domingo, 20 de mayo de 2018

Una tarde de primavera



Bernardo Gómez perdió la cabeza una tarde de primavera. Hacía calor y un aroma dulce a vainilla y miel flotaba en el aire. Bernardo Gómez no lo notó. Caminaba como un autómata hacia el trabajo, puntual, catalogando en su mente −urgentes, muy urgentes, extremadamente urgentes− las tareas amontonadas sobre su mesa, las llamadas telefónicas que habría de atender aquella misma tarde sin más dilación, los informes de cuentas aún por revisar... Era Bernardo Gómez un hombre en extremo responsable, grave, prudente, concienzudo, un mago de las finanzas, el valor en alza de la empresa, el hombre del momento, ese hombre que acapara siempre las miradas ante cualquier problema o difícil situación. Pero era también −no resulta arriesgado en exceso decir a causa de todo ello− un hombre gris, un hombre gélido, aburrido, triste y ceniciento, incapaz de percibir el dulce aroma a vainilla y miel que algunas tardes de primavera, cálidas y particularmente luminosas, flota en el aire.
   Así pues, enfrascado en sus pensamientos como andaba, sin presagio alguno que lo advirtiera de lo que a punto estaba de ocurrir en ese momento, dobló Bernardo Gómez la última esquina que lo separaba de su destino. Y en ese recodo del camino, justo en ese recodo, su cabeza para siempre se perdió. No lo supo de inmediato. Fue por los guiños cómplices, por algún cuchicheo malévolo, por la extrañeza en los rostros de quienes con él se cruzaban, que lo advirtió. Tarde. Entre el miedo y la esperanza, con tremendo desconcierto, sintió Bernardo Gómez latir su corazón. Demasiado tarde. Una emoción extraña, desconocida, lo había ya apresado sin remedio.
Atónito y desamparado, tras una sombra de ojos negros, cuentan que un hombre sin cabeza recorre desde entonces noche y día la ciudad. Busca, sin hallarla, una sonrisa. Aquella que a la vuelta de una esquina, un  instante con dulzura lo acunó. Aquella que, sin saber lo que robaba, continuó ligera y despreocupada su camino y, de inmediato, lo que con ella se llevaba olvidó.



Relato publicado en la Antología del Tintero de Oro "Ahora que nadie nos oye". Diciembre 2018.
        

56 comentarios:

  1. Así, "sin presagio alguno" es como se pierde la cabeza, el cuerpo o la vida. Muy bien.

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  2. Hola, Marta.
    ¡A saber cuántos hay como Bernardo Gómez! Un cierto olor a vainilla se desprende primaveral entre la esencia de éste relato. Un abrazo.

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  3. Un relato precioso, Marta, y diría que también muy original, travieso, divertido, con un toque de advertencia para los que viven solo para los asuntos que pueden ser gobernados por una cabeza. Creo que Bernardo Gómez, de tan serio y estirado, no estaba inmunizado a prueba de sonrisas irresistibles.

    Me ha encantado, de las cosas que más me han gustado desde que te leo. ¡Enhorabuena! :))

    Un beso de domingo.

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  4. Más que original, genial, Marta. A veces, perder la cabeza es lo mejor que a uno le puede ocurrir, si a cambio siente latir su corazón. Lo malo es que esa pérdida no tenga una recompensa y solo sea eso: una pérdida.
    Huelga decir que este relato me ha encantado, y no solo por la historia en sí, el fondo, sino por la forma magnífica de narrarla.
    Un abrazo.

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    1. Muchísimas gracias, Josep. Me dejas sin palabras... Generosísimo tu comentario. Me alegro un montón de que te haya gustado 😉

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  5. Un relato en extremo original, contado de un modo desenfadado, fantástico sin que se note. Una pequeña historia en la cual la voz narrante nos muestra el drama humano de la escisión entre la razón y la emoción, un relato en el que no se abre juicio, no se toma partido por ninguna de ellas. Pero hay indicios en el desenlace que nos llevan a pensar que el personaje ha perdido lo menos valioso que tenía. Mis felicitaciones, Marta, un texto hermoso.
    Ariel

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    1. Muchísimas gracias, Ariel. Precioso lo que me dices siempre.

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    2. Me he alegrado mucho al saber de tu mención en el concurso del tintero. Precioso relato es el que has presentado. Te mando mis más cálidas felicitaciones. ¡Que lo disfrutes, Marta!
      Ariel

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    3. Ay,Ariel, muchas gracias! Ha sido una sorpresa fantástica que no esperaba, la verdad. Muy muy contenta 😉

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  6. Me ha gustado tu relato Marta, era un hombre tan preocupado de sus negocios que no sabía salir a la calle sin llevarse la preocupaciones con él y por eso perdió su cabeza. Suerte en el concurso. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias M.Carmen. Muy contenta porque te haya gustado. Un beso.

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  7. Hola Marta me gustó mucho el relato, el primer párrafo ya es redondo, lo dice todo con pocas palabras. Perder la cabeza y tomar conciencia de la sonrisa del corazón. Buen mensaje nos dejas, además de una prosa y un final de poema. Un abrazo

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    1. Mil gracias, Emerencia. Precioso tu comentario. Un beso.

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  8. Me estremeció el relato.La razón y la emoción...dos grandes temas... y en el medio una triste persona que no puede ser feliz.Felicitaciones y aplausos...... un gran cariño

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    1. Muchas gracias, Graciela. Me alegro mucho de que te haya gustado. Un beso.

