lunes, 16 de marzo de 2020

Con las botas puestas


Ahora me llevan a mí pero ya es tarde
Bertold Bretch

Lo habían traicionado. Un fogonazo de lucidez le reveló la gravedad de lo ocurrido y una oleada de angustia empapó su cuerpo en sudor. La guardia cósmica interceptaba su camino, rodeaba por ambos lados al Atlantis y amenazaba destruir la nave si el capitán no deponía su actitud. «¡Qué ingenuo!», musitó él con desaliento. Había creído, al divisar los primeros escuadrones, que acudían en su ayuda, que eran la respuesta a la llamada de socorro que el radiotransmisor había estado lanzando sin pausa desde que iniciaron la misión. Pero no. Las patrullas policiales llegaban cargadas de malos presagios y una advertencia descarnada y feroz latía entre sus haces de luz.

martes, 10 de marzo de 2020

El final del affaire. Graham Greene - Reseña




Cuando uno no ve la desdicha no cree en ella

Reeditada en 2019 por Libros del Asteroide, "El final del affaire" es la que suele ser considerada mejor novela de Graham Greene y también, al parecer, una de las más autobiográficas del autor. Ambientada en el Londres de la Segunda Guerra Mundial, la trama narra la relación amorosa que Maurice Bendrix, mediocre novelista sin ningún éxito literario hasta el momento, mantiene durante unos meses con  Sarah Miles, esposa de un alto funcionario amigo suyo. Pasado el tiempo y ya concluida la aventura, Bendrix tratará de reconstruir lo sucedido y hallar explicación a un abandono para el que no encuentra motivo.

sábado, 7 de marzo de 2020

Y te marchas con el alba



¡Oh estrellas, y sueños, y delicada noche!
¡Oh noche y estrellas, volved!
¡Y escondedme de la luz hostil
que no calienta, sino que quema!
Emily Brontë

Noche tras noche, en ese vago espacio que la vigilia del sueño separa, tu sonrisa invoco. Es entonces, en tan inasible frontera, tenue trasluz de una realidad desdibujada, que un repentino chispazo de emoción −¡oh, conjuro feliz!− mi mundo ilumina. Sueño contigo, bello espejismo siempre inalcanzable. Estás en mí. Escondida en algún rincón de mi cabeza. Una sombra del pasado. Un duendecillo burlón que se ríe de mí y no se deja atrapar aunque, a veces... sí, por un momento, casi creo a veces poder sujetarte. Luego te desvaneces, la magia desaparece y el día comienza. Llora el poeta su dolor. Sangran sus versos.





Texto para el reto "Homenajeando autoras" propuesto desde el blog "Nosotras que escribimos".

jueves, 5 de marzo de 2020

Alas de cristal




¿Qué saben los sueños de límites?
A.E.

«Las damas no saltan rejas, niña», la voz de la abuela Mary tronó con severidad en su cabeza y lo inoportuno del recuerdo la hizo sonreír. «¡Pobre abuela! −pensó mientras se inclinaba levemente hacia la izquierda para mirar por la ventanilla−, ¡si pudiera verme ahora...!». El cielo estaba sereno y cuajado de estrellas. Pronto amanecería. Contempló el inmenso espacio que tenía frente a sí y un sentimiento de grandeza y libertad se adueñó de su espíritu. Todo en torno a ella era vacío y silencio, aislada por completo como estaba del ruido y la vanidad, ajena a un mundo que la adoraba, que tenía rendido a su valor, a su inteligencia, a su encanto. Frágil excepción de un tiempo −tiempo de hombres− donde la independencia femenina no existía y su reclamo era objeto de burla

Pero por algún motivo ella lo había logrado. Demostrar a ese mundo ingrato su talento había sido siempre su obsesión y lo había logrado. Un incontrolable anhelo de aventura latía en su corazón, tóxico como un veneno: ir donde nadie había ido, hacer lo que nadie había hecho. Sin  importar el riesgo. Sin importar el precio.

