No sé qué hacer ¡Ay! Se niega a volver y, por mucho que lo intente −y de mil modos lo hice− incapaz soy ya de convencerla. He suplicado, implorado, llorado hasta la humillación. Y, aunque algo me avergüenza reconocerlo, si se fijan un poquito podrán ver todavía estos tristes ojos míos húmedos de autocompasión. Mas nada la conmueve. Se muestra implacable, la muy perversa. Indiferente por completo a mi dolor y fría como el hielo. Sabe que su ausencia me parte el alma porque yo creí de veras que lo nuestro era real y de pronto este abandono... «Solo intento ponerte a salvo de tus ilusiones», pícara y malévola, me susurró al marchar. Indescifrable jeroglífico para mí. Y vuela el tiempo, apremian plazos y mecenas y esta musa traidora, caprichosa, veleidosa... no regresa.
"Todas las penas pueden soportarse si se convierten en una historia". Isak Dinesen.
viernes, 25 de mayo de 2018
domingo, 20 de mayo de 2018
Una tarde de primavera
Bernardo
Gómez perdió la cabeza una tarde de primavera. Hacía calor y un aroma dulce a
vainilla y miel flotaba en el aire. Bernardo Gómez no lo notó. Caminaba como un
autómata hacia el trabajo, puntual, catalogando en su mente −urgentes, muy
urgentes, extremadamente urgentes− las tareas amontonadas sobre su mesa, las
llamadas telefónicas que habría de atender aquella misma tarde sin más dilación,
los informes de cuentas aún por revisar... Era Bernardo Gómez un hombre en
extremo responsable, grave, prudente, concienzudo, un mago de las finanzas, el
valor en alza de la empresa, el hombre del momento, ese hombre que acapara siempre las
miradas ante cualquier problema o difícil situación. Pero era también −no
resulta arriesgado en exceso decir a causa de todo ello− un hombre gris, un
hombre gélido, aburrido, triste y ceniciento, incapaz de percibir el dulce
aroma a vainilla y miel que algunas tardes de primavera, cálidas y
particularmente luminosas, flota en el aire.
sábado, 12 de mayo de 2018
Cuentos Completos. Volumen I (1864 -1878) Henry James - Reseña.
Lejos de avergonzarme por esta ambigüedad, me siento orgulloso de ella
Con ocasión del centenario de la muerte del escritor
estadounidense Henry James, ha comenzado la editorial "Páginas de
Espuma" la publicación de una trilogía que por primera vez recopila en
castellano todos los cuentos del autor. Ordenados de forma cronológica, el primer
volumen y único hasta ahora en haber hecho su aparición, recoge los cuentos de
juventud y aborda una primera etapa donde surgen ya temas que serán luego muy
habituales en su obra posterior: el secreto, la pérdida de la inocencia, la
decepción, la derrota, la delgada línea que separa éxito y fracaso...
domingo, 29 de abril de 2018
Daños colaterales
Presiento −y no preciso para ello
recurrir a la dotes adivinatorias que tantos me adjudican− son ustedes parte de
ese tipo de personas que adora la primavera. No es un reproche, no ¿cómo iba a
serlo? se trata sólo de una simple observación. Y es que son legión los
entusiastas de tal estación. Tal vez hasta ahora no hubieran reparado ustedes
en ello o no hubieran prestado al asunto la atención que a mi juicio merece
pero, créanme, yo sé bien de lo que hablo. Pregunten, pregunten a cualquiera y verán
como de inmediato y sin el más leve pestañeo todas las respuestas, sin apenas
excepción, se inclinan a favor de la bellísima, fresca, flamante y cautivadora primavera.
Conste que lo digo sin atisbo alguno de ironía, no se confundan y no atribuyan
a mis palabras un sentido del que por completo carecen. No, nada más lejos. Muy
al contrario, entiendo su éxito a la perfección: luminosa, alegre, aromática, poética,
romántica a rabiar... La reina de la fiesta, vaya. Aunque, si vamos a ser
sinceros, hemos de reconocer también que tras los larguísimos, grises y
lluviosos meses invernales que la preceden, mucho mérito tampoco tiene la cosa
¿no creen? Bien fácil ha de resultarle ejercer su hechizo, su calidez y su
dulzura bajo esos espléndidos e inmensos cielos azules, tibias y brillantes tardes
de sol y mágicas noches estrelladas sobre los que, poco a poco, la muy pícara
ha tejido su leyenda.
En fin. El caso, como seguro ya
habrán adivinado, es que pese a todas sus excelencias, su belleza, su magia, su
poesía... yo la odio. Sí, odio la maldita primavera con toda la fuerza de mi
pequeño ser.
martes, 24 de abril de 2018
Eterna condena
Lo
ha conseguido. Por fin. Dos mitades exactas de una misma pieza. Contempla su
obra con cierta pesadumbre mientras se dice que no ha sido aquello venganza
sino justicia. Imposible era dejar impune tamaña osadía y única culpable de su
desgracia ha sido esta raza vanidosa e imperfecta que desgajada entre sus manos
ahora se encuentra. ¡Desafiar a los dioses! ¡Pecado mayor para los hombres no
existe! Vagar en busca de su otra mitad, esa que desconcertados ya no
encuentran, será para siempre su condena. Tristes naranjas incompletas que, a
fuerza de amor, la ofensa a un dios, redimir anhelan.
sábado, 21 de abril de 2018
Moby Dick - Reseña
Hay una sabiduría que es dolor y un dolor que es locura...
