Yo la amaba...
"Todas las penas pueden soportarse si se convierten en una historia". Isak Dinesen.
domingo, 21 de enero de 2018
Cartas de amor - Reseña
jueves, 11 de enero de 2018
Reto "Serendipia recomienda 2.018"
lunes, 8 de enero de 2018
La leyenda del payaso triste
sábado, 6 de enero de 2018
Amarga traición
Desamparados,
incrédulos, atónitos ante la situación en que se encuentran, no entienden qué
motivo eclipsó su magia, porqué dejaron de ser centro de atención, de recibir
alabanzas, apresar miradas, para hallarse ahora, roto el hechizo, inmersos en
semejante oscuridad. ¿Qué ocurrió?, se preguntan con espanto, ¿cómo es que los
abandonaron en ese inhóspito lugar?
Y
están tan asustados... Amontonados unos sobre otros, tristes, sin consuelo.
«Nuestro
tiempo ha pasado ─tintinea al fin una vieja campanilla con dulzura─ pero no
temáis, regresarán. Siempre regresan a buscarnos».
Y
con esa promesa guardada en el alma, estrellas, guirnaldas, angelotes... se
acurrucan todos bien juntos en la caja, al fondo del armario, y cierran los
ojos. Hoy los abandonan a su suerte pero otras manos los devolverán luego a la
vida. Alguien ─alegría en los labios, ilusión en las pestañas─ los rescatará
finalmente del olvido para tintar de colores y hacer brillar con ternura los
días más bonitos del invierno.
lunes, 1 de enero de 2018
Cuento de Navidad
El día en el parque de atracciones había sido largo y agotador. Monótono como todos los de aquella semana maldita. Almibarado hasta la náusea. Un día más. Un día como otro cualquiera, vaya. Y, por más que me esfuerce, no soy capaz de recordar nada especial, la más nimia diferencia que hiciera presagiar lo que estaba a punto de ocurrir.
Yo fui la única culpable, lo reconozco, pero no esperen de mí arrepentimiento. A estas alturas del cuento ya deberían saber que nunca fue ese mi punto fuerte.
En fin, creo simplemente que mi proverbial paciencia se agotó de golpe y, bueno, tal vez estuviera un poco celosa, no lo niego. Tantos pequeñines galopando felices, gira que te gira en los caballitos de la noria, tanta sonrisa manchada de algodón de azúcar, tanta navideña ingenuidad, tanta candidez, tanto osito de peluche... ¡Agh!
jueves, 28 de diciembre de 2017
El espíritu del lago
Guarda el bosque una leyenda de soledades y melancolías, de amores contrariados y corazones rotos, de dolor y muerte, de llanto y desolación. Cuentan que, entre las cristalinas aguas del lago que al borde de la ladera brilla, incorpóreo como ellas, fugaz y transparente, un espíritu de mujer habita. Unos ojos verdes, embrujadores y tristísimos que, de cuando en cuando, entre esas aguas se divisan. Ojos que una traición de amor lloran sin consuelo, que, esperanzados y pacientes, ingenuos e inocentes, al amparo de la noche y de sus sombras, al traidor esperan, tal vez lo amen todavía. Solo a los llorosos sauces, a los álamos centenarios, a la brisa suave y la espectral neblina, en noches de luna llena su secreto revelan, junto a ellos lloran su infeliz destino y, solo a ellos, sin palabras, hablan de su herida.
lunes, 25 de diciembre de 2017
Tiempo de ilusión
La
aurora barre despacio el rastro de la noche mientras en su ventana, una mujer contempla
la escarcha que a esa hora soñolienta brilla todavía en los tejados. Un
destello de felicidad la asalta por sorpresa. Y de inmediato ─sonrisa en los
labios, ojos inocentes y burlones─, todo lo olvida: los años que corren sin
remedio, el cansancio, el frío, el futuro tan incierto... Raudos sus miedos se
deshacen, atenta al latido en su pecho de algo hace mucho (demasiado) tiempo
olvidado. Tierna y poderosa, sacude su alma la magia de la Navidad.
lunes, 18 de diciembre de 2017
Wendy
Su
tiempo se agotó, la magia se desvanece en el aire con dulzura y ya se advierte
próximo el momento de marchar. Aunque... Tal vez... ¿Y si al fin no fuera
necesario? ¿Y si fuera posible esquivar la partida?
Entre el deber y la esperanza, la niña se debate indecisa mientras, a lo lejos, la luz de una ventana para ella siempre abierta aguarda con paciencia su regreso. Al oído un rumor de campanillas, un susurro muy dulce y muy bajito que dolorido le murmura: «Nunca jamás olvides». Un dedal sobre su pecho, cerca, muy cerca, del corazón. Para siempre en su recuerdo, un muchacho de sonrisa pícara y valiente que a duras penas oculta el dolor que sus ojos gritan. Y una despedida: «Segunda estrella a la derecha, ya sabes, todo recto hacia la mañana. Siempre allí te esperaré».
domingo, 17 de diciembre de 2017
Cuando llega el invierno
Nieva.
La noche cae sobre la ciudad. Ningún astro brilla en el cielo y la temprana
oscuridad del invierno todo lo invade. Una atmósfera húmeda y fría sin piedad
hiela el mundo con su soplo glacial.
Por
las calles nevadas un hombre, apenas un fantasma, camina. Cabizbajo y lento,
triste boceto de sí mismo, abotonado hasta el cuello el chaquetón, solapas
levantadas, surcos en la frente, cicatrices en el alma...
Solo
a las sombras confía su pena y a la gélida noche un chispazo de luz implora en
ocasiones sin quererlo.
Engullen
sus pasos las aceras: indiferentes, solitarias, blanquísimas. Hasta que de
pronto algo quiebra el silencio y se detiene. Agita la cabeza. Intenta una
sonrisa.
El
eco lejano de un rumor de campanillas ─notas perdidas de una sinfonía hace ya mucho
olvidada─, el gemir del viento ha
llevado a sus oídos en sus ráfagas.
Navidad.
Es Navidad, con asombro este hombre sin nombre advierte de pronto. Y
recuerda...
Tras
los cristales empañados de algunos balcones, caldeados hogares ahora adivina y la
memoria de otro tiempo de antiguas lágrimas y melancolía infinita sus ojos
grises desborda de ternura.
Abandonado
en un mundo inmenso y oscuro, un corazón desengañado y por amor herido, atisba
un instante la felicidad y prosigue su camino.