El parpadeo intermitente de una alarma en el panel de control deshiló el curso de sus pensamientos y la trajo de vuelta a la realidad. El combustible se agotaba con rapidez y el islote donde debía repostar antes de alcanzar Australia aún no aparecía. Conectó con inquietud el micrófono del radiotransmisor e intentó contactar con el Itasca, el viejo guardacostas que había de guiarla en la operación de aterrizaje:

⸺Altitud trescientos metros. Volando norte-sur. Determinen posición.

⸺ ...

Electra volando norte-sur. Repito: determinen posición.

El silencio al otro lado de la radio resultaba atronador. Se había desviado de su rumbo, ninguna frecuencia emitía señal y no hallaba referencia que pudiera orientarla.

Perdida entre el azul (tan oscuro a esa hora todavía muy temprana) del cielo y el océano, una mezcla de miedo y de placer se apoderó de ella. El futuro no existía. Solo el vuelo. Y la gloria. Y la alegría del aviador.  

Circunnavegar el mundo a través del Ecuador era algo que nadie, ni mujer ni hombre, había intentado jamás. California, Florida, Puerto Rico, Venezuela, África, el Mar Rojo, Pakistán, Birmania, Indonesia... Había recorrido ya más de treinta y cinco mil kilómetros. Apenas restaban otros doce mil, un par de etapas, poco más. Casi rozaba el triunfo. Estaba a su alcance. Lo tenía tan cerca...

El amanecer la sorprendió con su caleidoscopio de colores y cambios de luz mientras a lo lejos se formaba una tormenta. Un denso banco de nubes grises e ingrávidas flotaba en el horizonte y corría veloz hacia ella.

Insistió de nuevo:

Electra volando hacia Howland Island. Combustible agotado. ¿Pueden oírme?

⸺...

⸺¡¿Puede alguien oírme?!

Una sonrisa triste, un raro gesto mitad insolencia mitad desamparo, asomó a sus labios. Había intentado lo imposible y había perdido. No se arrepentía. La aviación había sido siempre su pasión, una experiencia única, romántica, trascendente; un afán que la atravesó como un flechazo y marcó sin remedio el rumbo de su vida. Preparada en todo momento para lo imprevisto, acostumbrada a lo inesperado, coqueteaba sin escrúpulos, día tras día, con el riesgo y la aventura. Era feliz. Y si atreverse significaba morir, entonces moriría.

«No, las  damas no saltan rejas, abuela −musitó mientras el Electra se desvanecía despacio entre la niebla−, atraviesan océanos, ganan mundos y conquistan cielos».

En algún lugar del Pacífico, una mañana de julio de 1937, la reina de las nubes, Amelia Earhart, se adentraba entre las brumas del enigma y la leyenda. Aún arrastra el viento la  huella de su estela. Y su nombre silba con el alba a las estrellas. 


Relato publicado en la Antología "Cada vez más iguales". Valencia Escribe. Octubre 2020.


domingo, 1 de marzo de 2020

Lo que el viento se llevó. Margaret Mitchell - Reseña



Dios es testigo de que nunca volveré a pasar hambre

Galardonada en 1937 con el premio Pulitzer de novela (única que escribiría su autora, la periodista Margaret Mitchell) y uno de los mayores best-sellers de la historia de la literatura, es "Lo que el viento se llevó" retrato perfecto de un mundo que agoniza, de un modo de vida, el de los estados americanos del sur, condenado a desparecer tras la guerra civil que durante cuatro largos años (1861-1865) mantuvo enfrentados norte y sur.
Estructurada en cinco partes, la narración aborda la vida de la familia O´Hara, dueña de una rica plantación (Tara) en el estado de Georgia, durante los convulsos años de la guerra y la posguerra y más allá de su conocidísimo argumento: del amor frustrado entre Scarlett y Ashley, de la dulzura e inagotable comprensión de Melanie con quien él acabará casándose o de la desfachatez y cínico oportunismo del capitán Butler, recorre meticulosamente  la historia de los Estados Unidos durante esos años.

