domingo, 21 de enero de 2018

Cartas de amor - Reseña


Yo la amaba...

Ha sido "Cartas de amor", obra escrita en 1988 por el dramaturgo norteamericano A.R. Gurney, la elegida por Julia Gutiérrez Caba para, junto a Miguel Rellán y bajo la dirección de David Serrano, regresar tras casi quince años de ausencia de nuevo al teatro.
 Sobre un escenario fijo, dos inmensos actores, la voz y la palabra dando vida y emoción a la historia de un amor latente en unas cartas que del tiempo y el olvido resguardan las esperanzas, los sueños, las alegrías, las decepciones, las heridas, los fracasos... las ilusiones compartidas siempre desde la distancia y durante más de cincuenta años por dos enamorados que muy brevemente alcanzarán a materializar su amor. 

jueves, 11 de enero de 2018

Reto "Serendipia recomienda 2.018"


Por primera vez participo este año en el reto de lectura propuesto por Mónica Gutiérrez Artero (Serendipia). El reto consiste en que cada participante recomiende  tres libros no muy conocidos y previamente reseñados en su blog añadiendo una entrada como esta y enlazando las reseñas correspondientes. En una segunda fase habrá que elegir tres de los libros recomendados por el resto de participantes, leerlos y reseñarlos en el propio blog.

lunes, 8 de enero de 2018

La leyenda del payaso triste


No sé por qué sucede pero sí lo que muchos de vosotros veis en mí. Con absoluta claridad lo percibo cada noche cuando, terminada la función, oscuro y ya vacío el escenario, algo preso todavía de mi propio personaje, siento como esquivan vuestros ojos los míos si por azar un instante con ellos se cruzan, como un extraño pudor (¿tal vez compasión?) de inmediato entonces ruboriza vuestro semblante.
 Es la leyenda que consigo arrastran todos los payasos del mundo: chanzas, carcajadas, ropas de colores o estridente maquillaje que sin duda (sospechan todos) un corazón herido apenas un instante disfrazan.
Tanto y tanto esta fábula se extendió que imposible resulta ya negarla.

sábado, 6 de enero de 2018

Amarga traición


Desamparados, incrédulos, atónitos ante la situación en que se encuentran, no entienden qué motivo eclipsó su magia, porqué dejaron de ser centro de atención, de recibir alabanzas, apresar miradas, para hallarse ahora, roto el hechizo, inmersos en semejante oscuridad. ¿Qué ocurrió?, se preguntan con espanto, ¿cómo es que los abandonaron en ese inhóspito lugar?

Y están tan asustados... Amontonados unos sobre otros, tristes, sin consuelo.

«Nuestro tiempo ha pasado ─tintinea al fin una vieja campanilla con dulzura─ pero no temáis, regresarán. Siempre regresan a buscarnos».

Y con esa promesa guardada en el alma, estrellas, guirnaldas, angelotes... se acurrucan todos bien juntos en la caja, al fondo del armario, y cierran los ojos. Hoy los abandonan a su suerte pero otras manos los devolverán luego a la vida. Alguien ─alegría en los labios, ilusión en las pestañas─ los rescatará finalmente del olvido para tintar de colores y hacer brillar con ternura los días más bonitos del invierno.

lunes, 1 de enero de 2018

Cuento de Navidad


El día en el parque de atracciones había sido largo y agotador. Monótono como todos los de aquella semana maldita. Almibarado hasta la náusea. Un día más. Un día como otro cualquiera, vaya. Y, por más que me esfuerce, no soy capaz de recordar nada especial, la más nimia diferencia que hiciera presagiar lo que estaba a punto de ocurrir. 

Yo fui la única culpable, lo reconozco, pero no esperen de mí arrepentimiento. A estas alturas del cuento ya deberían saber que nunca fue ese mi punto fuerte.

En fin, creo simplemente que mi proverbial paciencia se agotó de golpe y, bueno, tal vez estuviera un poco celosa, no lo niego. Tantos pequeñines galopando felices, gira que te gira en los caballitos de la noria, tanta sonrisa manchada de algodón de azúcar, tanta navideña ingenuidad, tanta candidez, tanto osito de peluche... ¡Agh!

