Subir de nuevo a la habitación tras un paseo por el jardín, sentarse muy
juntos tomados de la mano frente a una ventana de visillos blancos por la que
se filtra con dulzura el último sol de la tarde, hacerla sonreír con las
historias que inventa cada día para ella luchando por llenar el vacío de
recuerdos en que vive. Así pasa los días, arropado por la complicidad
encandilada de cuantos imaginan su historia, consciente de que nunca fue tan
feliz como con esta desconocida que el destino puso en su camino para
convertirle en protagonista de un amor que, sólo él lo sabe, nunca existió.
Microrrelato enviado al concurso "Relatos en Cadena" del programa
La Ventana de la Cadena Ser.
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