sábado, 25 de febrero de 2017

Latidos de olvido


Hay algo que aún no te he dicho, mi amor: sé que te pierdo. Lentamente. Sin remedio. Y tengo miedo. Tanto como nunca hubiera podido imaginar. El puñal que atraviesa mi corazón a cada instante se retuerce más y más y de tristeza y soledad, impotentes, profundamente heridos, amargas lágrimas lloran mis ojos. Y sin embargo... eres tú quien a pesar de todo me rescata -una vez más, como siempre- del dolor. Sonríes y nada importa. El miedo, el cansancio, el frío, el futuro tan incierto... todo se desvanece. En silencio tomo tu mano. Una ventana de visillos blancos filtra con dulzura el último sol de la tarde y un destello de felicidad, algo que no me atrevo a llamar esperanza, me asalta por sorpresa. La sonrisa fugaz que por un instante ahuyenta de tu rostro el desconcierto embruja mi alma, mi corazón herido. Se clavan tus ojos en los míos y, salvado un momento este abismo de olvido, siento de nuevo la magia que alguna vez habitó mi mundo. Eternidad  robada al más cruel y caprichoso ladrón de recuerdos a quien nadie se enfrentó jamás.


Relato para los Viernes Creativos de https://elbicnaranja.wordpress.com/

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