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  9. No es de extrañar que alguien que olvida una parte (en este caso la emoción) termine perdiendo la otra. A pesar de la infelicidad que transmite el protagonista me ha parecido un relato divertido, y también muy original. Mucha suerte en el concurso!! Un abrazo.

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  10. Hola Marta, un precioso relato, escrito con tu estilo tan bonito. El pobre Bernardo, siempre enfrascado en sus cuentas, en su triste y gris vida no escapó al mágico toque de una sonrisa, tan fugaz, tan delicada, tan inusual para él. Me ha encantado. Te felicito y te envio un abrazo.

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  11. No perdió el pobre Bernardo algo muy valioso, porque nunca llegó a tenerlo. Y es que tendemos a olvidarnos de las cosas que en la vida merecen la pena de verdad y suele pasar que cuando nos damos cuenta de ello es ya demasiado tarde. Tu relato es un reflejo del hombre actual, devorado por la vorágine de una sociedad que se olvida de que en algún lado, alguna vez, tuvimos un corazón. Muchas suerte en el Tintero, Marta. Un abrazo.

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    1. Cabeza y corazón siempre en lucha... Muchas gracias, Jorge.

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  12. Una historia singular, muy bien contada, a medio camino entre el primaveral romanticismo y el surrealismo mágico. A destacar el acusado contraste entre el gris y frío Bernardo del principio y ese encuentro cálido y luminoso que le hizo perder la cabeza transformándolo en una especie de fantasma errante.
    Suerte en el concurso de El Tintero.
    Un abrazo, Marta.

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    1. Mil gracias, Paco. Me alegro muchísimo de que te haya gustado y me gusta mucho lo que dices del surrealismo mágico. Un beso.

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  13. Gracias, Marta, por participar con este relato en EL TINTERO DE ORO. Un abrazo y suerte!

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  14. Precisa descripción la de Bernardo. Perfecto pero gris y, sin apenas percatarse, pierde la cabeza.

    Mucha suerte en el Tintero, Marta. Me ha gustado.

    Un beso.

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  15. Me ha encantado este relato Marta, acabo de terminarlo de leer y quería decírtelo Marta. De los que he leído hasta ahora uno de los que más me ha gustado. Muy muy buen trabajo compañera.

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    1. ¿Sí? Pues no sabes cómo me alegra que me digas eso. Un beso, Isabel.

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  16. Muy buen relato.El final es estupendo.Saludos.

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  17. Me encantaron la dulzura y originalidad de tu historia. Así como tu excelente manejo del lenguaje. Suerte.

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    1. Generosísimo tu comentario, Beba. Muchísimas gracias.

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  18. Precioso relato, lleno de alegoría y con mucha moraleja. Me ha recordado al realismo mágico.
    Mucha suerte en el Tintero, aunque creo que no te hace falta a tenor de lo bueno que es tu texto.
    Un saludo.

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  19. Hola Paloma. Cuánto me alegro de que te haya gustado! Un beso.

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  20. Muy bueno Marta, el perder la cabeza ante la inmensidad de la vida es una realidad que muchos sufren y encontrarla luego es complicado.
    Suerte en el concurso El Tintero de Oro.
    Un abrazo
    Puri

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  21. Que preciosidad! Sencillo y agudo, como son casi todas las cosas buenas. Te felicito por el relato, me ha gustado mucho el tono y la resolución. Y muy hábil el uso de lana imagen de cabecera para amagar el tiro en dirección contraria. 😉
    Un saludo, nos leemos!

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  22. Hola Sergio. Muchísimas gracias. Qué generoso tu comentario. Me alegro un montón de que te haya gustado 😉

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  23. Cuando una presencia hechizante te hace perder la cabeza ya no tienes más remedio que pedir a los dioses que te dejen permanecer al lado de aquella que te robó la cordura e hizo que bebieras vientos y tempestades por ella.
    Bonita forma de contarnos como se enamoró el protagonista.
    Un beso y suerte, compañera.

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  24. Y bonito tu comentario. Muchas gracias, Francisco.

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  25. Un relato con un mensaje y una hermosa forma. Al final es pura prosa poética, a mi entender.
    Un abrazo, Marta y suerte.

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  26. Hola Marta,
    Muy buen relato, me ha gustado la originalidad del contenido. el tiempo que su mente le dedico al trabajo, resulto ser demasiado en relación al poco tiempo que debio dejar para el, y muy tarde lo averiguo. Fue devorado por las exigencias del ritmo de vida tan vertiginoso. Suerte en el tintero!

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  27. Pierdo la cabeza quince veces al dia ocho dias por semana. Me gusta el tono con el que lo describes.

    Un abrazo.

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  28. Qué bello relato Marta. El amor sacude a todos en momentos inesperados. Perder la cabeza... eso es bueno.
    Un abrazo

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  29. Felicidades Marta por tu premio en nuestro ya mítico Tintero, tu relato era uno de mis preferidos, así que mal ojo no debo tener ;)

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    1. Hola Isabel. Muchas gracias! Contentísima con el premio, la verdad. El nivel en el Tintero es muy alto y es muy difícil estar entre los ganadores. Me alegro un montón de que te gustara porque, sí, tú tienes siempre muy buen ojo 😉 Un beso grande.

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  30. Felicidades Marta por tu mención en el Tintero de Oro. Un abrazo!

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    1. Igualmente, Jorge. Muchas felicidades. Tu "Tintero" ha sido merecidísimo.

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