sábado, 15 de febrero de 2020

Cicatrices


«A Dios pongo por testigo», maldecía Escarlata O'Hara entre las ruinas de Tara. «A Dios pongo por testigo», musitó también Aurora frente al televisor. Una lluvia menuda e intensa caía al otro lado del cristal y un aroma fresco a tierra mojada llenaba el aire. Secó una lágrima atrapada en sus pestañas y se acercó a la ventana. «¡Por fin! − suspiró mientras miraba la lluvia caer.− ¡Por fin!». Había conjurado esa noche un fantasma y una sensación agridulce invadía su alma. Lo había logrado. Una etapa de su vida se cerraba para siempre y comprobó con sorpresa cómo el alivio ganaba la partida a la melancolía. Se había enfrentado a Alberto sin llanto ni reproches. Había sido capaz. Al verlo plantado frente a ella suplicando su perdón, algo se le había roto dentro, algo definitivo que la removió con sentimientos que no había experimentado en mucho tiempo.

domingo, 9 de febrero de 2020

Mujer en el espejo



«Espejito, espejito...», se burló de sí misma frente a su reflejo. Observó un instante su imagen con sarcasmo, ajustó la peluca que disfrazaba de platino su cabello y retocó el maquillaje desteñido en sus facciones. Al otro lado del cristal, unos ojos duros y apagados, enfermos de sufrimiento y de vergüenza, la juzgaban inmisericordes. Tropezó con la mueca que tensaba sus labios, examinó sin piedad los surcos que recorrían su rostro, las ruinas de una juventud y una belleza enterradas vivas en decenas de sórdidos moteles, en bruscos despertares de sueños agitados, en secretos desengaños de mil esperanzas calladas..., y un pellizco de tristeza la removió por dentro.

domingo, 2 de febrero de 2020

Rebelión en la granja. George Orwell - Reseña


Si la libertad significa algo, es el derecho de decirles a los demás lo que no quieren oír
G.O.

Una noche el viejo cerdo Mayor, uno de los habitantes de la llamada Granja Manor, tiene un sueño, casi una premonición, que al despertar decide compartir con sus compañeros. Reunidos todos en un extremo del granero principal, a salvo de la mirada del señor Jones (propietario de la granja), una vez acomodados y captada su atención, comienza a hablarles del utópico mundo que soñó: un mundo donde todos los animales serían libres e iguales, lejos de la injusticia y el despotismo con que el ser humano los ha tratado siempre, del sometimiento a que se encuentran atados y de la necesidad para lograrlo de rebelarse en algún momento contra tales ataduras. Sus palabras llenan de inmediato a todos de esperanza haciéndoles pensar que una vida nueva y mejor, más justa, libre de la tiranía y del yugo del hombre, tal vez sea posible.

sábado, 1 de febrero de 2020

Reto "Todos los clásicos grandes y pequeños " ─ Inquilinas Netherfield



Propone el blog "Las Inquilinas de Netherfield" un nuevo reto literario con varios niveles y sugerencias de lectura. El plazo para inscribirse finaliza el 29 de febrero y este es el enlace a las bases.
Cada nivel consiste en leer y reseñar cinco obras clásicas (considerando como tales las publicadas con anterioridad al año 1980) con la siguientes condiciones:

IV Reto Nos Gustan los Clásicos ─ Un lector indiscreto



De nuevo me sumo este año al reto de lectura propuesto por el blog "Un lector indiscreto". Se trata de leer durante el año un mínimo de siete obras clásicas (considerando como tales las publicadas con anterioridad al año 1980) y reseñarlas en el propio blog, debiéndose publicar asimismo una entrada como esta para dar publicidad al reto. El plazo para inscribirse finaliza el 29 de febrero.