nadie sabe guardar un secreto y me da tanta vergüenza...


    
   Microrrelato inspirado en la fotografía de Achraz Baznani propuesta por la revista digital Valencia Escribe.