Acoge estos días el Teatro Principal de Valencia la versión
teatral que, dirigida por Andrés Lima y protagonizada por José Mª Pou, hace Juan Cavestany de Moby Dick, clásico inmortal
de Melville.
Con una puesta en escena muy cuidada e impactante que a
la perfección simula la cubierta de un barco y el mar de fondo sobre una pantalla,
aparece Pou en escena y, sobre las tablas, de inmediato cobra vida uno de los
mayores personajes de la literatura universal. Con él el relato de una aventura
mítica, de una obsesión, de una pasión y una venganza. Un relato que nos
enfrenta a la fragilidad del ser humano, que nos muestra con absoluta claridad la
locura y la desolación de su protagonista, el vacío de su alma, que nos hace
acompañarle en el viaje sin rumbo y sin destino tras algo absolutamente
inalcanzable en que en algún momento convirtió su vida. Un relato que guía poco
a poco al espectador hacia una reflexión
profunda sobre la maldad y la muerte.
lunes, 9 de abril de 2018
Cantos de sirena
Una
mirada, una sonrisa, un baile, una caricia. Fugaz, remoto, dulcísimo espejismo
de un amor que hasta aquellas tierras la condujo. Atrapada para siempre en su
leyenda, impasible y resignada, ella oculta su derrota. Y recuerda... Tal vez, en secreto −ahogado y profundo rumor
de sollozos− su añoranza sueña. Cangrejos
y caballitos de mar, algas y olor a sal, arenas blancas, arrecifes de coral, vaivén
de olas que vienen y van.
Hasta
el fin del mundo marchó su príncipe a buscarla. No importaba la distancia ni
los riesgos del camino. Y cuando al fin
la encontró, de una ilusión con pasión se enamoró.
Intentó quererla. No fue capaz.
domingo, 1 de abril de 2018
Café amargo
Fue mi culpa. Lo reconozco. Quisiera poder decir que la luna llena me
embrujó, que el brillo fugaz de una estrella me cegó o que la belleza del
amanecer quizás me trastornó... No sé, cualquier cursilería que se les ocurra
pero no sería cierto. El error, como siempre, para qué negarlo, fue mío. Sé que
no existen los cuentos de hadas, por supuesto, o que al menos ya nunca serán lo
que solían pero por alguna extraña razón lo olvido siempre en el momento más
inoportuno y no puedo evitar, pese a mi catastrófico currículum sentimental,
cierta dosis de romanticismo. Así que, ya ven, aquí estoy. Sola. Otra vez.
Petrificada desde hace horas frente a la escueta despedida que, amablemente, en
algún momento de la noche, mi príncipe azul dejó junto a la cafetera, antes de
salir huyendo de mi lado, con nocturnidad y alevosía, como alma que lleva el
diablo, al parecer. "Perdóname" dice la nota, emborronada ahora por
una lágrima traidora que, sin permiso y por su cuenta, ha ido a posarse sobre
ella. En fin. Luego lloraré un poquito más. Ahora lo primero es detener la
hemorragia de este pobre corazón que lo está poniendo todo perdido. Aunque,
insisto, fue mi culpa. Lo sé mejor que nadie. Nunca debí decir aquel "te
quiero".
viernes, 30 de marzo de 2018
Crimen fantasma
Encendió
un cigarrillo, aspiró suavemente su perfume y con infinito desconcierto ─cruel
traición de unos ojos verdes─ comprendió que moría. Porque sí, en aquel
instante, Jaime murió. Nadie lo sabe todavía y es posible que nadie lo descubra
jamás. Siempre fue bueno disimulando. No se hallará el arma homicida. No habrá
delito ni culpable. Quizá, ni siquiera cadáver. Y, sin embargo, está muerto. Un
disparo al corazón. Certero. Inesperado. Brutal. Inmenso agujero en el pecho
por el que, veloz, se le fue la vida. «Nunca te quise», dijo con
despiadada indiferencia su asesina. Agónico y obstinado su corazón sigue latiendo.
lunes, 26 de marzo de 2018
La librería. Penélope Fitzgerald - Reseña
... Y no me diga usted que los libros no constituyen una rareza en sí mismos
"La librería", obra
publicada por primera vez en 1978, finalista ese año del premio Booker Prize
de novela y especialmente de actualidad estos días a raíz de la adaptación
cinematográfica realizada por Isabel Coixet, es una novela breve, íntima,
delicada, mucho más compleja de lo que en un primer momento pudiera parecer.
Una novela repleta, pese a la pequeña cotidianidad que relata, de profundas
reflexiones sobre relaciones personales
y sociales; sobre el eterno enfrentamiento entre tradición y modernidad, entre
cambio e inmovilismo; sobre el poder del dinero y la presión que determinadas
influencias demasiado a menudo ejercen para hacer valer los propios intereses y
valores morales; sobre la importancia de la cultura y la inevitable
manipulación a que conduce siempre la ignorancia... Todo ello es lo que se esconde
tras esa lucha de la protagonista por abrir una librería en un pequeño pueblo
de pescadores al Este de Inglaterra y los infinitos obstáculos que en su empeño
habrá de encontrar, en que se centra la trama.
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