jueves, 28 de diciembre de 2017

El espíritu del lago


Guarda el bosque una leyenda de soledades y melancolías, de amores contrariados y corazones rotos, de dolor y muerte, de llanto y desolación. Cuentan que, entre las cristalinas aguas del lago que al borde de la ladera brilla, incorpóreo como ellas, fugaz y transparente, un espíritu de mujer habita. Unos ojos verdes, embrujadores y tristísimos que, de cuando en cuando, entre esas aguas se divisan. Ojos que una traición de amor lloran sin consuelo, que, esperanzados y pacientes, ingenuos e inocentes, al amparo de la noche y de sus sombras, al traidor esperan, tal vez lo amen todavía. Solo a los llorosos sauces, a los álamos centenarios, a la brisa suave y la espectral neblina, en noches de luna llena su secreto revelan, junto a ellos lloran su infeliz destino y, solo a ellos, sin palabras, hablan de su herida.

lunes, 25 de diciembre de 2017

Tiempo de ilusión


La aurora barre despacio el rastro de la noche mientras en su ventana, una mujer contempla la escarcha que a esa hora soñolienta brilla todavía en los tejados. Un destello de felicidad la asalta por sorpresa. Y de inmediato ─sonrisa en los labios, ojos inocentes y burlones─, todo lo olvida: los años que corren sin remedio, el cansancio, el frío, el futuro tan incierto... Raudos sus miedos se deshacen, atenta al latido en su pecho de algo hace mucho (demasiado) tiempo olvidado. Tierna y poderosa, sacude su alma la magia de la Navidad.

lunes, 18 de diciembre de 2017

Wendy


Su tiempo se agotó, la magia se desvanece en el aire con dulzura y ya se advierte próximo el momento de marchar. Aunque... Tal vez... ¿Y si al fin no fuera necesario? ¿Y si fuera posible esquivar la partida?

Entre el deber y la esperanza, la niña se debate indecisa mientras, a lo lejos, la luz de una ventana para ella siempre abierta aguarda con paciencia su regreso. Al oído un rumor de campanillas, un susurro muy dulce y muy bajito que dolorido le murmura: «Nunca jamás olvides». Un dedal sobre su pecho, cerca, muy cerca, del corazón. Para siempre en su recuerdo, un muchacho de sonrisa pícara y valiente que a duras penas oculta el dolor que sus ojos gritan. Y una despedida: «Segunda estrella a la derecha, ya sabes, todo recto hacia la mañana. Siempre allí te esperaré». 

domingo, 17 de diciembre de 2017

Cuando llega el invierno


Nieva. La noche cae sobre la ciudad. Ningún astro brilla en el cielo y la temprana oscuridad del invierno todo lo invade. Una atmósfera húmeda y fría sin piedad hiela el mundo con su soplo glacial.

Por las calles nevadas un hombre, apenas un fantasma, camina. Cabizbajo y lento, triste boceto de sí mismo, abotonado hasta el cuello el chaquetón, solapas levantadas, surcos en la frente, cicatrices en el alma...

Solo a las sombras confía su pena y a la gélida noche un chispazo de luz implora en ocasiones sin quererlo.

Engullen sus pasos las aceras: indiferentes, solitarias, blanquísimas. Hasta que de pronto algo quiebra el silencio y se detiene. Agita la cabeza. Intenta una sonrisa.

El eco lejano de un rumor de campanillas ─notas perdidas de una sinfonía hace ya mucho olvidada─,  el gemir del viento ha llevado a sus oídos en sus ráfagas.

Navidad. Es Navidad, con asombro este hombre sin nombre advierte de pronto. Y recuerda...

Tras los cristales empañados de algunos balcones, caldeados hogares ahora adivina y la memoria de otro tiempo de antiguas lágrimas y melancolía infinita sus ojos grises desborda de ternura.

Abandonado en un mundo inmenso y oscuro, un corazón desengañado y por amor herido, atisba un instante la felicidad y prosigue su camino.  

viernes, 1 de diciembre de 2017

Quimera


Mi vida siempre estuvo hecha de apariencias más que de verdades. Es cuanto puedo decir. Nadie en mi alma se adentró jamás y, sin embargo, mucho de mí todos hablaron. Cuentan que alguna vez fui la casquivana musa de un pintor de escaso ingenio y muchos aires de grandeza, que el corazón de un  joven músico −inclemente como siempre fui− en mil pedazos un mal día destrocé, que una leyenda de amores contrariados, de cuando en cuando, a mis ojos se asoma y un mundo de secretos arrastra mi sonrisa. Un juguete en manos del azar, caprichoso y enigmático: tan sólo eso es lo que he sido. Y nada importa lo que digan. Atraparme, no podrán jamás. Soy misterio, embrujo, fantasía... un suspiro, un anhelo, una ilusión... El más dulce verso escapado de labios de un poeta. Un bello sueño que sólo entre tus sueños habita.