Como
un enjambre tras recibir la pedrada de un niño, como una marioneta a la que un
dios cruel cortó los hilos, como un ángel sin alas en tierra hostil
abandonado... Aturdido, perplejo, malherido por tu traición y por tu olvido,
clamo tu nombre, suplico tu ayuda, lloro mi espanto y mi destierro. Tú, a mi
dolor indiferente, giras el rostro y entonces... entonces al fin comprendo.
Triste, incómodo fantasma de una guerra antigua y olvidada, errante peregrino
sin asilo, desde mi orilla y tu frontera, noche y día, sin fe ni
esperanza, pese a todo −¡ay, Europa!−
sueño contigo.
Como la lámpara luminosa que atrae a las mariposas nocturas para luego acicharrarlas, como un amor no correspondido y traicionado, como una tabla de salvación que acaba hundiéndose, como una mano tendida que finalmente te suelta. Esa debe ser la amarga sensación de muchos migrantes.
ResponderEliminarUn abrazo de verdad.
Exactamente esa debe ser, sí. Y es muy triste nuestra indiferencia. Muchísimas gracias, Josep.
EliminarPrecioso y sentido relato Marta que pone en evidencia las contradiciones de la sociedad que nos tocó vivir.
ResponderEliminarUna sociedad tristemente indiferente demasiadas veces... Muchas gracias, Norte,
Eliminar¡Enhorabuena! Plasmas muy bien con este relato las desigualdades del mundo. Un abrazo
ResponderEliminarMuchísimas gracias Mª Carmen. Me alegro mucho de que te haya gustado.
ResponderEliminarFelicitaciones Marta por saber transmitir el dolor y el desgarro con un tema tan delicado, así como por tu llegada a ser finalista en Radio 4. Te lo mereces.
ResponderEliminarMuchas gracias, Miguel. La verdad es que lo de Radio 4 ha sido una alegría 😉
EliminarDentro de la brevedad del texto supiste elegir unas imágenes tan vívidas para reflejar la amplia gama de emociones de un migrante.
ResponderEliminarFelicitaciones y besos, Marta.
Muchísimas gracias, Mirella. Me alegro mucho de que te haya gustado.
EliminarHola, Marta.
ResponderEliminarQue bien lo has expresado y que triste es la realidad.
A veces no nos damos cuenta de lo afortunados que somos.
Un sueño, una esperanza que en su crueldad no cumplirá lo ansiado.
Un beso.
Muy triste y demasiado real... Un beso, Irene.
EliminarHola Marta:
ResponderEliminarMi más sincera enhorabuena por el premio otorgado, es un micro que duele, que emociona, que nos lleva al abismo, a la cruel y fatal realidad.
Un abrazo literario.
Ese abismo que tenemos a la vuelta de la esquina y no queremos ver... Muchísimas gracias 🙂
EliminarHermoso, Marta! Has demostrado que se puede contar el drama con belleza, aunque sea una expresión de la tragedia humanitaria que se vive a las puertas de Europa. Felicitaciones por haber sido finalista en Radio 4!!
ResponderEliminarUn beso.
Ariel
Muchas gracias, Ariel. Muy contenta, la verdad.
EliminarUn bello texto breve. Preciso. Cargado de emotividad y que se lee con un dejo de tristeza. Muy bueno Marta!
ResponderEliminarMuchísimas gracias, Néstor. Me alegro mucho de que te haya gustado.
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