sábado, 3 de marzo de 2018

Culpables de olvido



Recuerdo que te olvidé, murmura la luna culpable y hermosa
Y hace tanto frío...
 Recuerdo que te olvidé, clama en la noche el vaivén de las olas
Y es tan inmenso el miedo...
Recuerdo que te olvidé, susurra en el cielo una estrella lejana y llorosa
Y estoy yo tan sola...
Recuerdo que te olvidé, quiebra entre las ruinas el silencio una plegaria
Un mal día, cobarde y cruel, para siempre te olvidé
Llora desde entonces un corazón su herida
Grita su impotencia, su espanto, su amargura
En nadie hallará consuelo
Fantasma invisible de una guerra antigua y olvidada
Incómodo testigo de la traición, de la infamia y la derrota
Trágico protagonista de un cuento eterno, sin alma ni final feliz


Imagen: Cléa Lala


8 comentarios:

  1. Un corazón destrozsado, dónde la herida sigue abierta.
    ¡Eres grande, Marta!

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    1. ¡Ay, Lola! Muchísimas gracias ¡Cuánto me alegro de que te haya gustado!

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  2. El olvido y el recuerdo. Temas clásicos y perennes. Precisamente ayer leí unos versos de Quevedo que hablan de lo mismo pero con ánimo jocoso tirando a sarcástico:
    "Aquesto Fabio cantaba
    a los balcones y rejas
    de Aminta, que aun de olvidarlo,
    le han dicho que no se acuerda"
    (El parnaso español, Musa VI).

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